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domingo, 6 de enero de 2013

Life of Pi (Una aventura extraordinaria)

La fe es un don, un regalo de Dios. Hay gente que tiene muchísima, hay otros que la tienen pero la pierden tan pronto las cosas no salen como quieren, hay otros que la tienen y ahí se mantienen –sin mayor cuestionamiento, y hay un cuarto grupo, el más triste desde mi punto de vista, que no cree en nada. Ni en Dios ni en “el más allá”, ni en el Universo... son los famosos ateos. Dejen les cuento que una vez salí con uno, más o menos un mes, ¡y nombre! Pobre cuate. Neta yo no me imagino mi vida sin Dios. De hecho Voltaire una vez dijo que “si Dios no existiera, habría que inventarlo”. Así de clave siento que es el rol de Dios en nuestras vidas.

Para mí, esta película es una cátedra (visual) sobre dos grandes temas que, en lo personal, me interesan mucho: la fe y el desapego. Obviamente hay otros MUCHOS valores que veo: la extrema belleza e impresionante riqueza de la naturaleza, con toda la flora y la fauna, ¡esos colores!… ¡¡¡Los primeros minutos son un deleite!!! y una confirmación de que me urge visitar zoológicos incluido el Africam Safari (¿quién se apunta?).  

También veo el amor por los animales y cómo a pesar de que no tienen inteligencia, reconocen cuando alguien los quiere. Claro que también reaccionan cuando se sienten amenazados, pero no es que los animales sean malos. Sólo hay que saber cómo tratarlos.  
Mi escena favorita.

Me impactó mucho la escena del papá enseñándole a Pi cómo Richard Parker no distinguía entre “amigos” y animales cuando de comer se trataba. Pero como siempre digo: ¡no podemos juzgar! Claro que de primera impresión es pésimo su proceder, porque al final del día Pi sobrevive únicamente con el tigre, pero qué hubiera pasado si por no darle “esa lección”, Pi se hubiera quedado sin brazo... ¡no sabemos! 

Como dice Odín Dupeyron, lo importante a la hora de educar a los hijos es el amor. Recuerdo que el debate post-obra “22:22”, Odín le dijo a un señor: “De que la vas a regar la vas a regar, así que mejor sólo asegúrate de regarla con amor”. No hay reglas. La única regla es el amor. Y si la regamos, pues será más fácil que nos perdonen… ¿o no? :)

La más grande lección, además de la fe, me pareció que es –como el mismo Pi dice– sobre el desapego. ¡¡Nos cuesta taaanto trabajo!! Por lo menos a mí... En mi experiencia, muchos llevamos a cuestas un costal hiperpesado durante más tiempo del que “deberíamos”. Nos culpamos y lamentamos por lo que pudo ser y no fue, nos aferramos al pasado con todas nuestras ganas, le damos vueltas y vueltas a situaciones que ya pasaron y que no podemos cambiar, pero seguimos necios, sin soltar, sin dejar ir, sin fluir. Qué let go ni que ocho cuartos.

Yo sólo sé que la frase “lo que no te mata, te fortalece” es 100% cierta. Y también que aprender a desapegarnos es vital para ser felices. Desde la sudadera que nos dio el ex novio y renunciar al trabajo que tanto nos desgasta hasta terminar la amistad con aquella persona que no nos ayuda. Una vez leí que el ser humano está tan acostumbrado a acumular, que no sabe soltar (o por lo menos le cuesta un ch…orro de trabajo). Queremos acumularlo todo: dinero, trofeos, tarjetas, gadgets, libros, fotos, amigos… ¿Y qué pasa cuando ya no los necesitamos? Pues nada, seguimos necios, en lugar de reflexionar, AGRADECER ¡¡y soltar, dejar ir!!

Me llamó la atención cuando Pi dice que lo que le cuesta es no haber tenido oportunidad de decir adiós, de despedirse apropiadamente. Yo creo que a veces en la vida tenemos esa fortuna. Pero cuando no nos es dada, hay otras formas. Podemos escribir una carta o hacer oración. Habrá quien prefiera las constelaciones (que a mí no me late, pero cada quien). 

Hay muchas formas de cerrar círculos o ciclos, y el hacerlo nos permite seguir adelante, así que hay que aplicarnos. Estancarnos no funciona, es la peor opción. Es como el Mar Muerto: no tiene vida porque no fluye (aunque confieso que es muy divertido flotar ahí, jeje). En cambio los que sí lo hacen, ¡tienen vida abundante! Again: la naturaleza es sabia.

Pero siento que la fe sigue siendo el tema principal. ¿Qué historia creer? Pues la más padre, como dice el escritor que escucha la historia de Pi, es la de Richard Parker. Y como dice Pi, pasa lo mismo con Dios. Con Él, la vida cobra sentido, las situaciones dolorosas tienen un significado y los gozos adquieren otra dimensión.

Me encantó, por ejemplo, el detalle de que Pi NUNCA duda de Dios. No se enoja con Él, no cuestiona su existencia, no le reclama. Claro que le pregunta “¿qué más quieres de mí?”, pero su actitud no es de enfado o enojo, sino de súplica por compasión, por entender una situación tan dolorosa e impresionante. Pero no pierde la esperanza (“Above all, don’t loose hope”), no se deja morir, sigue intentándolo todo. Hay momentos de crisis, de extremo sufrimiento, pero Él sabe que Dios está ahí, que Dios lo cuida. Y es que Dios no sólo es amor, ¡¡es EL AMOR!! Y también por eso nos da la libertad de optar por la versión de la historia que nosotros queramos…

Él no se impone pero yo, francamente, prefiero la versión de Richard Parker.