lunes, 12 de septiembre de 2011

Bridesmaides (Damas en Guerra)

¡¡Amé esta movie!! Me reí desde la primera escena, está demasiado buena, tiene unas puntadas ¡¡¡BUENÍSISISIMAS!!! Sí hay una escena grotesca (demasiado asquerosa para mi gusto), pero se la perdoné porque al final del día es como el sello gringo, ¿ya qué, no? 
Mi escena favorita es cuando Megan le dice a Annie: “you are the problem, but you are the solution”. A ver, siendo honestos, si todos nos pasa, osea: si cortamos con el novio, nuestro negocio quiebra, no tenemos dinero, nos quedamos sin amigas, nos corren del trabajo, etcétera, ¡¡¡no podemos echarle la culpa a los demás!!! Si el común denominador de todo eso que ha salido mal es uno mismo, pues uno es el responsable. Lógico. 
Pero creo que eso nos pasa más de lo que nos gustaría pensar: nos gusta pensar que no somos dueños de nuestras acciones, que somos meras víctimas de la situación, que dependemos de alguien más ¡y na nais! Eso no es cierto. 
En la película es muy claro que Annie se autosabotea cañón. Primero, porque permite una relación abusiva con un patanazo que cero la valora. De hecho, mi segunda escena favorita es cuando manda al cuate este a volar. Yo pienso que en esta vida cada quien sus cubas, osea si alguien quiere andar de free, pues go ahead. Lo único que creo es que quien decida hacer eso tiene que estar alerta de sus sentimientos. 
Porque lo malo de cuando uno de los dos sí quiere algo más formal y tal, y el otro no, es que el que sí quiere acaba con la moral y la autoestima destruida. Que es, lo que según yo, le pasa a Annie. Tan es así que cuando llega el policía, se malviaja y lo manda por un tubo. Cuando el otro era todo buena gente y la quería “bien”... Pero obviamente cree que todos “son iguales” (de patanes). 
Mi tercera escena favorita es cuando Annie y Lillian (la novia) se reconcilian. Creo que hay amigas que de verdad son para toda la vida. Hay otras que para nada, que sólo están fregando porque la envidia les corroe. Pero yo tengo la fortuna de tener por ahí unas poquitas y la verdad creo que es una bendición. Obviamente de repente nos separamos porque estudiamos en diferentes ciudades, vivimos lejos y no nos vemos tan seguido como quisiéramos, pero la amistad está. 
Durante la película también me di cuenta de que cuando Annie se deprime, deja de cocinar, que era su pasión. Como que se sisca porque el negocio quiebra y obviamente le afecta. Pero cuando está bien y quiere “empezar de nuevo” es lo primero que retoma. Moraleja: hay que cuidar mucho eso que nos hace ser nosotros y no permitir que las circunstancias nos aparten de eso que tanto disfrutamos hacer. 
Otra cosa que me hizo pensar es que Annie, que es como la solterona del grupo de damas, idealiza cañón el matrimonio, como que es oooobvio que cuando a su amiga le dan el anillo entra en una crisis tremenda. Pero luego pasan a las casadas desahogándose, diciendo que su matrimonio es cero perfecto, que el marido ni las pela, que la vida sexual es terrible, etc. En realidad, por eso creo que uno debe casarse por amor y convicción, y no por presión o porque ya tenemos equis años (30 es buena edad, todavía, jaja!)... Si ya de por sí dicen que casarse es pesado, pues hacerlo con la persona equivocada ha de ser un vía crucis!!! Entonces más vale ser paciente y abrir bien los ojitos, aunque también dejarse guiar por el corazón. 
Finalmente, creo que el personaje de Megan es el más sabio... Como que es la que más le ha sufrido y se las ha tenido que ingeniar para ser exitosa, ¡¡¡y para nada se autocompadece!!! Eso es lo más padre. 
En cuanto a Helen... conocí una niña así en la universidad, que estaba completamente loca (se intentó suicidar tres veces) y su papá, con tal de no tenerla encima, le daba todo el dinero que quería. Entonces “compraba” a todo el mundo. La verdad es que afortunadamente me alejé de ese grupo, me pareció que las niñas (la compradora y las compradas) tenían muy poquita dignidad; sé que en una sociedad tan materialista no se le pueden pedir peras al olmo, entonces pienso que –más bien– hay que buscar amistades afines a uno, personas que tengan tus mismos valores, la misma formación y educación. Gracias a Dios, desde ese entonces he encontrado unas amigas increíbles :) 
Pero bueno, con lo que me quedo de la película es: 1) matrimonio y mortaja del cielo baja; 2) di no al autosabotaje y 3) las verdaderas amistades son a prueba de tiempo, lo importante es que (si sabemos que la persona vale la pena, si no forget it!!) aprendamos a perdonar, a disculparlas y a dejar en el pasado las ocasiones en las que nos han decepcionado. Después de todo, nadie es perfecto :) 

pd. me pareció la segunda película que es un drama disfrazado de comedia... 

viernes, 9 de septiembre de 2011

Ser, Hacer y Tener

Creo que los libros son como las frutas: hay momentos perfectos para consurmilos, y cuando no es “su tiempo”, se vuelve muy complicado terminarlos. 
Digo esto porque después de una racha de libro tras libro padrísima, me topé con dos libros que simplemente NO PUDE terminar. Quizá algún día los retome, pero por lo pronto no me latieron y me desmotivé. 
Entonces, cuando entrevisté a Michel Domit y me platicó sobre su libro “Ser, Hacer y Tener”, pensé: “chance y éste sí se me da”. Sobre todo que fue a raíz de que llegó su libro a la revista que se me ocurrió buscarlo. 
Nuevamente, gracias a mi magnífico (y esta semana CANSADÍSIMO) trabajo, tuve oportunidad de conocer a una GRAN persona. La dedicatoria de mi libro me encantó, así que me puse las pilas y ya lo terminé. 
Para leer este libro, hay que tener cuaderno y pluma a la mano... o laptop, pero ésto último se me complicó porque no es el típico libro que puedes leer en todos lados, ya que requiere mucha concentración. 
En la entrevista, Michel me dijo: “yo sé perfectamente –cuando la gente llega y me dice que leyó mi libro– si realmente lo leyó; porque es un libro que te cambia” (de hecho el slogan “¡Atrevete a cambiar tu vida hoy!”). Ya que lo terminé entendí por qué. 
El libro empieza con un ejercicio en el que te tienes que imaginar que te quedan 30 días de vida. Obviamente te va llevando de la mano como en una especie de meditación guiada (nada más que en lugar de OÍR al guía, lo estás leyendo). 
Gracias a que tengo un papá medio loco, yo tengo muy metido el chip de que cada día me puedo morir. Cuando tenía como 3-5 años, mi papá viajaba mucho por su trabajo, entonces cada vez que se iba, nos decía a mi hermano y a mí: “acuérdense: al que le toca, le toca. Nada de enojarse con Dios”. ¡Bonita manera de despedirse! Ja!, pero bueno, era su forma de decir que si se moría, nos veíamos después... en el cielo. 
Luego, cuando más grande me enojaba con mi mamá, le hablaba a mi papá y me decía: “pues tú sabes si quieres hacer las paces o no, nada más piensa si te vas a dormir tranquila si se muere (ella) ahorita... o si te mueres tú. El chiste es que te enojes con la tranquilidad de que, si algo pasa, no te quedas con culpa, con regargo de conciencia”. 
Entonces cuando en Michel me dijo del ejercicio, pensé “paaaan comido, I’m used to it!!!”. Pero noooooo!!!! Es muy distinto. Sinceramente confieso que no sé en qué radica la diferencia, pero sí “toca otras fibras”... 
Lo que este libro quiere transmitir es la importancia de planear nuestra vida. No importa si nos quedan 30 días, 2 años o 3 décadas de vida... Nuevamente, les comparto que en reiteradas ocasiones he hecho mi Plan de Vida, el cual termina exactamente en el mismo lugar: el cajón más olvidado de mi librero. Entonces este libro es una NUEVA invitación a sentarme, pensar, reflexionar, anotar y continuar. 
Lo padre es que explica perfectamente bien cómo deberíamos orientar nuestras prioridades basados en el Ser, el Hacer y el Tener, y cómo en Occidente hemos “volteado” las cosas, dándole más importancia al Tener, luego al Hacer y luuuego al Ser, cuando realmente –al morir– no nos llevaremos nada del Tener y del Hacer, pero sí –y únicamente– del Ser. 
Ejemplo: Supongamos que mi objetivo es SER detallista porque cuando me vaya “al otro mundo” me quiero llevar conmigo todas esas buenas experiencias de cuando le hice la vida más amena-feliz al otro. 
Lo que tengo que HACER para ser considerada detallista es: acordarme de los cumpleaños de mis familiares y amigos, llamarlos cuando estén enfermos (si es posible, visitarlarl@s en el hospital), llevarles un regalito cuando tengan un éxito (personal o profesional), traerles algún recuerdo de mis viajes (puede ser un llavero, no necesariamente algo caro), en general, darme tiempo para ESTAR (simplemente escuchar, compartir, mensajear, hacerles favores, tomarme un café, etc.) 
Ahora, ¿qué necesito TENER para HACER lo que necesito para SER más detallista? Pues a lo mejor un iPhone que me recuerde los cumpleaños, mi Facebook para estar al pendiente de sus vidas mínimo de manera cibernética, quizá necesito actualizar mi agenda y para ello tengo que tener una asistente (esto está medio colgado, but we never know), quizá necesito tener una camioneta para hacer rondas (y hacerle la vida más fácil a la chava que tiene hijos y trabaja), dinero para comprar detalles (esos í, hay que investigar primero sus gustos, no como alguien que conozco que me daba puros regalos reciclados, ja!), en fin. 
La cosa es que el SER no está peleado con el TENER, siempre y cuando la prioridad sea lo primero. ¿Qué pasa si le damos más importancia al tener? Toda nuestra vida se desvirtúa porque podemos tener mil cosas y llenarnos de actividades, pero en la soledad seremos absolutamente infelices. Y creo que todos conocemos gente así: que es el ajonjlí de todos los moles y al final de la vida se queda solo, amargado y/o triste. Porque su prioridad era tener y hacer... no ser. 
También dice que hay que tener cuidado al numerar las prioridades porque, por ejemplo, si en el número 1 yo pongo que quiero ser la mejor esposa del mundo y en el número 2, la mejor editora, esto determinará mis acciones si –en algún momento– me ofrecieran un trabajo en Nueva York. 
La verdad es un gran libro, escrito por una gran persona. Si tienen ganas de hacer un alto en el camino y ver qué onda con su vida, se los recomiendo. Porque, como decía antes, no es ni una novela ni el típico libro light. Está heavy, pero vale la pena :) A mí me gustó (ahora espero aplicarme para que de verdad me sirva!!). 

jueves, 8 de septiembre de 2011

Senna

Sinceramente, de los mejores documentales que he visto. Obviamente salí con el corazón apachurrado porque la muerte de personas así –jóvenes, exitosas, líderes, triunfadoras, carismáticas– siempre pesan. 
El documental empieza hablando sobre los inicios de la carrera de Ayrton Senna, piloto de la Fórmula 1, de quien –honestamente– en mi vida había oído hablar (increíble, pero cierto). 
Los primeros minutos son esenciales porque te transmiten perfecto la pasión que Senna sentía por las carreras. Era un deporte riesgoso, pero lo hacía sentir vivo, lo hacía FELIZ y desde chico lo supo. Lección 1: Qué maravilla descubrir tu vocación, y más siendo tan joven. 
Cuando “crece” (personal y profesionalmente hablando) surge una fuerte rivalidad con Alain Prost. Lo curioso es que eran del mismo equipo, pero cuando tienen oportunidad, se separan y la única condición que pone Prost en su nuevo contrato es que no quiere volver a tener nada que ver con Senna. Lección 2: cuando destacamos (y le quitamos el lugar a alguien más), la envidia es muy natural. Hay que aprender a lidiar con ella y saber distinguir entre la persona y el puesto, y no hacer cosas de las cuales nos podemos arrepentir después. 
Hay una escena que me encantó en la que están “criticando” a Senna por su forma de conducir, como que lo tachan de imprudente y tal, y él contesta que ¡compite para ganar! Lección 3: cuando algo nos apasiona, no hay medias tintas. De hecho no debería haber medias tintas para nada en la vida. O somos o no, o vamos o no, o lo hacemos o no, o lo sentimos o no. El mensaje es ¡di no a la mediocridad, al conformismo! Hay que salirnos de nuestra zona de comfort y dar el máximo esfuerzo en cada prueba de cada día (esto del “máximo esfuerzo” está muy bien explicado en el libro “Los Cuatro Acuerdos”, de Miguel Ruiz). 
Otra escena que me hizo pensar cañón es cuando dice en una entrevista que le queda mucho por hacer, mucho por lograr, pero que tiene “plenty of time”, que le gustaría pensar que apenas va a la mitad de su vida... y pues ya vimos que no. Lección 4: “Nadie sabe el día ni la hora”. Claro que hay que planear (estaría muy cañón vivir “al día”), pero tenemos que tener conciencia de que cualquier día podemos “marchar”. Por eso NO hay dejar pendientes importantes para mañana: si tenemos que pedirle perdón a alguien o cosas por el estilo, no hay que dejarlo para “el final” porque quién sabe cuándo llegue. 
Unos días antes de ir a ver el documental, leí (en Top Magazine) que un señor que conocía a Ayrton dijo que el día que murió, comió con Prost. Incluso al final de la película sale que la hermana creó una fundación para ayudar a niños brasileños y una de las figuras principales de la organización es el mismísimo Prost. Lección 5: La madurez trae sabiduría y con humildad, las cosas cambian. Cuando se acabó la tremenda rivalidad (que además causaba mucho raiting), los pilotos se dieron oportunidad de conocer a la persona, al ser humano. Y para que se diera una amistad, se requería de humildad, la cual ambos tuvieron :) 
Hablando de Brasil, me acordé mucho de México. Países tan fracamente fregados en tantos sentidos, y cómo el éxito de alguien más nos levanta el ánimo. Senna era un héroe en su país, su funeral se ve que estuvo impresionante. ¡Era un ídolo! Lección 6: Como nación, nos llena de orgullo ver que alguien SÍ puede hacer la diferencia, que aunque sea UNO, sí hubo alguien que se atrevió a hacer su sueño realidad. Ejemplos mexicanos: Ana Gabriela Guevara, Lorena Ochoa, Hugo Sánchez, el Chicharito...  
Otro punto es que a lo largo de la película se ve que Senna hacía mucho corajes “por culpa” de los directivos de la F1. Incluso en una entrevista dice que el mejor recuerdo de una carrera es cuando era chico, cuando era la habilidad de un piloto contra el piloto, sin tanta política. Lección 7: La política, aquí y China, es una cochinada que sólo se presta a juegos de poder, berrinches, monopolios, chantajes, jugarretas y corrupción. 
Algo que nos llamó la atención tanto a Emma como a mí fue ¡¡¡la guapura de este hombre!!! Oh, myyyyy! Todo mi tipo :) Y como era de pensarse, pues andaba con la chava que quisiera. Me dio mucha risa ver a Xuxa porque ¡¡yo era su fan!! (ilarilarilarieh, oh, oh, oh...) Lección 8: La gente bonita atrae gente bonita. Eso de que “cuando estás sano te pasan cosas chidas” (I hate that word!) es una realidad. Obvio que el cuate estaba forrado de dinero, pero además era súper amable, galán, carismático y cero dejado; era súper educado pero nadie le tenía tomada la medida. Lo que pensaba, lo decía. Eso me encantó. ¡De verdad lo tenía todo! 
La escena más triste, en mi humilde opinión, es la de su muerte :(  Lección 9: “Cuando NO te toca, aunque te pongas; cuando te toca, ni aunque te quites”. La frase favorita de la gente que sí sabe del tema es que a Senna “se le acabó la suerte” porque la curva en la que se mató ni siquiera era la más peligrosa. Yo no sé qué pensar. Por un lado creo que Dios permitió esta desgracia por un bien mayor (ningún otro piloto se ha muerto en las pistas), pero por otro pienso que a lo mejor la vida de Senna estaba planeada para terminar así. ¿Pero a los 34 años? ¡Buh! Lo que sí es que NO puedo pensar en un Dios que nos quiera frustrados, insatisfechos. Que cuando lleguemos al cielo le digamos: “ey, me faltó casarme, tener hijos, hacer mi fundación”... Tengo issues en ese sentido... no sé hasta dónde es destino-voluntad-de-Dios y hasta dónde es neglicencia humana, por así decirlo. 
Finalmente, creo que la mayor enseñanza de la película (la lección 10) es que hay que aprender a seguir nuestros instintos. Igual y está muy trillada la frase, pero un día antes de que Senna se matara, ya se había muerto otro piloto. Además, no se sentía satisfecho ni seguro con el carro. Hay una escena en la que le explica a los técnicos todo lo que le falla, pero no quiere renunciar ni darse por vencido porque sabe que la gente confía en él, que la nueva escudería apostó por él, que no puede defraudar a su gente y SOBRETODO, no quería defraudarse a sí mismo, ¡¡tenía mucha sed de victoria todavía!! Entonces creo que su accidente es un gran motivo (el momento perfecto) para aprender a escuchar nuestro corazón y si “algo no nos late”, pues hacernos caso. Más aún cuando tenemos “armas” que nos hacen dudar o sentir miedo (del tipo paralizante), lo cual sólo aumenta las razones por las cuales obedecer ese “hunch” que sentimos.  
Senna, donde quiera que estés, ¡¡fuiste un grande!! Gracias por tu testimonio de fidelidad, fortaleza, valentía, humildad, espíritu de lucha y pasión. ¡Toda mi admiración! :) 

martes, 6 de septiembre de 2011

Incendios

Me advirtieron que iba a llorar, pero ¡milagro! no fue así porque no sentí que fuera una historia triste, sino MUY fuerte porque abarca temas como la guerra, el primer amor, la primera decepción, la violación, la tortura y la muerte. 
“Incendios” es parte de una tetralogía de Wajdi Mouawad, que habla sobre los gemelos Julia y Simón, hijos de Nawal, quien durante los últimos años de su vida (cinco) decide no pronunciar palabra. Al morir, deja en su testamento su última voluntad: que Julia busque a su padre (que creían muerto) y que Simón busque a su hermano (el cual no sabían ni que existía). Poco a poco, durante dos horas y media, los hermanos –con la ayuda de un abogado y otras personas– van encontrando la verdad sobre la vida de su madre. 
Mis respetos para los actores, puro desconocido que neta actúa, todos se súper meten en su papel. Me imagino que han de acabar muertos porque es una obra muy desgastante (físicamente hablando), ya que lloran, se enojan... es una explosión constante de sentimientos. 
Más allá de resumir la obra, que vale la pena ver, quisiera compartir los tres puntos que más me llamaron la atención: 1) lo elemental que resulta en esta vida NO JUZGAR, 2) el silencio y 3) la verdad. 
En el primer punto, la verdad yo de santa no tengo ni la “s”, pero criticar se me hace uno de los actos más bajos del ser humano. No digo la crítica constructiva que te ayuda a mejorar o que si te hacen una jalada en el trabajo, te desahogues con tu mamá... ¡Eso es humano! Pero andar de hipócrita saludando gente que cuando nos volteamos “nos acabamos” con el otro, pues no me late. O eso de andarle encontrando siempre los defectos a los demás y contándoselos a medio mundo, pues tampoco checa... 
Esto viene a colación porque creo que tiene mucho que ver con el juicio que muchas veces hacemos sobre los demás. Me acuerdo, por ejemplo, que la gente decía que Yuridia (la de La Academia) “se creía muchísimo” porque nunca saludaba a los reporteros y tal. Yo lo que creo es que a la chava ¡¡le daba el peor oso!! Yo creo que ni ella se creía que era tan famosa, y luego súmenle que estaba medio gordis y nunca fue las más popular de su escuela... O yo, por ejemplo, trato de contestar el teléfono de buena gana y mostrarme servicial, pero si estoy en cierre y tengo que hacer 50 cambios a mis páginas, pues la verdad es que mi paciencia se reduce a menos de la mitad, y no quiere decir que sea una pelada... ¡¡¡es que tengo prisa!!! 
Igual y mis ejemplos están medio chafas, pero pensemos, por ejemplo, en una chava que no se lleva con su padrastro. Uno la puede juzgar de “mala hija”, de egoísta porque no quiere que su mamá “rehaga” su vida, de caprichosa porque no la lleva bien y el ambiente en la familia no es el óptimo, en fin. ¿Qué pasaría si un día nos enteráramos que el padrastro abusaba de ella cuando era chica? ¡Ah, verdad! Todo cambiaría y entonces entenderíamos por qué las Navidades las prefiere pasar en otro lado, etc. Entonces, como no sabemos la verdad de la gente, lo mejor es no juzgar. Creo que tenemos que aprender a pensar bien de la gente, a dis-culparla, osea “quitarle culpas”. Que si me hizo jeta, que si me gritó, que si no me saludó, ¡¡pues a lo mejor se siente mal, está de malas, cortó con el novio o ni me vio!! Hay que pensar bien. No tomar las cosas personales. No juzgar. La vida se haría mucho más fácil y amable. 
El segundo punto es sobre el silencio, que en esta obra resulta muy importante porque la mamá de los gemelos decide guardar completo silencio durante cinco años, lo cual los trastorna. Honestamente yo sólo hago mutis cuando pasan tres cosas: cuando estoy MUUUUUY enojada (y no tengo la confianza de desahogarme), cuando estoy MUUUUUY cansada o MUUUUUY concentrada. Usualmente soy una persona bastante alegre y parlanchina (ja!), así que cuando de repente amanezco cansada y no hablo, la gente se alarma: mi mamá ya cree que me pasó algo realmente malo o mi ex creía que estaba tramando algo. Bueno, ahora que lo pienso, creo que hay una cuarta situación en la que no hablo: cuando no tengo nada que decir ni a favor ni en contra de lo que se esté hablando... digamos que es un “silencio valemadrista”. 
Independientemente de eso, me acuerdo la primera vez que me fui –ya de grande– a un retiro de silencio de tres días. ¡¡Yo pensé que no iba a poder, que me iba a morir en el intento!! Y no. Fluí bastante bien :) Gracias a esas experiencias (porque he ido a varios), siento que soy más dueña de mis sentimientos, de mí misma. Antes, si me pasaba algo bueno tenía la NECESIDAD de platicárselo a alguien. Igual si me pasaba algo sumamente malo o triste. Ya no. Claro que si sale en una conversación, lo platico; pero ya no siento que si no lo cuento “me voy a ahogar”. Creo que el silencio es un gran amigo si lo sabemos aprovechar, si es un silencio positivo que nos ayuda a reflexionar, a potenciar la comunicación intrapersonal. También en el sentido del dicho (“calladit@ me veo más bonit@”), creo que si no tenemos nada que aportar, es mejor no decir nada. Y no hablo del silencio valemadrista, sino del silencio de la paz, la armonía y la tranquilidad (de no ir contagiando nuestro veneno sin ton ni son a todo mundo). Es distinto. 
Finalmente (porque ya me inspiré, again!!!) la obra casi que termina con una frase que dice: “hay verdades que no pueden ser dichas, sino que deben ser reveladas”. Me hizo acordarme de mi papá. El día que corté, le llamé para contarle y cuando le dije que este guey me había puesto el cuerno, espetó: “¡Dios sabe que yo ya sabía, pero no te podía decir, yo no podía ser el que te metiera la duda! Tú tenías que darte cuenta sola”. Y bueno, me tardé un año, pero me di cuenta :) 
A lo que voy es que siento que si la gente nos dijera “la verdad” todo el tiempo, esta vida sería o muy padre o muy desesperanzadora. Yo creo que la magia es ir descubriendo poco a poco, aprender de cada experiencia, de cada “error”, ilusionarnos con el amor, sentir miedo ante lo nuevo. Por que de eso se trata la vida. Nada es seguro, pero si confiamos y vivimos con amor, y tomamos todas nuestras decisiones basadas en el amor, seguro la verdad que descubramos será bienvenida, aunque duela, pero ya habremos recorrido un camino de “preparación”. Como cuando nos enteramos que Santa no existe... No nos traumamos taaaaanto porque “ya estamos grandes” (tan no nos traumamos, que repetimos la historia con los hijos). 
En la obra, Nawal decide callar porque la verdad ¡¡es espeluznante!! Más allá de hacerles un favor a sus hijos, los iba a mega hiper traumar. Entonces, muy listamente, hace que ellos mismos la descubran (la verdad) poco a poco. Y es un final padrísimo porque los reclamos se vuelven perdón, las heridas se cicatrizan, dis-culpan a su mamá (le quitan culpas por su silencio, su forma de referirse a ellos). Es un final feliz a una historia MUY dramática. ¡Aplausos a todos los involucrados! 
Por cierto, como no es la típica obra, ni el típico lugar (el Foro Shakespeare), el público tampoco es muy común, es como más “alternativo”. Así que todos nos portamos MUY respetuosos. Lástima por una señora a la que –que cinco minutos antes de que acabara la obra– le sonó el celular porque de verdad me rayó que todo el mundo súper metido en la trama :) 

jueves, 1 de septiembre de 2011

Chicas Católicas

Me daba un poco de miedo ir a ver esta obra porque yo sí creo y apoyo las vocaciones sacerdoteles y consagradas... y “monjales”. Entonces fue una agradable sorpresa ver que no es ataque directo hacia las “Chicas Católicas”, sino la transmisión de un mensaje que todos tendríamos que tener claro: “al final sólo seremos juzgados en el amor”. 
Es decir, en mi humilde opinión, no importa qué religión profesemos, cómo le llamemos a Dios, (si somos católicos) cuántas veces a la semana vayamos a misa... Lo importante es que hagamos lo que hagamos, lo hagamos con AMOR. Lo más importante es amar a Dios, a nosotros mismos y comportarnos con los demás como nos gustaría que se comportaran con nosotros (y no hacerles lo que no nos gustaría que nos hicieran). 
En cuanto a las monjas, me acuerdo que durante dos veranos mi hermano y yo tuvimos la oportunidad de ir (quesque a estudiar inglés) al Immaculate no se qué (no me acuerdo de todo el nombre), en Tucson. ¡¡Gran experiencia!! Me acuerdo mucho de Sister Úrsula porque primero ADORABA a mi hermano y después lo odió (jaja, se hizo un niño malo de un verano a otro). 
Recuerdo también a Sister Alice, que era la manejaba la van que nos llevaba del dorm de las niñas al edificio donde tomábamos las clases. Del nombre de la miss que nos daba clases de canto no me acuerdo, pero ¡¡todavía me sé muchas canciones (mochas) que nos enseñó!! En mi memoria también están los outings y ¿cómo olvidarla? ¡Zilka Elena Rita! (así se llamaba, lo juro!), una niña que llevaba 31 outfits: uno para cada día del mes. Eso –a los 10 y 11 años– sí me impactó so-bre-ma-ne-ra. 
En general fue una gran experiencia y no recuerdo haber conocido monjas amargadas (en la obra sí se ve una que otra, pero tampoco generalizan). Yo más bien creo que si no escogemos bien nuestra profesión, si nos equivocamos de vocación, pues seguro nos amargamos porque dedicaríamos la mayor parte de nuestro tiempo a algo que no nos gusta, no nos apasiona o peor, algo para lo que ni somos buenos (y eso es muy desmoralizante). 
Por otro lado, creo que la fama de las “monjas amargadas” es porque antes se usaba que si no te casabas, tus papás te recluían en el convento. O si se morían y no tenías quién te mantuviera, también. Osea, era más un escape que una vocación. Y nadie es feliz escapando porque al final del día nunca puedes escapar de ti mismo :(
Otra experiencia con “monjas” (consagradas, mejor dicho) la tuve el año que estudié en Overbrook... sin duda, el año que cambió mi vida para siempre. Entonces, les digo, no puedo ir en contra de los temas religiosos porque –a mí– me han ayudado muchísimo y me han hecho ser la persona que soy hoy, que si bien no soy ninguna santa, pues no ando por la vida haciendo fechorías, amargándole la vida a los demás. 
En Overbrook tuve oportunidad de conocer consas maravillosa: Miss Brida, Miss Bertha, Miss Sara, Miss Verónica... (Miss Mariela no, jeje) Miss Paulette, la teacher de inglés, me regaló un libro que me encantó. Se llamaba “Are you there God? It’s me, Margaret”. Wow de libro, pero justo un día después de terminarlo me dijo Miss Veronica que no lo debí haber leído (!), según estaba muy adelantado para mi edad (I didn’t think so!). Anyways, fue un gran año y aprendí muchísimo. 
Yo siempre digo que de no haberme ido, quién sabe cómo sería. Porque me marcó tanto que todavía hago mi cama, jaja, y me acuerdo que en prepa, en el recreo de las 10, iba rápido a comulgar y luego me iba con mis amigas. En segundo (de prepa), me fui a las Misiones (y me decían Lady Bi, creo que fue mi época más mam...). O tipo, llegando a México, investigué y me metí al RC. Detalles así que a mí la verdad sí me han ayudado. Las orientaciones, los retiros, las homilías... ¡¡gracias, gracias a esas personitas que han hecho que MI relación con Dios sea mucho más padre!! 
Pasando a temas menos personales (porque este blog no es para balconearme, aunque a veces así lo parezca, jijii), en la obra también se tocan asuntos “delicados” como la virginidad. Todavía me acuerdo cuando mi mamá me decía que si no llegaba virgen al matrimonio no me iba a poder vestir de blanco, ¡¡y qué vergüenza!! Y como Dios “todo lo ve y todo lo sabe”, pues no había forma de chamaquearlo. Yo ya me la había súper comprado cuando de repente ¡pum! Bibi Gaytán se casa de blanco y toda la cosa con una meeega panza!!!! Ahí se le cayó el teatro a mi mamá, ja!
Pero he ahí: el matrimonio de Bibi y Eduardo Capetillo, en teoría, estaba destinado a fracasar porque “se comieron la torta” y tal, no? ¡¡¡Pues noooo!!! No sólo es uno de los más sólidos del “medio artístico”, sino que tienen tres hijos, se ven muy contentos, procuran trabajar en proyectos juntos, los dos están guapísimos... (ya quiero ver si alguien amargado o deprimido se ve así de bien después de 15 años con alguien “a fuerzas”). Es decir, “al final seremos juzgados en el amor”. Nada más. No importa el orden de los factores, si hay AMOR en todos ellos, el producto es el mismo. 
El reto es que haya amor, porque luego los seres humanos usamos la inteligencia para cosas macabras: andamos con gente por conveniencia, vemos primero por nosotros y nos vale si en el camino pisamos o lastimamos a alguien más... Y luego andamos llorando porque las cosas no funcionaron como queríamos. Si no hay amor, las cosas no fluyen. Tiene que haber caridad, pasión y gusto por lo que somos, hacemos y tenemos para ser felices y transmitir paz, tranquilidad y alegría a los demás. 
El toque musical de la obra me encantó. El detalle que se acabe con la canción “Vive”, de Napoléon”, ¡¡¡me rayó!!! Increíble pero cierto, la canción la oí en el Sens (¿o en el Love?) hace máximo dos años y ¡¡me hizo llorar!! Qué oso en el antro con la lágrima de cocodrilo, pero es que la letra está cañona :) 
Finalmente, me gustó que las chicas católicas terminan como reflexionando que para tener una relación con Dios no hacen falta reglas ni métodos cuadrados. Hace poquito terminé un Taller de Oración buenísimo y fue padrísimo conocer 10 distintos tipos de oración, que se “ajustan” al mood en el que estés, es decir, no a fuerzas tienes que 1) ir a la iglesia, 2) hacer reverencia, 3) hincarte, 4) rezar el Padre Nuestro, 5) Rezar el Ave María... ¡¡Nooooo!! Dios es amor y ama que nos comuniquemos con él por amor y para amar, no por obligación, porque es un “deber”... El deber debería nacer del amor (no del miedo), porque a fuerzas ¡¡ni los zapatos entran!! 
En conclusión, una obra muy recomendable que hace pensar, recordar la etapa escolar (si estuviste en escuela “mocha”, como el ICO, en donde el Padre Alfredo nos hacía cantar sin fin “Yoooo tengo un amigo que me aaaaama, me aaaaama, me aaaama...”, que también cantan las niñas de la obra) y valorar nuestra relación con Dios.  
pd. lo único malo fue que no me tocó que actuara la Georgina, mi paisana mazatleca... ¡¡buh, no se me hace verla en acción caray!!

viernes, 26 de agosto de 2011

Crazy, stupid, love (Loco y estúpido amor)

Wwooww!!! Lo malo de esperar mucho de algo (o de alguien) es que muy rara vez nuestras expectativas se verán superadas. Así que mi reconocimiento a los creadores de “Loco y Estúpido Amor” porque se convirtió en una de mis favoritas (y nada más tengo como cuatro, osea que tiene su mérito, jeje). 
Creo que esta película es una muestra de que “el amor hace nuevas todas las cosas”. Esto lo entendemos perfecto los enamorados. Las llamadas por teléfono, los mensajitos en la bb, los posts en el wall de fb, todo cobra un nuevo sentido, nos emocionamos, sentimos maripositas en la panza. No es nada nuevo (que nunca hayamos hecho), pero el amor renueva... le pone el toque mágico. 
Creo que la película tiene muchísimos mensajes... Pero me gustaría empezar a “filosofar” con el de la felicidad. Me encantó la escena cuando Jacob (interpretado por el papacito de Ryan Gosling) confiesa que compra y compra y compra todo lo que sale en la tele y tal, con tal de ser feliz, pero no encuentra la felicidad en las cosas; se sabe infeliz, solo, incomprendido... y al final de día, cansado de fingir. Wow cuando le dice a su date que le pregunte algo personal; siento que ese fue el momento en que PIDE que le ayude a quitarse la máscara. Se desahoga y a partir de ese momento empieza a ser vulnerable. Creo que por eso se aleja de Cal, “su protegido”, porque ya no le predica con el ejemplo. Quiere cambiar y entra en crisis. 
Esto me recuerda un poco a la vez que fui a misa y el Padre (no me acuerdo si era el Padre Hernán o el Padre Camarena, pero bueno), contó que una vez un maestro criticó a quienes iban a misa y una chava dijo que la vida era dura, entonces necesitabas una armadura (onda la del Caballero) para pelear, pero ese momento –esa hora– con Dios era una excelente oportunidad para quitársela, descansar, reflexionar, cobrar fuerzas y comenzar la lucha de nuevo al día siguiente totalmente renovada. Creo que este chavo (Jacob) tenía la armadura más que oxidada... y cuando se la quita, se enamora. Y volvemos a la “primicia” de que el amor hace nuevas todas las cosas: la vida cobra un nuevo sentido... Como cuando creemos que no ocupamos lentes y de repente hacemos la prueba, ¡¡y todo se ve mucho mejor, más claro y nítido!! 
Otra escena que me dejó pensando cañón es cuando a Cal (Steve Carell) casi que le hacen fiesta en su oficina porque no tiene cáncer, sino que SÓLO se está divorciando!! Menos mal, no? ¿¿OSEA CÓMO?? Yo creo que parte de mi miedo a casarme es justamente que veo al divorcio como el más grande fracaso de tu proyecto personal. No quiero generalizar, porque obviamente hay de casos a casos, pero sí creo que hoy en día no aguantamos nada, somos tan egoístas... Eso aunado a que la vida cotidiana está cañona: la rutina, los problemas, la falta de tiempo, de comunicación, de detalles. 
Me pareció que eso le pasa a esta pareja. No es que se dejen de querer, es que dejaron de conquistarse. La confianza pasó de ser algo padre e íntimo a una falta de buscar la felicidad del otro, de conquistarlo en el día a día. En el noviazgo es como muy obvio: te arreglas, tienes mil detalles, y obvio está cañón (me consta), pero idealmente nunca deberíamos tomar a nuestra pareja por sentado porque cualquier día se encuentra a alguien más. Y bueno, algo aún más triste es que aquí el niño de 13 años tiene completa conciencia de lo que está pasando. Yo mínimo, cuando mis papás se divorciaron, tenía 5! Osea, ni me acuerdo! Y la neta mis papás se la rifaron de civilizados (algo por lo cual les estaré eternamente agradecida). 
Otra escena que me llamó mucho la atención es cuando el papá de Hanna (interpretada por la preciosísima Emma Stone) le dice a Jacob que nunca lo va a aceptar porque “he knows too much, he’s seen too much”. Me pareció que toda la circunstancia es una invitación a 1) perdonar y 2) respetar la decisión del otro. 
Por un lado, perdonar la parte oscura de la persona y confiar en que puede cambiar (yo creo que uno cambia –si y solo si– uno quiere, no porque alguien más te lo pida/exija). Y respetar que “cada quien sus cubas”. Uno puede “dar misa”, pero cada quien es responsable de su propia vida. Claro que tratándose de su hija, Cal quiere lo mejor y por eso le pide que deje a Jacob, pero ella ha visto y conocido más allá del galán del bar-conquistador-falso. Y confía en que su amor hará nuevas todas las cosas (sorry que repita tanto la frase, pero me encanta!). 
Finalmente, me parece que Hanna conquista a Jacob por su autenticidad. Estoy convencida que para que alguien te quiera te tienes que mostrar tal y como eres en realidad. Estoy a favor del sacrificio (medido), el autocontrol, la consideración, pero si una persona se enamora de “tus looks” y no de tu esencia, pues está cañón... ¿Cuánto tiempo puedes fingir? Máximo uno o dos años, no?? 
Podría escribir mucho más sobre otras escenas que me hicieron reír muchísimo (como cuando todos se juntan en el jardín, que fue la favorita de Sandy) o lo estúpido e insensato que me pareció que Emily (Julianne Moore) le revelara a su esposo hasta el nombre del hombre con el que le puso el cuerno, o lo poco que puede durar "el luto" después de haber cortado con la persona incorrecta (porque justo estás más feliz, no más triste), o lo "gacho" que se ha de sentir esperar a que te den el anillo y nada, o todas las tácticas de ligue de Jacob... pero prefiero dejarlo hasta aquí. Hope you share your opinion with me :)  

pd. la frase del amor está en la biblia, pero como no soy cristiana, no puedo citar el versículo (¡porque no me lo sé!, jeje, no por nada más)

miércoles, 17 de agosto de 2011

Midnight in Paris (Media Noche en París)

****** Es la nueva película de Woody Allen, en la que también aparece Carla Bruni. Y todo pasa en París! 
Cuando salí de la sala, tuve la impresión de que la película no me había gustado del todo, pero conforme fui platicando el asunto con Ya-nei, me di cuenta que está bastante buena y tocó –en mi opinión– varios puntos interesantes. 
Me acuerdo de chiquita, cuando apareció La Onda Vaselina, yo era la más feliz!!! Mi mamá me hacía faldas con crinolinas y andaba en mi casa como loquita creyéndome que vivía en los 60. Grababa sus presentaciones y me aprendía todos los bailes, y como mi ídola era Lidia, me trataba de peinar como ella (algo que nunca logré). Como a los 10 años o algo así, le decía a mi mamá que me dijera Lidia, Mariana o Érika, dependiendo de mi humor. Algunas veces me seguía el rollo, pero otras no :( jeje. 
Como el protagonista (Owen Wilson), yo me imaginaba que vivir en otra época, específicamente en los 60, habría sido lo máximo: la época de Vaselina en todo su esplendor!! La novela que más me ha gustado en mi vida (además de "Carrusel") ha sido “Baila Conmigo”, que era justo en ese tiempo: de las malteadas, los tenis, las colas de caballo súper levantadas... aaaahhh!!! :0
Para Gil (Owen), el París de los años 20 es su máximo y cuando se transporta, conoce a Adriana (Marion Cotillard), para quien la Belle Epoque era wow. Y cuando van a esa época, se dan cuenta que para ellos el Renacimiento era lo más anhelado. En síntesis, nunca estamos contentos con lo que tenemos!!! Pareciera que está en el ser humano estar insatisfecho con lo que se tiene... para bien y para mal.  
Esto me lleva a pensar que el reto es amar nuestro presente, valorar lo que tenemos HOY. Sobre este tema, ayer entrevisté a Michel Domit (lo amo!!!!!) y me contó que el arquitecto de El Santuario (que está en Valle de Bravo) había sido la Pacha Mama, es decir, la Madre Tierra y que una de las indicaciones para la construcción había sido que las escaleras situaran a la gente en el presente. No sé si hayan tenido oportunidad de visitar este lugar, pero yo que recién fui hace como un mes, me di cuenta que las escaleras se mueven!!! Entonces entras medio en pánico. Más cuando vas con alguien que se pone a brincar para ver si se caen (Roberto!!!). Osea que cumplen su misión :)
En cuanto a París, pues es una ciudad preciosa. Tuve el privilegio de festejar mi cumple 21 en la punta de la Torre Eiffel y sentía que un sueño se hacía realidad. Fue lo máximo!!! Tiene muchísima historia, magia, por algo es la Ciudad de la Luz y del Amor!!! Tengo una amiguita que se casó con un francés y vive por allá. Cuando leo sus mails siempre pienso: “qué padre vida!!!!”. Y es padre porque luego nos cuenta de las distancias, de cuando llueve y tienes que usar la bici, las tiendas, los rinconcitos locales, las cafeterías, etc. 
Por último, me sirvió muchísimo ver la relación de Inéz (interpretada por Rachel McAdams, que por cierto me encanta!!!!) y su fiancée porque no puede ser peor!!!!! Y pareciera que NADIE SE DA CUENTA!!!! Bien dicen que no hay peor ciego que el que no puede ver. Un poco –obviamente por la situación en la que me encuentro hoy– pienso que es como Roberto y yo (nada más que sin anillo): quieres que funcione, te gusta la idea de que funcione, pero nomás no funciona. Y si no fluye, pues mejor desapegarse y seguir fluyendo. 

Aunque cueste y aunque haya días tristes, pues pensar que si te cuesta tanto trabajo hacerlo funcionar, es porque no está destinado a funcionar. If it feel wrong, don't go with it!! Y ni modo. Así como en la película, siento que cuando dejas ir seguro viene algo mejor. Hay que confiar :) No aferrarse a la persona incorrecta porque la correcta no puede ocupar el mismo espacio... It's a matter of physics!!!!
pd. por cierto, me choca la gente que es como Paul (Michael Sheen), el sabelotodo!!! aaaggghhh!!! :0