sábado, 22 de octubre de 2011

La paz interior

Me acuerdo perfecto que, un día, en el Reforma (donde trabajé hasta noviembre pasado), llegué súper puntual, me senté y empecé a trabajar. En ese momento pasó una persona de alto rango (jaja) y me dijo algo así como “qué bueno que llegaste temprano porque quién sabe si mañana estés aquí”. No recuerdo sus exactas palabras, pero más, menos…  
Acto seguido me turbé, imaginé lo peor y fui con mi maestro de yoga (que aún trabaja ahí), y le dije: “¡¿con qué derecho me quita la paz?!” Siempre digo que de los tres años que trabajé ahí, dos fui inmensamente feliz, pero el tercero fue una simulación casi perfecta de como me imagino el infierno L La causa, según yo, era que las personas que ahí laboran se especializaban “en quitar (a quien se dejara) la paz”. Ese era mi reclamo más frecuente.
Entonces, ya entrados en el tema de “La Libertad Interior”, me seguí con su hermanito, que es un librito del mismo autor (que suenen los tambores para Jaaaaacques Philiiiiiippe), llamado “La Paz Interior”.  Y wow, también me encantó J
Lo que más me gustó es que hay una parte en la que dice (no textual, pero en síntesis): No es posible que SIEMPRE tengamos la paz, obviamente habrá situaciones, circunstancias, momentos en l@s que “se nos vaya”. Pero entre más rápido regresemos, mejor. ¿A dónde hay que regresar? A la certeza ­–en el corazón– de que Dios nos ama. Hay que confiar en Él y saber que aunque a veces no entendamos sus razones, PARA y por algo pasan las cosas.
Cuando la gente me pregunta si me salí del Reforma teniendo (seguro) lo de Caras (revista para la cual trabajo desde el 8 de noviembre de 2010), siempre digo que no; que tenía la propuesta, la invitación (jaja), la firme intención, pero no era una certeza: fue un acto de fe. Honestamente yo lo último que quería era que mi último día en el Reforma fuera el viernes y el lunes empezar acá porque sentía que me iba a llevar toda la … mmmm… eso, al nuevo lugar, y qué chafa. El chiste era desintoxicarme, analizar qué había hecho bien, en qué me había fallado, en fin, quería hacer un balance y me lo imaginaba haciéndolo en flor de loto frente al mar with plenty of time (una semana mínimo).
Así que me armé de valor, renuncié el viernes y el sábado estaba en Mazatlán. El jueves (la víspera de mi renuncia) obvio no dormí y mi oración fue más o menos así: “Mira Diosito, tú tus business y yo los míos: me voy a Mazatlán, confío en que se me haga lo del nuevo trabajo porque no estaría padre quedarme sin aguinaldo (jeje) y yo no creo que tú quieras que me vaya mal, entonces me voy a relajar y cualquier cosa que salga mal (no como yo espero), pues quéeee mala onda, pero tú sabes tu rollo y yo confío en ti"… … … "Plis que no me demanden por renunciar el mismo día que me voy, pero no me dejan mucha opción”.
La última semana de octubre me hablaron de Caras para decirme que no entraba esa quincena (por el puente), sino el 8. La fecha se me hizo medio rara, pero sí, entré el 8, y desde entonces puedo decir que mis niveles de felicidad se han incrementado considerablemente. No digo que vivo en miel sobre hojuelas; hay días pesados, de estrés, de hormonas, pero no se compara J
Esto lo saco “a colación” porque justo la semana pasada se me fue la paz toda una tarde… o más creo. Resulta que una fotógrafa del Reforma que me cae muy bien pidió una plaza en Caras. Ya era 95% seguro que entrara y yo estaba muy contenta. El proceso se alargó pero –por mi experiencia– no se me hizo raro. Hasta me preguntó y le dije que ni se agobiara. Siguiente escena: me entero que no va a entrar. Así, nada más. Esto no hubiera sido taaaan malo si la persona en cuestión no hubiera renunciado YA a su antiguo trabajo.
Entiéndase que a mí todas las emociones intensas –las MUY positivas y las terroríficas– se me van a la panza, así que a partir de ese momento tuve unos retortijones, que bueeeno. Obvio yo no podía ser la portadora de las malas noticias 1) porque a mí no me tocaba y 2) ¡¡porque estaba traumada!! Me sentía súper culpable. Sentía como si yo hubiera elegido dejar desempleada a alguien, ¡¡¡y lo peor era que me caía (cae, pero yo creo que ahorita me odia) muy bien!!! Digo, si de perdis me hubiera caído mal, me hacía un cocowash, pero nooooo.
Ese día mi oración fue más o menos así: “¡¡¡¡Qué jalada, Diosito!!!! Te la bañaste, neta, bueno yo. Por mi culpa ya se quedó sin aguinaldo. Eso me pasa por querer ayudar a la gente, mejor ni le hubiera dicho nada. Wait a minute! I didn’t tell her. She asked me! OK. Pero ese día que me habló para preguntarme si renunciaba: ¡¿le dije que si?! No, wait a minute (again). Le dije que yo había hecho un acto de fe. UN ACTO DE FE. Que era una decisión arriesgada, humanamente estresante, pero que confiara en Dios (en ti, pues) y que con suerte todo saldría como lo planeamos. OK. Fiuf. ¿Entonces yo no le dije que sí renunciara? No. ¿Le dije que confiara en Dios? Sí (fiuf, again). OK. Entonces ahora plis plis plis dale la sabiduría, la fortaleza para entender tus designios porque no se parecen NADA a lo que habíamos planeado”… … … “y plis plis que no me odie”.
Y más o menos de esto se trata este libro: CLARO que hay veces en las que se nos irá la paz, pero hay que tratar –por todos los medios– de recuperarla… ASAP, como dicen los gringos. Porque Dios habla en el silencio, y en un corazón turbado hay mucho ruido. Entonces hay que callarlo, con una férrea voluntad de volver a la paz, para que podamos escuchar a Dios. Y si no lo oímos, si de plano no vemos pa’ donde, hay que elegir la opción en la que haya más amor.
Esa es la clave. Entre A y B, ¿DÓNDE HAY MÁS AMOR? Estoy preocupada, triste, enojada… no oigo a Dios (porque no quiero o no puedo, a estas alturas da igual), pero de mis opciones para actuar: ¿en cuál hay más amor?, ¿en cuál busco menos mi felicidad/comodidad y más la del otro?
En el libro, Jacques explica que lo que hace el demonio para alejarnos de Dios es inquietarnos. Hasta cuando pecamos, pues OBVIO nos debe doler porque ofendimos a quien más nos ama, pero hay que darle vuelta a la página y cuanto antes mejor. No sé si les ha pasado, pero a mí seguro que sí. Hay veces que justo cuando me juro Santa Sor Bianca ¡púmbale! Me enojo o me desespero. ¿Sabían que eso es una gracia de Dios? Yo, hasta hoy, no tenía ni idea.
Pero resulta que sí. La lógica es que si yo fuera muuuy buena y muuuy santa, creería –o correría el riesgo, por lo menos– que es porque soy lo máximo, me las sé de todas, todas; estoy gruesa así que ábranme paso… En cambio, si admito que soy igual de pecadora, egoísta e impaciente que el resto del mundo (porque todos nacimos con el pecado original), entonces crezco en humildad. Y lo que deberíamos de hacer, por tanto, sería aferrarnos  más  a Dios y menos a nosotros mismos. A mí claro que me ha pasado que digo: “¿y ahora con qué cara le rezo a Dios si me acabo de agarrar a palabrazos con el del valet?”. Pues esa es una falsa humildad. Y cuando reaccionamos así lo que está de fondo es una plena y gran desconfianza en Dios. Aunque creamos lo contrario. Como dice la frase: “No importa caer mil veces, si lo que se ama es la lucha y no la caída”.
El otro día vi el programa de “Historias Engarzadas”. Juro que lo vi porque se trataba de Odín Dupeyrón, y ya ven que es mi sensei. Entonces él platicaba que hubo un tiempo que se fue a la bancarota cañón: debía todo, lo iban a embargar... por lo cual cero dormía. Y que una noche dijo: “a ver, ya estuvo bueno, hoy voy a dormir y mañana me preocupo y me ocupo”. El libro también da este tip. No quiere decir que nos valga o no nos importe la vida, el trabajo, la pareja, los amigos, ¡¡¡no!!! Quiere decir que todo lo que nos afecte lo dejemos en manos de Dios y Él se encargará. Tomarlo como una especie de “perchero de preocupaciones”… y después obviamente hacer lo que esté en nuestras manos para solucionar aquello que nos agobia, pero con tranquilidad, sin prisa, con cabeza y corazón, no con bilis. Y así cada problema se hace un proyecto, no un asunto de mortificación. ¡Qué cool, no?
La clave, siento, es tener claro –y MUY consciente– que Dios nos ama. Y si nosotros, que somos malos, hacemos cosas buenas, ¿qué no será capaz de hacer el mismísimo AMOR? Osea, no hay punto de comparación, ¿estamos de acuerdo? Como pienso a veces que me dan miedo ciertas situaciones o cuando llega la hora de tomar una decisión importante (como cortar con un novio a los 30 años): “ni modo que Dios me quiera fregar, ¿verdad? Ni modo que quien me creó me quiera ver triste, derrotada, infeliz”. I don’t think so J ¡¡Hay que confiar!! Y lo más padre de todo este asunto es que Dios no se deja NUNCA (me consta) ganar en generosidad. Literal le damos el 10% y nos regresa mil veces más. 
CDT. Hace tiempo circuló una cadena en internet llamada “Depende de quién son las manos”. No tengo tan buena memoria, pero decía algo así como: Un balón de básquet en mis manos vale 20 dólares (o bueno, lo que cueste); en manos de Michael Jordan vale 2 millones. Y como no tengo nada de buena memoria (a largo plazo, aclaro), no me acuerdo de los demás ejemplos, pero la moraleja era que había que dejar los problemas en manos de Dios. Obviamente no es fácil porque estamos educados y mentalizados para tomar acción, para hacer las cosas por nosotros mismos, pero no funciona así. O bueno, quizá funciona un rato, pero lo mejor es “dejar a Dios hacer su tarea” (esta es la frase favorita de mi papá desde hace como cinco años).
A mí eso sí que pienso que me puede funcionar J Y espero que a ustedes también para que vivamos con más paz, más felices, más alegres. Y que cada encuentro con el otro sea un encuentro de paz, como Jesús, que llegó diciendo “mi paz les dejo, mi paz les doy”. Yo creo que este librito me hizo pensar: cuando llego a la oficina, ¿llego con paz y a dar la paz? ¿o llego con estrés y a dar guerra? Cuando llego a mi casa, ¿llego con paz y a dar paz? ¿o con hambre y a quejarme/enojarme? Cuando llego a algún lugar a requerir un servicio, ¿llego con paz y a dar paz? ¿o con una jeta del terror y a desquitarme con todo mundo porque el niño que me gusta no me escribe? Mmmhhh.  
En conclusión, los consejos que da Jacques para mantener –el mayor tiempo posible– la paz o recuperarla tan pronto la vemos perdida son: confiar en Dios, nunca desanimarnos, encargarle nuestras preocupaciones y problemas, rezar sin importar cuán pecadores (o malas personas) seamos, controlar la mente para callar la voz chinga quedito (como la llama Michel Domit) y de esta manera reencontrar la tranquilidad en el corazón y entrar nuevamente en conexión con Dios, a quien sólo podemos escuchar cuando estamos en paz. Y si de plano no lo escuchamos, y nos turba no hacer su voluntad, hay que optar por la opción donde haya más amor. Así, aunque no sea la “ideal”, Dios la tomará a bien porque sabrá que la intención original del corazón era amar. Y esto nos dará alegría, tranquilidad y ¡paz!

miércoles, 19 de octubre de 2011

La libertad interior

****** Espero que este post los agarre cómodos porque me hipermegainspiré... pero el libro lo vale :) 
Si de tarea me hubieran dejado subrayar lo más importante de este libro, literalmente lo hubiera tenido que subrayar todo. De verdad no saben qué libro, es una joya. 
Hace no mucho tuve dirección espiritual. La verdad no quería ir, pero se me hizo una peladez cancelar un día antes, sobre todo porque la cita me la habían dado con 15 días de anticipación... como que no checaba, así que fui (porque dejar plantada a la Consa no es opción). 
Cuando llegué, mi manera de hablar y sentarme denotaba lo que sentía: tristeza, decepción, frustración. Mi queja era: “¡¡¿quéee ooonda con la gente?!! Es decepción tras decepción tras decepción tras decepción”... empezando por mí, claro está. Y así no me late jugar.
Mi principal reclamo, por ejemplo, es ¿cómo pude haber lastimado a una persona tan buena como Daniel?, ¿cómo puedo a veces ser tan egoísta?, ¿por qué en ocasiones siento que soy pésima hija, amiga, empleada? Y de ahí pa’rriba: ¿qué onda con esa amiga que me canceló un café –a los dos días de haber cortado con Roberto– porque (ella) “no podía hablar” (¡cuando yo lo que necesitaba era una oreja!)?, ¿qué onda con el niño que me escribe 21 días seguidos (los suficientes para crear un hábito) para después desaparecer por completo (en el puente, casualmente, pero eso me pasa por no preguntar si tiene novia, jaja), ¿qué onda con la persona que todo el día te dice que la invites a eventos y cuando lo haces, te rechaza todas las invitaciones?, ¿qué onda con las amigas a las que les echaste un choro de lo padre que sería que fueran “comadres” para que ni siquiera te compartan la noticia (hasta el mero día, obvio)?, ¿qué onda con la amiga que prefiere irse de shopping que estar en la boda de una de sus mejores amigas?, en fin. Supongo que todos tenemos causal de reclamo. 
Entonces llegué y expuse todas mis insatifacciones. Nadie se salvó de mi lista macabra. Después de una hora de orientación, salí MUCHO mejor de como entré (pero eso se queda entre la Consa y yo), con la tarea de leer “La libertad interior”, de Jacques Philippe. Y eso es lo que quiero compartir en este blog porque de verdad es una maravilla inspirada por el Espíritu Santo. 
Lo primero que debo decir es que el libro es un tratado sobre el dinamismo de las tres virtudes teologales, que quizá aprendimos de chiquitos, pero de las que quizá nunca comprendimos al 100% su trascendencia: la fe, la esperanza y la caridad (cuyos contrarios son la duda, la desconfianza y el pecado). 
Lo segundo que me llamó la atención es la absoluta realidad de lo ridículo que es que el hombre defienda su libertad (entendida como la capacidad de elegir de entre un abanico de posibilidades) en algunos aspectos, cuando lo más importante de la vida nos los es dado (sin preguntarnos): el sexo (hombre o mujer), la familia, el país donde nacemos, la primera lengua (o idioma). 
“Soñamos con la vida como si ésta fuese un inmenso supermercado en el que cada estante despliega un amplio surtido de posibilidades del que poder tomar –a placer y sin coacción– lo que nos gusta, y dejar lo demás... Recurriendo a una imagen de enorme actualidad, querríamos elegir nuestra vida como el que escoge una prenda de un grueso catálogo de venta por correo”. 
Pero ¡sorpresa!, porque cuantos más años vamos cumpliendo, menos son nuestras posibilidades de elegir. Tan sencillo como ver a un(a) ancianit@ al que le decimos a qué hora dormir y/o bañarse, qué pastillas tomarse, qué ropa usar. “¿Qué queda entonces de nuestra libertad si nuestra visión de ella es la 'de supermercado' descrita hace un momento?”. 
“Este falso concepto de libertad conlleva graves repercusiones sobre el comportamiento de los jóvenes hoy en día. Es muy significativa su actitud frente al matrimonio o a cualquier otro tipo de compromiso: las elecciones definitivas se retrasan, porque todas ellas se contemplan como una pérdida de libertad. Consecuencia: no se atreven a tomar decisiones, ¡con lo cual no viven! Y es la vida misma la que decide por ellos, porque el tiempo sigue pasando inexorablemente”. 
Lo siguiente entonces que propone el autor es que ser libre es también aceptar lo que no se ha elegido. ¡¿Quéeee dijo?! Me explico: “El hombre manifiesta la grandeza de su libertad cuando transforma la realidad, pero más aún cuando acoge confiadamente la realidad que le viene dada día tras día (...) Quien desea acceder a una verdadera libertad interior, debe entrenarse en la serena y gustosa aceptación de multitud de cosas que parecen ir en contra de su libertad. Aceptar sus limitaciones personales, su fragilidad, su impotencia, esta o aquella situación que la vida le impone, etc., algo que le cuesta mucho hacer, porque sentimos un rechazo espontáneo hacia las situaciones sobre las que no tenemos control. Pero la verdad es ésta: las situaciones que nos hacen crecer de verdad son precisamente aquellas que no dominamos”. 
Es decir, mi libertad (y por lo tanto mi serenidad, mi paz, mi tranquilidad) no pueden depender si de fulanito me habló o no, si fulanita me saludó o no. ¡Es ridículo! (pero muy común). Yo tengo la libertad de –sin importar dónde esté– ser dueña de mis sentimientos, pensamientos y emociones. Y no se trata de rebelarnos o resignarnos entonces a tal o cual situación... Dios no nos quiere mediocres, grises o poquiteros. Por algo decimos “a Dios rogando y con el mazo dando”. 
Como dice Jacques: “La diferencia decisiva entre la resignación y la aceptación radica en que en esta última (...) la actitud del corazón es muy distinta, pues en él anidan ya (...) las virtudes de la fe, la esperanza y la caridad. Aceptar mis miserias, por ejemplo, es confiar en Dios, que me ha creado tal y como soy. Este acto de aceptación implica la existencia de fe en Dios, de confianza en Él y también de amor, pues confiar en alguien ya es amarle”. 
La parte que me encantó, y por lo cual no guardo ningún resentimiento a todas aquellas personas que figuraron en mi lista macabra, es que en este libro el autor me hizo ver que las imperfecciones de los otros y las decepciones que nos causan nos obligan a esforzarnos por amarlos con un amor verdadero y a establecer con ellos una relación que no se limite a la búsqueda inconsciente de satisfacer nuestras propias necesidades, sino que tienda a hacerse pura y desinteresada como el mismo amor divino: “sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto”. 
“Por otro lado, estos defectos nos ayudan también a no esperar del prójimo la felicidad, la plenitud o la realización que sólo podemos encontrar en Dios, quien nos invita a ‘enraizarnos’ en Él. A veces es tras una decepción en la relación con alguien de quien esperamos mucho (seguramente demasiado) como aprendemos a profundizar en la oración y en la intimidad con Dios, a esperar de Él esa plenitud, esa paz y esa seguridad que únicamente su amor infinito puede garantizarnos. Cuando los demás nos defraudan, nos hacen pasar de un amor 'idólatra' (un amor que espera demasiado) a un amor realista, libre, y por lo tanto, finalmente dichoso. El amor romántico siempre se verá amenazado por las decepciones; la caridad jamás, porque no busca su propio interés”. 
Después, el autor explica cómo Dios está tan cañón que puede sacar un bien del mal más terrible. Osea, de la jalada más cruel, de la traición más inesperada, Dios puede sacar un bien. “Hay que percatarnos de que, en realidad, el mal que proviene de los otros no me priva de nada, así que carezco de razones válidas para querelos mal”. Claro que alguien nos puede privar de algo física o materialmente hablando, “pero nadie puede quitarme lo esencial, el único bien verdadero y definitivo que es el amor que Dios me da y el que yo puedo darle, y el crecimiento que de él se derivará. Nadie será nunca capaz de privarme de la posibilidad de creer en Dios, de esperar en Él, de amarlo en todo lugar y circunstancia”. 
Entonces uno pensaría que la clave es embarrarnos hasta la conciencia de teflón para que todo se nos resbale, ¿no? Pues no. Lo que Jacques dice es que “es lógico que el mal que existe en torno de nosotros nos haga sufrir; no es cuestión de blindarse y vivir indiferente de todo (...) Pero el mal exterior sólo me hace daño si no me deja reaccionar bien, es decir, si reacciono con miedo, con inquietud, con desaliento, con tristeza; bajando los brazos y desasosegándome en busca de soluciones precipitadas que no arreglan nada; juzgando, alimentando rencores y amargura, negándome a perdonar (...) El mal no procede de las circunstancias externas; procede del modo en que reacciona nuestro interior”. 
Ya para este punto me daba oso mi orientación... 
Por que el autor sigue y dice que si el mal penetra en nuestro corazón es porque ha encontrado en él un lugar donde anidar, una complicidad. Esto denota únicamente que en el corazón no hay fe, no hay esperanza y no hay caridad. “Si, por el contrario, en nuestro corazón existe una confianza total en Dios, si el fin de nuesra vida no es la búsqueda de nosotros mismos (¡¡¡Biancaaaaa!!!), sino hacer la voluntad de Dios, amarla con todo el corazón y amar al prójimo como a nosotros mismos, es imposible que el mal triunfe en nosotros. El sufrimiento, sí; pero no el mal”. 
Obvio esto no se da de la noche a la mañana porque tengamos muchas ganas. Requiere, desde luego, mucha disciplina y formación. “Si asumimos decididamente nuestra propia responsabilidad y aceptamos nuestra vida tal y como es, si ejercitamos en todo momento nuestra capacidad de creer, de esperar y de amar, si nos proponemos conquistarla, esta libertad nos será concedida progresivamente”. 
Otro punto que toca el libro es la clásica tendencia de los seres humanos a complicarnos (¡más!) la existencia. Y entonces cita la Biblia, donde dice: “a cada día le basta su contrariedad”. Lo que más o menos dice es que si nos la pasamos abrumados por nuestros errores del pasado, no le damos cabida al presente. Lo que debemos hacer es dejar todo en manos de Dios. Arrepentirnos, hacernos el propósito de mejorar y ¡¡neeeext!! No clavarnos, sino no podemos progresar, crecer, seguir adelante. 
El capítulo que me encantó fue el de “Vivir, y no esperar a vivir”. Lo que tenemos es el hoy y hay que sacarle el máximo provecho. “Esperamos confusamente el momento en que nos vaya mejor o en que las circunstancias sean diferentes y nos permitan vivir cosas más interesantes. Aunque por el momento no vivamos plenamente, más tarde (¡¿cuándo?!) ‘viviremos en serio’. Por supuesto que este tipo de espera, sea precisa o inconcreta, es totalmente legítima, pero comporta cierto peligro al que se debe estar atento; porque podemos pasar nuestra existencia no viviendo, sino esperando a vivir”. Y eso sí sería muy triste :( 
Sobre “la disponilidad hacia el otro”, es curioso: había una señora con la que tenía que tratar mucho en mi anterior trabajo, ¡y me chocaba! porque –aunque me caía muy bien– siempre tenía prisa, parecía que su hobby era tener cada día más y más y más actividades. La verdad es que me abrió los ojos (porque lo que nos choca, nos checa) y desde entonces quiero parecerme menos a ella y más a personas como Michel Domit, que con una agenda complicadísima, pareciera que no tiene nada que hacer más que escucharte. Lo que dice el libro es que no es una simple cuestión de cortesía, sino una verdadera disponibilidad del corazón. 
“Esto es algo que cuesta mucho, porque tenemos un fuerte instinto de propiedad en lo relativo al tiempo, y el hecho de no poder dominarlo a nuestro antojo crea en nosotros cierta inseguridad. Pero el amor auténtico tiene este precio. Si Jesús nos pide que no nos dejemos inquietar, lo hace lleno de compasión y ternura, y sobre todo con el fin de salvaguardar la calidad de nuestras relaciones: un corazón habitado por la inquietud y la preocupación no se encuentra disponible para nadie y es incapaz de hacer de cada encuentro un momento de verdadera comunión del que el corazón salga contento”. 
Por otro lado, me gustó que el autor dice que para amar a Dios no necesitamos de tantas “prácticas cuadradas”, por así llamarlas. “Ser cristiano es, ante todo, creer en Dios, esperarlo todo de él y querer amarle a Él y al prójimo de todo corazón. Todos los demás aspectos de la vida cristiana no persiguen más que un solo fin: aumentar la fe, la esperanza y la caridad. Si no es éste su resultado, no sirven absolutamente para nada”. Es como mi papá, que antes decía (como pretexto, claro está) que no iba a misa porque en el Vips le tocaba escuchar –a todas las señoras que venían de la iglesia– ‘desayunarse’ a todo Culiacán. ¿De qué les servía ser tan “fervientes” pregúntome yo? 
CDT. Han de saber que en las bodas AMO que casi todos los novios escogen la primera carta de San Pablo a los Corintios, la del amor. Es mi favorita. En la universidad me la quise aprender de memoria para recitarla como poesía (uno nunca sabe en qué momentos podemos sacar a relucir nuestros talentos), pero justo: el mío no es la declamada... si acaso bailar. Pero bueno, la cosa es que en esta lectura se confirma que el amor es más trascendente que la fe y la esperanza (con todo respeto para ambas). 
La fe y la esperanza son provisionales, sólo para este mundo, y enseguida pasarán: en el cielo, la fe será reemplazada por la visión, la esperanza por la posesión; sólo el amor no pasará jamás: nada reemplazará a la caridad porque ésta es el fin”. 
PEEEERRROOOO “el amor no puede existir sin sus ‘siervas’, que son la fe y la esperanza; la caridad tiene una total necesidad de ellas para crecer y desarrollarse (...) Si estamos atentos a lo que ocurre en nosotros, nos daremos cuenta de que, cuando el amor se enfría o deja de crecer, a menudo se debe a que nuestros anhelos, nuestros miedos, nuestras inquietudes y nuestro desánimo lo están ahogando”. 
De verdad no es mi intensión que este post sea un copy+paste del libro, pero siento que debo explicar sus conceptos en sus palabras... porque no encuentro otra forma mejor de transmitir lo que a mí tanto me sirvió. 
Entonces me sigo con algo que me recordó a sensei Domit (ya tengo 3 senseis en mi vida, jejeje). Jacques explica que cuando perdemos la esperanza, bajamos los brazos y nos sentimos de la patada. Para ver –nuevamente– el lado amable de la vida, la clave es llenarnos de esperanza, y esto se logra con una voluntad fuerte y dispuesta “que necesita verse alimentada por el deseo. Y ese deseo no puede ser poderoso si lo que se desea no se percibe como posible y accesible; porque, si nos representamos algo como inaccesible, dejamos de desearlo y quererlo con fuerza (...) Cuando la voluntad desfallece, para volver a despertarla se necesita una labor de 'remodelación' de nuestras representaciones que nos permita percibir de nuevo lo que queremos como accesible y deseable. La esperanza es la virtud que pone en práctica esa remodelación”. 
Una frase que me encantó fue la de “De Dios obtenemos tanto como esperamos”. Por eso es importante recalcar que Dios no nos da según nuestras cualidades o nuestros méritos, sino según nuestra esperanza. Dicen, por ejemplo, que la Madre Teresa sufrió de sequedad espiritual durante los últimos años de su vida justo por esto: porque Dios le permitió ver que no era por sus obras que la quería, sino que porque la quería, ella era capaz de hacer esas obras. Es decir, no porque yo siga todas las leyes me voy a salvar; el amor de Dios es gratuito, libre, ilimitado. Si lo metemos en la cajita de las normas, pues no checa... Es ilógico, contradictorio. 
Otra de mis partes favoritas del libro es cuando explica que nosotros no somos la suma de nuestros talentos. “Hay que estar atentos al peligro de confundir el ser con el hacer, identificando a la persona con el conjunto de sus talentos o aptitudes. Porque ¿somos solamente eso? ¿Y si pierdo mis facultades? ¿Si soy el mejor futbolista del mundo y acabo en una silla de ruedas? ¿Si me conozco al dedillo toda la literatura francesa y pierdo la memoria a raíz de un accidente? ¿Qué seré yo entonces...?” ¡¡¿A poco no nos pone a pensar?!! 
Y sigue: “Cada persona posee un valor y una dignidad únicas, independientes de su ‘saber hacer’. Si no se percibe así, existe el grave peligro de, frente a un fracaso, caer en una profunda ‘crisis existencial’; o de mantener respecto a los demás una actitud de menosprecio cuando nos topemos con sus limitaciones o con su falta de capacidad”. ¿A poco no les pasa a muchos retirados? Como que pierden su identidad porque se confundieron y creyeron que su “hacer” era su “ser”, y no. Y esto aplica para bien y para mal. No porque una persona fue muy “pecadora” en el pasado, quiere decir que se va a morir así. Nope. ¡Puede cambiar! Si quiere, obvio. Así como una persona que fue súper santa en el pasado también puede cambiar para mal. 
Honestamente puedo seguir y seguir, el libro es un must para luchar contra el orgullo, la vanidad, la autosuficiencia, la dureza del corazón. Habla sobre cómo Dios nos ama como somos, ¿y entonces cómo por qué nosotros no nos aceptamos tal cual (y al prójimo también)? Y explica que, si nuestro tesoro está en Dios, seremos totalmente libres porque nadie nos puede arrebatar eso. Si nuestro tesoro está en el trabajo, en el dinero, en la salud, en el reconocimiento, en las cosas materiales, pues buena suerte... porque eso no dura para toda la vida, y aunque lo hiciera, estaríamos todo el tiempo con el miedo al fracaso, al qué dirán o a perderlo todo (en un robo, un incendio, una crisis, etc.) Mientras que Dios... él sí no se raja.
Finalmente, hace tiempo tuve un novio que era una fichita (diría mi mamá) y siento que el peligro era que todo el tiempo decía que “no tenía nada que perder”. Entonces literal se agarraba a trancazos en el antro “porque no tenía nada que perder” o iba por la vida ponchando llantas, rayando carros y haciendo tontería y media “porque no tenía nada que perder”. Bueno, pues ese es el caso negativo de esta frase, pero lo que propone el autor es que no tengamos miedo de perder nada aquí (en este mundo) y tratar de que toda nuestra confianza esté depositada en lo único seguro: Dios. Sólo así vamos a ser 100% libres. Dios nos da la libertad, no la quita. Y de hecho en el libro pone el ejemplo de muchísimos presos, que en la cárcel se dan cuenta de que, si bien su cuerpo está acorralado, su alma les pertenece. Aquí la onda es que la lleven por buen camino... 
Ya ahora sí, para terminar, escogí esta frase que explica una de las bienaventuranzas (otra constante del libro, que agradezco, porque la verdad no es como que ya las había comprendido a plenitud): “La pobreza espiritual, la absoluta dependencia de Dios y de Su misericordia, es la condición para la libertad interior”. Como dijo MJ: This is it. 

lunes, 17 de octubre de 2011

Un, dos, tres por mí y por todos mis amores

¡¡Qué buena obra!! Manolo Caro, la verdad, se está convirtiendo en una de mis personas favoritas en el mundo. Está cañón la realidad que refleja, el humor con el que lo hace y la creatividad tan cañona que maneja sobre el escenario. Literal a los actores que actúan en sus obras les creo todo (para mí son una especie de “Friends” mexicanos), los temas que trata son súper interesantes y hasta cierto punto dramáticos, pero siempre los aborda desde una perspectiva cómica, entonces hace reír, y al mismo tiempo, reflexionar. Not an easy task if you ask me!!
Los aplausos en mi función (osea a la que fui porque los actores alternan) se los lleva Paola Núñez. Además de guapa, es súper buena actriz; los papeles de fresa se le dan perfecto. Los otros 3 actores estuvieron maravillosos también, pero son muy nuevos, no los ubico L El otro conocido es “Pacheco” osea Andrés Palacios, que por cierto en la obra se supone que está haciendo un documental sobre el amor, entonces pregunta –a mucha gente– “¿Amor es…?”, y tienes que definir (ese sentimiento) en una palabra o en una frase.
Pero cada vez que pregunta pasan un video, menos en una parte en la que interactúan con el público. Cuál no sería nuestra sorpresa cuando nos pregunta ¡¡¡a Emma y a mí!!! “¿Amor… es?” Y a cuál más de las dos de mensas, sólo nos reímos sin parar, jijijiji, hasta nos dijo “¿son hermanas?” porque no hacíamos más que reír a carcajadas, literal. ¡Qué oso! Ya en el intermedio, Emma me dijo que iba a decir “confusión”; yo iba a decir a “Dios”. Pero bueno, a little too late.
La temática de la obra me gustó muchísimo, pero hubo una parte que me hizo llorar porque me identifiqué demasiado. Para los que no la hayan visto todavía, se supone que son dos parejas que están a unos días de su boda, pero por angas o mangas se separan esa última semana (chava de la pareja A y chavo de la pareja B se van a Madrid; no tienen nada que ver, solamente coinciden en el destino). Por otro lado, los que se quedan en México (chavo de la pareja A y chava de la pareja B) se conocen por casualidad y se ven tentados a “algo más”, pero la chava B vence esa tentación… para más tarde encontrarse al objeto de su afecto en el banco, y entonces sí caer en la tentación total.
Esto en particular me dio… no sé qué me dio, pero resulta que hoy hay en Madrid una persona a la que tengo muchas ganas de conocer y a Roberto lo conocí en la fila del banco. Así que digamos que me identifiqué con todo el asunto.
Para no hacerles el cuento largo, la chava B le pone el cuerno a su novio (con el chavo A) y se lo confiesa; y el chavo A hace lo propio con su novia (ambas parejas llevaban cinco años de novios), y he aquí donde empecé llore y llore y llore y llore. ¿Por qué?
Por que la misma culpa que siente chava B fue la que sentí (hasta hace un mes, de hecho) durante dos años. ¿Con qué corazón lastimas a alguien que durante tanto tiempo (cuatro años en mi caso) te dio sólo lo mejor de sí? ¿Qué razón le das a la persona que más has querido en tu vida para no quererte casar con ella? ¿Cómo reaccionas a como él reacciona?
En mi caso, ver a Daniel bajar 17 kilos fue todo menos divertido. Yo, por mi parte, decidí quedarme sola, sin “el distractor”, que en honor a la verdad pienso que Dios lo puso en mi camino sólo para darme cuenta que no era mi tiempo. Sé que suena medio macuarra mi argumentación, pero ese fue el último de mis síntomas: primero me dio gripa (el día que me dio el anillo me sentía ¡pé-si-mo!), entrevisté a una orientadora (Tere Pérez Teuffer) sobre cómo saber si la persona con la que te casas es la correcta (Reforma, La Novia, Junio 2009), leí “n” cantidad de libros sobre el mismo tema (Reforma, La Novia, Otoño 2009)… osea de que tenía duda no cabía ni la menor duda. Digamos que “el distractor” sólo vino a confirmarlo y darme el valor suficiente para terminar la relación. ¡Ah, pero cómo duele!
En el caso de la obra, la pareja B se casa; la pareja A no, y me encanta la mentalidad de la chava (“no me den el pésame, aquí nadie se ha muerto”, jajajaja). Yo no me casé y no me arrepiento porque creo que una relación se basa en la confianza, el respeto, la comunicación y el amor. Si se derrumba cualquier de los cuatro pilares ANTES de la boda, pues está cañón (si de por sí). ¿Qué nos espera? Eso sí, ya le pedí perdón al Dani –por teléfono y en persona . Me da no sé qué porque por más que me dice que “ya lo supere porque él ya lo superó”, sigo llorando pidiéndole perdón por haberlo lastimado.
Pero bueno, hay que cerrar ciclos, abrir nuevos y aprender de las lecciones que nos da la vida sobre el amor y el desamor. Yo creo que el mensaje de la obra es que lo más importante –sin importar cuánto duela– es que nunca dejemos de amar J ni de creer en el amor verdadero. Y no ver al matrimonio como algo que coarta nuestra libertad, sino como algo que la enriquece (al ser una elección propia hecha por amor y para amar).

domingo, 16 de octubre de 2011

Moneyball (El Juego de la Fortuna)

Aunque nunca le he entendido literalmente NADA al beisbol, me encantó la película. Lo más atractivo –en mi opinión– es que está basada en la vida (real) de un cuate que aún vive. Me imagino que se ha de sentir padre que millones de personas vean “un pedazo” de tu vida en la pantalla J
La verdad es que “Moneyball” está plagada de mensajes. Me gustó mucho, por ejemplo, la relación que tiene Billy Beane (Brad Pitt) con su hija, en la que trata –por sobre todas las cosas– de no preocuparla. Pero el que se lleva las palmas es Peter Brand, interpretado magistralmente por Jonah Hill (never heard of him before).
Lo primero que me llamó la atención es la capacidad de observación que tiene Billy. En una de sus tantas juntas se da cuenta que “algo” que dijo Peter hace que no le den al jugador que quería. Creo que en la medida en la que aprendemos a observar podemos ser 1) más serviciales, 2) más detallisas y 3) más audaces.
Lo segundo es la humildad para pedir un consejo. A veces estamos hasta el cuello, metidos en un problema en el que no vemos la luz al final de túnel, y no somos capaces de pedir consejo o incluso nos molesta que la gente nos dé tips para solucionarlos. Este no es el caso. Billy no sólo escucha la teoría de Peter, sino que la hace suya. “Es de sabios cambiar de opinión”.
Lo tercero entonces es el inmenso deseo de hacer esa idea realidad. En la mente de Billy, ese deseo era cambiar el sistema: contratar a jugadores subestimados (“an island of misfit toys”) a precios competitivos (no millones de dólares, como los grandes equipos) y ganar el último partido. Revolucionar el mundo del beisbol no era un antojo, un simple “quisiera”, “estaría padre”; era un verdadero y auténtico deseo.
Luego entonces creía que era posible… si no no se hubiera arriesgado tanto. Sin importarle que en el pasado no había sido el mejor jugador, creía que era posible cambiar “la mátrix”. Y literal todo el mundo lo tachaba de loco (todos menos Peter), de looser. ¿Qué tal los comentaristas? Decían hasta de lo que se iba a morir. ¡Pero ah, como cambia la cosa cuando llegan al partido 20 invictos! Entonces el rey es ¡¡el entrenador!! (válgame Dios). Pero a Billy le vale, no le importa lo que dice la gente, está convencido de lo que cree y sigue adelante. Eso es saberse enfocar. Ni se marea ni se sienta en sus laureles porque su meta no es el récord, que le aplaudan, dar entrevistas y salir en el periódico o la TV (qué bueno porque eso nunca pasa); es ganar el último partido. Esa es su expectativa, y la sigue siendo (por lo menos en las letritas del final eso decía).
Según Michel Domit, estos tres elementos (deseo-creencia-expectativa) son como “la lámpara maravillosa”, pero como dice un proverbio chino: be careful what you wish for.
Sobre la teoría en la que se basa la nueva administración (cuarto punto), pues la verdad es que es una lástima que a mí se me haya oxidado el cerebro –del lado de las matemáticas– porque aquí se comprueba que son una maravilla. Me acordé del examen de admisión del ITAM: una cuata haciendo la postura (de yoga) del Bailarín y salen como mil fórmulas, ángulos, quebrados, ecuaciones; entonces dice que “si la vida la ves así, el ITAM es para ti”. Yo por eso estudié en la Anáhuac, jijiji.
Otro punto a resaltar son las cualidades de un buen empleado: Peter (¡mis respetos!). Es leal, obediente, dice lo que piensa pero al final hace lo que le piden; no supone nada, es amable, dedicado, ecuánime, siempre da más. En cambio, el entrenador y los cazatalentos son una bola de soberbios. Creen que tienen la verdad absoluta, no aceptan sugerencias, son engreídos, desobedientes. MENOS el más viejito. Él sí capta y me encantó la escena en la que dice: “Billy es nuestro jefe, nosotros podemos proponer pero él toma la decisión final y punto”. ¡Wow! Esa sí es humildad. Hay que aprenderle tanto a esa gente… (a los adultos mayores pues).
Lo único que me pareció una verdadera pena es cuando le proponen a Billy ser el general manager de los Red Sox. Por un lado me gustó mucho que, como de joven tomó una decisión basada en el dinero (y no le fue nada bien), ahora elige que eso no sea un factor, y rechaza la propuesta. Me parece sin duda algo muy auténtico, pero ¡híjole! Da coraje que cuando salen las letritas del final dice que los Red Sox ganaron la Serie a los dos años siguiendo este mismo modelo, mientras que Billy sigue esperando que su equipo gane el último partido. Pa’ colmo se oye la cancioncita que canta la hija diciendo “You’re a loser, dad” como 100 veces L Eso no estuvo padre. Sobre todo porque la versión original ("The Show", de Lenka) dice "I want my money back".
Pero fuera de ahí, la verdad es que se requieren muchos de aquellos para escoger cumplir nuestro sueño (y a nuestra manera) sobre un sueldo récord. Creo que la mayoría hubiéramos dicho “pues bueeeeno, es un lujo, pero creo que lo valgo y ya me lo merecía”. Y cambiaríamos de camiseta. Pero Billy no. Ahí sigue –esperando, quizá– pero con la conciencia tranquila de haber elegido con la cabeza (no con las emociones) cuál era su destino, cómo quería que fuera su futuro. Y eso, en mi humilde opinión, es algo digno de admirarse, sobre todo en una sociedad tan materialista y consumista como la que nos está tocando (y de la que –para bien o para mal– formamos parte).

jueves, 6 de octubre de 2011

What’s your number? (Contando a mis Ex)

¡¡Cero se me antojaba!! A pesar de que es mi estilo de movie, se me hacía bastante chafa la idea de “recontactar” a los exnovios, ¿cómo para qué, no? Entonces fue una agradable sorpresa encontrarle dos o tres (más bien cinco) mensajitos padres. 
El primero es una “acotación” a mi tan llevada y traída teoría de que no existe la verdadera amistad entre un hombre y una mujer. Resulta que pensándolo bien, sí puede/debe haberla ANTES de pasar al siguiente paso (que supongo que es andar o decir adiós, ja!). Me explico: cuando conocí a Daniel no me gustaba, pero me caía muy bien. Como trabajábamos por el rumbo y yo iba todos los miércoles sola al cine, se acopló y se me empezó a unir. En mi casa me refería a él como “mi amigo del cine”. Creo que así estuvimos como dos meses. En ese tiempo, yo (y creo que él también) me mostré tal cual era: saliendo de la oficina me cambiaba los tacones por unos tenis (me creía neuyorkina, sorry) y en plena película sacaba mis uvas y/o zucaritas (juro que ya no lo hago), según fuera mi antojo. Como no sentía ningún compromiso, si sus chistes me gustaban me reía, sino no. A lo que voy es que era yo, sin necesidad alguna de aparentar. Un sábado me habló para invitarme a Worka (uuuuy, ya llovió!!) y fue ese día que lo vi como “algo más”. Empezamos a andar como a las dos semanas y la relación duró cuatro años, y aunque no nos casamos, fue de las mejores etapas de mi vida. Creo que fue un noviazgo muy sano, padre, divertido y con mucho amor, que estuvo basado en la autenticidad. Hace poquito me pasó parecido y es chistoso porque puedo decir el día exacto y preciso (jeje) en que el individuo en cuestión me empezó a interesar, pero primero no lo vi como nada más que un cyberamigo (sounds pathetic, I know). Finalmente, mi punto es que en la película, los protagonistas empiezan en esta dinámica de “está mon@, me cae bien, punto”. Después creo que la propia química (¡y física!) se encarga de “emparejarte” :) 
Lo segundo es un mensaje que se entiende mejor en inglés: to make love or to have sex (or to fuck, se oye más sexy, jijijiji). ¡Son cosas completamente diferentes! Yo creo que ni el extremo del siglo 1 es bueno (la idea de que si la mujer no era virgen no valía nada) ni tampoco la idea que nos quieren vender en el siglo 21 de “acuéstate con el que sea, el chiste es que te diviertas”. La traducción de la películar –para variar– me parece terrible porque Ally Darling (Anna Faris) no está contando a sus ex (con los que tuvo una relación y hubo amor, aunque sea en un mínimo grado); está haciendo una lista de sus “acostones”, que es MUY distinto. Entonces cuando dice que ya no se vuelve a acostar con nadie hasta que “encuentre al indicado” creo que es un poco drástico en el sentido de que uno nunca sabe. Yo juraba que me iba a casar con Roberto, lo sabía, estaba segurísima, hubiera podido apostar... ¡y no! (¡¡¡¡GRACIAS A DIOS!!!!). Lo que yo creo que es MUY bueno es que le baje a la “pirujeada” porque eso tampoco está padre. Igual y hay una etapa en la que queremos loquear, pero ir de cama en cama no me parece bueno ni recomendable ni sano ni nada positivo. No es por mocha, pero el chiste –ya si lo vamos a hacer– es hacerlo con alguien que queremos, con quien nos llevamos increíble, nos respeta, cuida, protege ¿y por qué no? Nos encanta :) Y entonces tiene sentido, pero hacerlo porque se nos pasaron las copas, pues ni que el cuerpo fuera qué, ¿no? 
Las otras tres cosas que me gustaron en cuanto a mensaje fueron que 1) ser mujeriego (u “hombriera”) no nos hace precisamente la persona más feliz; a veces es mejor (la mayoría de las veces, de hecho) tener a una personita que sea nuestro cómplice, amig@, pareja, consejer@, amante (ja!), nuestro todo, que andar en relaciones superficiales que a veces nos hacen sentir todavía más vací@s. 2) Que la gente cambia, va y viene, le va mejor, le va peor, engorda, enflaca, nada importa. No hay que compararnos. Los tiempos de Dios son perfectos y cada quien tiene los suyos. Ej. CASI todas mis amigas están casadas... ¡qué padre! Pero si yo me hubiera casado hace dos años, yo creo que ya me hubiera divorciado porque no estaba lista, no se me antojaba, no era mi sueño, no estaba dispuesta a sacrificar nada. Y por algo y para algo pasan las cosas. En este tiempo he madurado cañón y –creo– que hoy soy mejor persona, por lo menos más consciente de mis errores, mis defectos, mis pasiones... ¡y estoy chambeando! Y 3) ¡¡20 sí son muchos!! 

pd. tengo amigas solteras que son tipazas y están guapísimas... como acabo de leer en un libro: "hoy no existe la palabra quedada". Y como dice mi papá, "más vale sol@ que mal acompad@".

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Larry Crowne (El amor llama dos veces)

Para mí esta película es sobre nuevos comienzos (new beginnings), aunque si es nuevo es comienzo, pero bueno, da igual, me gusta como se oye...
Mi cabecita me llevó a deducir que Tom Hanks tiene ¿qué? como 70 años, ¿no? Entonces tiene amigos que se han divorciado y se han quedado, además de solos, desempleados con la tan llevada y traída crisis ecónomica. 
La verdad es que a mí la palabra “crisis” ya me es muy familiar, la oigo desde 2do. de secundaria un día sí y otro también. Pero creo que para los “grandes” sí fue muy triste darse cuenta que hoy por hoy, por más que trabajes, comprarte un carro resulta difícil, no se diga hacerte de tu propio depa y ni pensar lo que te cuesta comprar tu propia casa (de metros cúbicos decentes)... Cuando antes era relativamente –o por lo menos– más fácil. 
Entonces siento que esta cinta está dirigida a esas personas, ese es su target según yo: gente que, habiéndolo tenido todo, lo pierde para volver a empezar. Y la mejor manera de hacerlo es con una actitud positiva. No por nada dicen que “al mal tiempo, buena cara” (o buen orgasmo, jajaja). 
Mi primera reflexión es sobre la primera parte de la película. El cuate, Larry Crowne, había sido Empleado del Mes 8 o 9 veces, entonces él jura que va a una junta por su tradicional reconocimiento, pero no contaba con la astucia de los jefes, quienes –por no tener carrera– ¡¡lo despiden!! La actitud de Hanks me encantó porque es de ecuanimidad, pero no por eso no demuestra sus sentimientos. Al contrario, hasta llora :( 
Esta escena me llevó a reforzar la idea que tengo que el trabajo no debe ser nuestra prioridad número 1 en la vida... ¡Nuestra vida debe serlo!, el trabajo es una distracción (así lo definía la Madre Teresa). 
Cuando veo gente que se entrega en cuerpo y alma al trabajo, sacrificando todo lo demás (sobre todo cuando el negocio no es de ellos –propio tal cual–, sino que trabajan para alguien más), me pongo a pensar si el día que los despidan les van a dar, siquiera, las gracias. ¿Vale la pena entonces tanto sacrificio? I don’t think so. Yo no digo que no hay que ser responsables, pero creo que hay que equilibrar familia-amigos-deporte-hobbies-etc. para que mañana no haya arrepentimientos. 
De ahí me brinco a la escena en donde se enamoran la maestra de Oratoria (Julia Roberts) y el alumno de la tercera edad (prueba de que nunca es tarde para volver a las aulas, ¡¡¡mamáaaaaaa!!!). Pero bueno, este blog no es para aventar pedradas, entonces, continuando con el asunto del amor, citaré un párrafo que leí recientemente en un librito muy simpático: 
“(El corazón) también parece que se nos pierde. Como las llaves, como la cartera, como el control. Pero está claro que no se pierde físicamente, sino que se pierde cuando, por varios motivos, no nos permitimos sentir. Después de que se rompió, se volteó, se lastimó, nos cuesta trabajo encontrarlo. ¿Mecanismo de defensa? Puede ser. ¿Terapia intensiva? Tal vez. ¿Apatía? En una de esas. 
Pero de repente, después de buscarlo por un tiempo, ahí está, donde menos lo esperamos. Lo encuentras cuando estás caminando un día cualquiera por un camino cualquiera en un momento cualquiera y sientes un leve salto en el pecho que te avisa que lo encontraste otra vez. El equivalente a encontrar el control de la tele adentro del refri. ¿Cómo llegó ahí? Quién sabe, pero sería el último lugar donde buscaríamos. Y ahora sí, ya le puedes cambiar de canal”. 
Eso es lo que siento que les pasa a los personajes de esta película: ella tiene –primero– una actitud nefasta, todo le da flojera y es bastante jetona. Pero cuando se enamora ¡¡pfff, es otra!! Sonríe, se divierte, da sus clases con entusiasmo... “El amor hace nuevas todas las cosas”. 
Él, por su parte, está tristísimo porque tuvo que vender su casa (la cual creyó que verían sus hijos), aceptar un empleo que  creía haber superado (especialista en gourmet o algo así, jajaja), en fin; en su nueva situación se da cuenta quiénes son sus verdaderos amigos, hace algunos nuevos, y bueno, cuando se enamora también se renueva. 
Lo único que creo que le faltó (quién sabe si en una de esas encuentro esa escena en el DVD en la sección de “Deleted Scenes”) es que Larry le advierta a su nueva amiga (medio MUY zorra, by the way) la importancia que tiene terminar sus estudios universitarios. 
Osea, si a mí, Bianca, me corren del trabajo por no haber terminado la maestría (¡¡¡me faltan sólo tres meses!!!) y de repente conozco a alguien que la deja a medias con la mano en la cintura, lo primero que haría sería ir a tomarme un café con esa persona y SENTENCIARLA: “Como me ves, te verás. Por piedad de Dios, si tienes la oportunidad, termínala. Estás a tiempo, es la mejor edad, es la época “ideal” para hacerlo. No la dejes. No te dejes llevar por el trabajo y que ya ganas tus pesitos (bueno, dolaritos). Haz el esfuerzo, vence el placer del momento por el bien mayor de tener una carrera”. ¡Y eso Larry no lo hace! Sólo la visita en su nuevo negocio y le dice que quién sabe si podrá ir a la inaguración “pues algunos tienen finales”... WTF??!! 
Pero el mensaje final es bueno: no hay edad para estudiar ni para enamorarse ni para ser feliz. Si la vida te da limones, haz limonada. Aprende a soltar (let go), a fluir, a no hacer dramas y a ser feliz con lo que tienes en ese momento. Por algo pasan las cosas, PARA algo pasan las cosas. Let’s find out with the biggest of our smiles :) 
pd. por cierto, ¿qué onda con la traducción del título de la película? ¡como para demandarlos! jijijiji :) 
pd2. también me dio risa que siempre tienen que deletrear su apellido, como yo cuando digo: Bianca con "b" grande. Lo de "i" de punto y "c" de casa ya se me hace una exageración, pero hay veces que sí ocupo decirlo :0

martes, 27 de septiembre de 2011

@Es_Así

Señoras y señores, ¡¡¡nos ha nacido la Carrie Bradshaw mexicana!!! Claro que por ahora ha preferido el anonimato, pero bueno... La verdad es que @EsAsí me pareció wow de libro!!!! Creo que es como el cuarto o quinto en mi vida que leo en tan poquito tiempo (dos horas). Está súper ligerito pero no por eso superficial, al contrario, me hizo reír, pensar y que se me pusiera el ojo remi. 
Mi historia con este libro comienza porque una amiga (la guapisísisisima mazatleca Pao Nares) ponía cosas muy ingeniosas en su wall de facebook que me hacían reír demasiado y –ciertos días– me quedaban como anillo al dedo. Entonces, con el debido respeto que me merece mi amiga, yo SABÍA que su fuente era algo más que su creativa cabecita. Así que me la pasé MESES enfadándola para que me revelara mi fuente, hasta que por fin lo hizo. 
Aquí en el trabajo me contaron que es de una chava que “se hizo famosa” por twitter, osea, por lo que “posteaba”. Y que de ahí nació la idea de hacer el libro. En google encontré que es como un grupo de chavas anónimo, en donde todas juegan a ser Carrie por lo menos unos minutos, y a mí, en mi humilde opinión, me pareció que el resultado es muy positivo. Quizá no es el libro intelectual que alguien sabiondo recomendaría, pero creo que cumple su función de ser súper ameno, divertido y sobretodo, “proyectable” (es decir, me parece que la mayoría de las mujeres nos podemos identificar con los casos que trae). 
El libro tiene varios capítulos muy cortitos que se complementan con algunas frases muy chistosas (¡¡y sabias!!). Cada una me llegó por una razón diferente y exponerlo aquí sería escribir un tratado sobre mis relaciones, así que mejor decidí compartirles –por capítulo– las frases que más me gustaron y por qué :) 
De estos capítulos no resalté ninguna (frase), pero también pongo algunas anotaciones por si en el futuro ocupo consultar alguno: Stalkers (me hizo reír mucho, it’s soooo true), Orgasmos intelectuales (creo que nunca tuve uno con mi ex más reciente), El torniquete (el mío es leer, arreglar, ejercicio, tomar cursos y más cursos), Salas de espera (hay cosas que deben y pueden esperar, y hay cosas que no, tenemos que aprender a distinguir), La caja negra (¡¡me encantó!! porque es cierto que cada cabeza es un mundo y que nadie aprende en cabeza ajena, pero también que qué miedo ver nuestros errores), Corazones (el mío es Kafka, sapo, media y linterna), Detrás de... (¡¡¡buenísima su “investigación”!!!) y ¿Cómo sabes? (cursi, pero cumple su objetivo). 
Ahora sí, empiezo: 
Ya me sabes lastimar (made me me think soooo much). 
* “Si vas a esperar a que alguien cambie, te tienes que comprar muchas revistas”... recomiendo la CARAS, jajaja :) 
Conquistas y conquistadores
* “El amor es como el desayuno: el cuerpo no funciona igual sin él”. ¡¿Pueden creer que desde el domingo desayuno mejor?! Digo, van tres días, pero algo es algo... 
Frutas maduras
* “Siempre hay dos versiones de una historia: la tuya y la de tu alter ego”. ¿A poco no? 
Del amor y el betabel
* “La ironía del dolor es que quien quieres que te consuele es quien más te lastimó”. ¡Buh! :( 
Eres lo que comes en el cine (me acordé de cuando me dio por llevarme uvas y/o Zucaritas, jajaja). 
* “No muerdas la mano que te da orgasmos”. jajajaja... 
¿Por qué no me había puesto esos zapatos?
* “Quedarte en una relación por comodidad es igual que quedarte en una tienda por el aire acondicionado”. Confieso que lo de las tiendas sí lo he hecho (en Nueva York)... lo otro no :) 
* “La sonrisa vertical es la única sonrisa que nunca será fingida”. Me parece que hay excepciones “amables”, pero bueno... 
Te quiero coger y no volverte a ver
* “Cuando te cortan se siente igual que cuando te entra shampoo a los ojos: lloras, te arde y ves borroso durante en tiempo”. ¡Ouch!
* “Si Cupido existe, según yo, siempre está pedo”. jajajaja :) 
Mujeres para llevar
* “Hombre que no sabe tratar a una mujer que llora, hombre que no merece estar con una mujer que ríe”. ¡Tómala barbón, jijiji! 
Cinco minutos
* “Una nueva relación es como un corte de pelo; tienes que esperar a que crezca para que se acomode”. ¡Sabiduría en su máxima expresión! 
Reflejos
* “El ‘no me vuelvo a enamorar’ de las relaciones es el ‘no vuelvo a tomar’ de las crudas: todo mundo sabe que es mentira”. Yo no tomo, ¡pero me consta! 
El tiempo perdido
* “La conciencia le estorba a los genitales, los genitales al corazón, el corazón a la mente y la mente al amor”. Soooo true!!! 
* “La diferencia entre amar y estar enamorad@ es que cuando amas, aceptas, y cuando estás enamorad@, justificas”. Me parece que por eso dicen que el amor es ciego. Hay veces que todo el mundo ve las cosas más claras que l@ involucrad@ en la relación “justificada”. 
Es culpa de Disney
* “Lo peligroso de creer en el destino es que puedes terminar dependiendo de él”. Por eso el dicho: “a Dios rogando y con el mazo dando” o “ayúdate que yo te ayudaré”. 
* “La ansiedad es sólo una proyección que estás haciendo a futuro por lo que te ha sucedio en el pasado”. ¡¿Es horrible estar ansioso, no?! No se duerme, piensa, come ni trabaja igual :0
Amnesia
* “Subestimar el dolor es la manera más lenta de superarlo”. Hay que aprender de nuestros “errores” y aceptar que hay épocas muy felices en nuestra vida, y otras muy tristes... but that too shall pass. 
Consuelos y consoladores
* “Si tus enfermedades mentales son compatibles con sus enfermedades mentales, se amarán enfermamente”. Esta me gustó porque yo siempre digo que todos tenemos “issues”, nada más que hay de traumas a traumas... 
Corazón infomercial
* “Ojos que no ven, corazón que se hace pendejo”. Me acaba de pasar. Yo no sabía que me ponían el cuerno, pero sí notaba muchísimos detalles de desamor... ¡al corazón nadie se lo chamaquea!
* “El ‘hubiera’ es el hermano incómodo de la felicidad, el mejor amigo del arrepentimiento y el gemelo del fracaso”. Again, soooo true!!! 
La respuesta
* “Si sabes perdonar a quien se equivoca, aprendes. Si no puedes aprender de quien te lastima, te equivocas”. Por eso recomiendan hacer una especie de “balance general” cuando terminamos una relación, para no justificar ni hacernos víctimas o victimarios... 
* “Controlar el corazón es como controlar el esfínter: tienes que saber cuándo apretarlo y cuándo dejarlo ir”. ¡A mí esto me falla taaaanto! Soy demasiado confiada y luego me va como en feria... 
* “No todos los besos se dan con cariño ni todos los perdones se dan con arrepentimiento”. Once again, sooo true!!! Por eso corté con Roberto, jajajaja. O más bien, por eso no volví (ni volveré). 
Subjetiva
* “La soledad no es estar sol@, es no tener en quién pensar”. ¡¡Ahhhhh, bueeeno, menos mal!! Me estaba confundiendo entonces :) Sí estoy acompañada, jajaja. 
* “Brilla sin querer opacar a nadie, enseña sin querer cambiar a nadie y aprende sin querer culpar a nadie”. Como digo yo, cada quien sus cubas... ¡El sol sale para todos!
* “Un gemido dice más que mil palabras”. jajajaja... ¿será? 
Disfraces
* “No le tengas miedo a su ex, tenle miedo a su fantasma”. Se me hace que esto va más para las mujeres porque lo de la cavilada se nos da muy bien y a veces vemos cosas donde no las hay... Pero esto no aplica si la relación empieza con la infelidad de algunos de los dos, porque entonces el fantasma sí está justificado. 
* “Si no sabes pegar te puedes romper la mano; si no sabes amar te puedes romper la madre”. Yo, aunque ya leí “El Arte de Amar”, me sigo lastimando caray, jijijiji. 
Diágnostico: una piel con indiferencia
* “Si el corazón tuviera manos, nos agarraría a madrazos”. Por permitir cosas que jamás deberíamos y por meterle cosas/personas/imagénes que no son buenas para nuestra salud... 
Si se oye eco no es porque esté en el baño (me acordé demasiado de Daniel, una persona 100% auténtica, noble y admirable)
* “Un susto de muerte te hace valorar la vida y un susto de soledad te hace valorar el amor”. Once more, sooo true!!! 
* “La risa es la escala de Richter de la atracción”. Esto es lo más fácil de demostrar en cualquier restaurante, antro o baresito... 
* “Si te acuestas con alguien que admiras, amaneces con alguien que amas”. ¡¡¡La admiración es lo primero!!! Está cañón andar con alguien que no ves “para arriba” o mínimo “igual”. 
* “Lo que importa es lo de adentro sólo cuando no te gustó lo de afuera”. Yo siempre digo que para andar con alguien (y casarte con él/ella) te tiene que ¡¡encantar!! Por dentro Y (no O) por fuera. 
El juego del calentamiento
* “Toma vitaminas para no enfermarte, haz ejercicio para no aguadarte y coge para no amargarte”. Me acuerdo que una concursante de “You’re fired” siempre decía que a la gente le hacía falta sexo... en cuanto alguien le hablaba mal o la veía feo, decía eso, jeje. ¿Será? 
Escenarios
* “El problema no es que te rompan el corazón una y otra vez, lo malo es que cada vez el pedazo para romper es más chiquito”. Yo por eso ya cambié de target y ahora busco hombres más de mi edad para salir, porque los grandes ya están muy maleados y siscados... 
* “Las inseguridades despiertan cuando el autoestima duerme”. Justo lo que me pasó en el Reforma a causa de una persona completamente repulsiva, que lo único que hace es subestimar a la gente para él sentirse juancamaney.  
De revistas en el baño
* “El sabor genérico de la comida es el pollo y el dolor genérico de la humanidad es el desamor”. Me acordé que mi mamá de chiquita (y hasta hace dos o tres años) me engañaba: cuando me daba pescado (que según yo no me gustaba), me decía que era pollo, ¡y le creía!  
* “Si te gusta cuando despierta, te va a gustar toda la vida”. Totalmente de acuerdo que la mañana es el peor momento del día... atractivamente hablando. 
* “Sabes que estás sol@ cuando suena tu celular y te espanta el sonido”. jajajaja, ¿así o más looser este caso? 
El primer beso (amé este capítulo)
* “El coqueteo es un arte de mímica avanzada”. Muy creativa forma de definir la palabra :) 
Un oso morado
* “El corazón cuando nace es un lienzo blanco y cuando crece es una pintura surrealista”. It’s a Monet: from far away it’s ok, but up close, it’s a big old mess (Cher, en Clueless). 
Gotcha
* “La diferencia entre el desnudo y el desnudo artístico es la cara que pone quien lo ve”. jajaja, es como las que dicen que aceptaron desnudarse para tal o cual publicación porque era algo muy cuidado y fino, ay aaajjaaa!!!  
El departamento (wow de capítulo, me quito el sombrero)
* “Leer es como besar: a quien no lo hace con frecuencia se le nota en la lengua”. ¡Y en la ortografía! One of my favorites quotes. 
* “En la canción que es la vida, el sexo es el estribillo”. Y Dios, osea, los dos. En mi humilde opinión... :) 
Encandilados (luz prendida y apagada, liebres)
* “Quédate con quien te reta intelectualmente, te ama sabiamente, te prende físicamente y te perdona conscientemente”. ¡Mujeres, digamos no al conformismo! 
* “En las relaciones todo es un arma de dos filos y nadie es un ninja”. Nuevamente, sooo true!!!  
El control de la tele está en el refri (mi segundo capítulo favorito) 
* “El que madruga... que aproveche un mañanera”. jijijijij :) 
* “Depender de tu corazón es como depender de tu desodorante; tarde o temprano sabes que te va a fallar”. Triste, pero cierto. 
Estadísticas
* “Brinca si sabes cómo caer, sube si sabes cómo bajar, reta si sabes cómo ganar y ama si sabes cómo olvidar”. Suena muy lógico en el deporte, los hobbies, las cartas, pero en el amor... it’s tough. 
* “El que esté libre de pecado... qué hueva”. jajajaja, en el fondo de mí no pienso eso, pero la verdad me hizo reír mucho. 
* “Para lo único que necesitas tu pasado es para saber qué quieres en el futuro”. Y léase qué quieres... no sólo que no quieres. 
* “Encontrarte a alguien que te gusta es como encontrarte dinero en el pantalón: siempre te emociona”. ¡Amo cuando me pasa eso! (las dos cosas).