miércoles, 4 de enero de 2012

The Blonde Theory

Barnes & Noble para mí es como una pastelería... ¡¡todo se me antoja!! Y aunque entré buscando el nuevo libro de Sophie Kinsella (que ¡oh sorpresa! sale hasta febrero), salí con algunos muy buenos, como éste: The Blonde Theory, de Kristin Harmel, el cual –debo mencionar– elegí (como es mi costumbre) por la portada. 
Debo decir que me gustó mucho el estilo de esta autora (es el primer libro que leo de ella). La novela en general también me encantó. No tiene el típico final feliz. NOTA: Si algún lector de este humilde blog tiene recur$o$ suficientes, le recomiendo que compre los derechos y haga una película... Estoy segura que sería LA comedia del verano. 
La historia es más o menos así: Harper Roberts es una abogada fregonsisísisisima (es partner de su despacho), estudió en una súper universidad, está muy guapa (es güera), tiene su propio depa en el Upper East Side de Manhattan, es fan de los zapatos (caros), tiene un grupito de 3 amigas súper padre (son muy unidas desde chiquititas), y el único problema en la vida –o por lo menos así lo parece– es que tiene 35 años... y está soltera. 
Por sus experiencias en cuanto a noviazgos pasados se refiere, Harper cree firmemente que los hombres se sienten amenazados por su inteligencia y su trabajo (gana MUY bien). Entonces, junto a sus amigas, intenta llevar a la práctica la Blonde Theory, que es muy sencilla: tiene más pegue una güerita medio tontis que una chava a la que sí le gira la piedra. 
No quiero contar el final, pero no es el típico en el que el príncipe azul llega a rescatarla, lo cual me pareció un buen toque (por lo menos original). Creo que el mensaje es un tanto feminista (en sentido positivo): una mujer puede ser feliz aún sin novio/marido, believe it or not. 
Claro que está padre estar enamorado, preocuparse y estar al pendiente de alguien, entregarse al 100%, tener con quien hacer el amor, hablar por teléfono por horas, mandarse mensajitos de todo tipo, pero si la persona adecuada no llega, pues no llega y punto. Tampoco se trata de andar, salir o casarse con el primer hombre que se acerca con tal de no estar sola. Esto creo que también aplica para los hombres, pero en el libro no es el caso, así que me enfocaré en mi sexo. 
En el libro, la protagonista vive muy a la sombra de su anterior noviazgo, que obviamente fracasó. Entonces queda muy siscada y la suerte –en honor a la verdad– no le sonríe en el aspecto romántico, y se vuelve como un círculo vicioso, entre el drama, la depresión, las decepciones, las citas, etc. 
No me quiero proyectar ni quiero balconear a nadie, pero creo que hoy en día habemos (jaja) muchísimas chavas monas, exitosas e inteligentes, solas. Y pues ni modo. Gracias a Dios la sociedad ha evolucionado y no todas nos casamos a los 25 ni a los 27 ni a los 29, sino después de los 30. Y no tiene nada de malo. “Ya llegará”, decimos por ahí (a little too much, maybe). 
Fuera de broma, una vez me puse a pensar que los dichos son sabiduría pura, y por algo se dice que “matrimonio y mortaja del cielo baja”. De nada sirve forzar las cosas. Yo creo que las relaciones más padres son las que fluyen sin tanto rollo; si resultan demasiado complicadas y requieren demasiado esfuerzo (que conste que no estoy diciendo que no impliquen sacrificio o desprendimiento), hay que dejarlas ir. 
Cabe resaltar que, siendo sincera, me identifiqué muy poquito con Harper, porque yo la neta la neta la neta ni tengo 35, ni tengo 3 amigas con las que me reúna a diario, ni gano tan bien (doy gracias por mi trabajo, pero así que digan híjole qué bruto me estoy haciendo millonaria, pues no), ni tengo mi propio depa, ni soy TAAAAN inteligente. Don’t get me wrong, según yo sí me gira la piedra, pero tipo esta cuata es un geniecillo :) 
Pero el punto más relevante es su ex novio, Peter: fue un patán, mientras que el mío fue un tipazo. Obvio no hablo de Roberto, sino de Daniel. Si hubiera un Oscar para Mejor Novio, él se lo ganaría by far. Pero bueno, lo nuestro no pudo ser :( y Dios sabe por qué y para qué pasan las cosas. Hay que confiar. 
Sí creo, eso sí, que para bien o para mal sí influye mucho quiénes nos han rodeado a lo largo de la vida. Yo, afortunadamente, he sido muy suertuda en ese aspecto porque todos mis exes me han querido mucho y me han tratado muy bien. Claro que hay los negritos en el arroz, pero bueno, we have to learn and move on. 
Siento que lo padre ha sido que de todos he aprendido qué me gusta y qué no soporto, qué tolero y qué me molesta, qué me hace feliz y qué me pone mal, con qué puedo vivir y con qué de plano paso sin ver. No se trata de buscar a alguien perfecto, pero sí a alguien perfecto para cada quien. Es decir, no busco a Mr. Right, busco a Mr. Right for me. And he has to be there, somewhere. I know. El chiste aquí es no desesperarse. 
Buena novela, la verdad sí me piqué. 

martes, 3 de enero de 2012

La Piel que Habito (The Skin I live In)

Muy heavy. Salí petrificada de sólo pensar que lo que le pasa a Vicente me pasara a mí… ¡¡Dios guarde la hora!!
Para los que no la han visto, la trama es sobre el doctor Robert Ledgard (Antonio Banderas), quien hace operaciones clandestinas en su casa.
Un buen día, su esposa le pone el cuerno y huye con el amante (que para colmo es ¡hermano! del doctor), pero éste –por alguna extraña razón– la abandona cuando tienen un accidente de carro y éste se quema. Pero he aquí que llega el súper doctor, rescata a la esposa y la salva. NOTA PARA MIS FAMILIARES: Si ven que tengo el 90% del cuerpo quemado, plis déjenme morir. Porque, siguiente escena, cuando la esposa ve su reflejo en una ventana, se suicida.
Lo malo –además de matarse, claro está– es que la hija de ambos estaba en el jardín (la esposa se aventó de su balcón, pero parecía momia de tanta venda), lo que trauma a la niña y bueno, acaba suicidándose también años después, poco tiempo después de ir a una fiesta en la que conoce a Vicente, un joven muy apuesto (como dicen las abuelitas).
Resultó que Vicente creyó que la chava quería ¿follar? porque ésta le mandó todas las señales equivocadas. Y pues nada, se traumó, entonces el papá (que es el doctor), lo secuestra ¡¡¡y lo hace mujer!!! Como hacía operaciones clandestinas, le realiza una vaginoplastia y ni quien se entere.
Seis años después (si mal no recuerdo), Vicente ya no es Vicente, es  Vera… Vera Cruz (no es broma). En el inter hay varias escenas súper rudas, lo cual me lleva a pensar que debo cuidar más lo que veo… porque me turbaron :0
Al terminar, la película me dejó pensando en dos cosas:
1) La ética en cuanto a las profesiones en general. Así como un cirujano plástico no debe hacer lo que se le antoje, tampoco un periodista, un abogado, un empresario o lo que sea. Qué importante es inculcar valores a los niños para, que cuando sean grandes, sean personas/profesionistas íntegr@s. Me imagino que este doctor tuvo una vida medio rara, definitivamente tenía issues psicológicos; era genial (de genio), pero era una bestia en cuanto a ser humano. And that’s just so sad and unfair.
2) Que el sexo (masculino o femenino, no el otro) es más que un miembro. Todos transpiramos nuestra sexualidad. Ser mujer o ser hombre implica muchísimas más cosas que el look o el outfit. Alguna vez leí, en TIME creo, sobre un estudio en el que, para no “ejercer ninguna presión social”,  una pareja evitó a toda costa que su hija tuviera contacto con juguetes considerados femeninos, de forma que sólo tenía carritos, trailers, robots, etc. Cuando la niña tenía 7 años, los papás entraron a la recámara y ella les dijo: “ssshhh, los trailers están durmiendo”. Osea que el instinto maternal lo traemos, está ahí nos guste o no, lo hayamos encontrado o no (como es mi caso, jaja).
Finalmente Vicente se escapa y regresa con su mamá, quien (¡¡aplausos!!) nunca dejó de buscarlo. Pero claro que ahora tendrá que comenzar una vida como mujer porque su apariencia física ya dista mucho de la de un hombre. Qué jalada, no? Qué mala onda del tal Robert. Un fuerte booooh para él.
El director de la movie es Almodóvar, quien tiene en su haber varias películas... interesantes por no decir raras… Pero bueno, finalmente son memorables.
Para evitar el tráfico santafesino estuvo bien, pero si tienen otra opción, go 4 it!
pd. el título es bueno porque me lleva a pensar que es un juego de palabras: vivo en esta piel (femenina), que no corresponde a mi persona (masculina). Así que "sólo la habito, no la soy", por así decirlo.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Tinker Tailor Soldier Spy

Qué manera de tirar a la basura 12.50 dólares canadienses :( Hacía MUCHO TIEMPO que no veía una película TAAAAAAN mala, neta estuvo cañón. No sabía si salirme, reír o llorar. Literalmente no le entendí nada, pero de verdad, ¡¡ABSOLUTAMENTE NADA!! Y según yo tonta no estoy, pero es que era indescifrable. Pensé en cerrar los ojos y sólo escuchar los diálogos, pero salió peor la cosa, porque entonces mi mente se puso en acción y “me fui” -muuuuy lejos, por cierto. Para cuando regresé, pues aún peor el asunto porque literal seguí sin entender hasta que prendieron las luces y me reuní con mi primo… ah, porque nos tocó en asientos separados (la sala estaba llena believe it or not). Lo único que recuerdo es que salía Colin Firth, que había como dos o tres actores guapos (que en su casa los conocen), que no me gusta Gary Oldman (por un momento pensé que me TENÍA que gustar), y que mi helado Dippin’ Dots estuvo muy rico (¡hacía tiempo que no probaba uno, yummy!). Mmm, también que la chinita de al lado se molestaba porque volteaba mucho “a verla”, pero no la veía a ella, sino a mi primo –para ver si se quería salir, pero nunca hicimos eye contact así que me aguanté (después de todo yo escogí la película).

pd. sabrá Dios cómo la vayan a traducir al español, pero ¡¡estén alertas!!, fíjense bien para que no vayan… FLASHNEWS: Me informa mi primo que se llama "El Topo" en español. Don't go! jajaja
pd2. al salir había una promoción para una rifa (de una lap, creo) y como Cruz se registró, le regalaron un mouse pad, mismo que me donó porque me gustó que tiene almohadilla... a ver si así me deja de doler la muñeca :)

miércoles, 28 de diciembre de 2011

MI4: Ghost Protocol (MI4: Protocolo Fantasma)


LO QUE MÁS ME GUSTÓ:
· Tom Cruise… I love him!!!
· Los detalles “chuscos” que tiene: las caras, las señas…
· La tecnología; está cañóna la imaginación de los genios.
· Que en el audio de las misiones siempre dice “should you choose to accept it” (osea que NO es a fuerzas, en teoría tendrían la libertad de negarse).
· El Burj Jalifa, el rascacielos más alto del mundo, ubicado en Dubai, ¡¡wwoooww!!
· La música (theme song)
· Que la vi con mi papá y mi hermano en la pantalla IMAX más grande de Arizona :)
LO QUE NO ME ENCANTÓ:
· La tormenta de arena (se ve fumadíiisima!)
· Salí con la presión alta de tanta ansiedad, no me pareció equilibrada, es 100% adrenalina todo el tiempo y eso también cansa.
· Que todo el mundo miente; le estoy empezando a creer al Dr. House :(

martes, 27 de diciembre de 2011

La mujer que buceó dentro del corazón del mundo

“Quiero una novela que no pueda parar de leer”. Eso fue lo último que dije antes de salir de mi casa rumbo al aeropuerto del DF (por si se preguntaban, iba a Mazatlán). Afortunadamente Editorial Planeta mandó una copia de “La mujer que buceó dentro del corazón del mundo” a Caras, misma que tomé, también por fortuna.
El libro –de Sabina Berman–  es una delicia J Hace reír, reflexionar, pensar, analizar, y al final (recordemos que pareciera que es mi costumbre), llorar. ¡¡Se muere un personaje importante, qué puedo hacer!!
Por si no lo piensan leer –o sí, da igual– el libro trata sobre una chava autista (Karen) que está entre la imbecilidad y la estupidez en unas áreas, y entre la genialidad y la brillantez en otras. Digamos que es pésima para las relaciones humanas pero es genial para dibujar.
Lo mejor es que el personaje en cuestión, así como casi todo lo que se narra, pasa en ¡¡¡MAZATLÁN!!! Ja!, nunca me había tocado que una novela tuviera como escenario principal el puerto que tanto amo (por la gente y el malecón principalmente, ¡ah!, y La Panamá).
Entre las cosas que más me gustaron fue que ese autismo que padece le da una libertad muy cañona a la protagonista. Tipo cero se ilusiona con nadie –llámese galán, amig@ o familiar– porque se apega muchísimo a la realidad, y eso me dio una eeeenvidia. De la mala, obvio.
Porque yo, al igual que el 90% de las mujeres (creo), soy una romántica ilusionista de lo peor. Salgo con un cuate dos o tres veces y ya me vi, ojalá que en el altar, ¡¡ya me vi con hijos y de viejitos!! ¿Así o peor? Si no hacemos click entonces lo visualizo en una tumba o en China tipo, ¡o con otra!, esa es la clave cuando no me gusta alguien que sí me cayó bien; pienso “ay Diosito, mándale a alguien”.
Pero también me pasa con las amigas. Conozco a alguien que me cae perfecto y ya me imaginé que seremos best-friends-4-ever y haremos mil viajes juntas e iremos a cientos de fiestas y conoceremos a mil “hombres” y la pasaremos increíble y…
Y eso, a lo largo de 30 años, puedo decir que es un pésimo hábito. Lo mejor, como dice el libro y también mi sensei papá, es no esperar nada de nadie. Así seríamos más felices, pero eso a mí no se me da. Trato, de verdad, pero no está en mí, así que estoy destinada a sufrir. Ja! Qué dramática.
En fin. Un “episodio” que me hizo reír mucho es cuando la chava va a entrar a la universidad y entonces le enseñan a hacer 25 caras humanas; esto porque ella sólo tiene tres y la gente se descontrola porque estamos acostumbrados a reaccionar y a que los demás reaccionen ante lo que hacemos o decimos. Yo, por ejemplo, cuando digo un chistorete, de inmediato busco a alguien que se ría… Se siente horrible cuando nadie lo hace, pero creo que son las menos (veces). Fiuf.
Pero volviendo a Karen, a ella le vale la gente: lo que piense, haga o deje de hacer, a ella la tiene sin cuidado. Y parte de su autismo la lleva a desconectarse cuando así lo quiere/necesita. ¿Verdad que no se oye tan mal? Uno de los puntos débiles, eso sí, es que nunca ve a los ojos y como el ser humano “normal” la ve como rara, suele hacerle cosas non-gratas L Buh.
Para Karen, la única preocupación en la vida son los atunes. Eso también está increíble: esa conexión que tiene con los animalitos. Yo antes pensaba que las personas primero nos deberíamos preocupar por las demás personas (huérfanos, viejitos), pero la verdad sí tiene sentido preocuparse también por los animales (perros, tiburones, osos) porque finalmente vivimos todos en el mismo planeta, y si se acaba uno se acaba el otro y luego el otro y luego el otro, y así… y a nadie le conviene esa situación.
El libro está escrito de una manera que atrapa cañón. Yo de verdad no podía parar de leer. Porque además retrata muchas cosas que a nosotros se nos hacen lógicas, y que realmente no lo son. Por ejemplo, se pregunta cómo puede alguien “buscarse a sí mismo” o “aburrirse de tener tanto tiempo libre” o porque la gente finge sentir algo que no siente o dice algo totalmente contrario a lo que piensa “por quedar bien”; suponer y pensar por los demás tampoco es una de sus habilidades… lo cual yo más bien diría que es una cualidad, no un defecto, pero bueno.
Es chistoso también como a lo largo del libro se nota una pasión y amor por todo lo dicho por Darwin y un total desdén hacia la frase más famosa de Descartes: “Pienso, luego existo”, la cual –me convenció– es una reverenda tontería. Porque aunque yo no piense, existo; aunque una persona esté en coma o discapacitada, existe. O en su caso, con todo y autismo, Karen existe, antes aún de pensar. Qué mal que nos machaquen tanto esta frase en la escuela…
Si tienen chance y les gustan las novelas, no dejen de leer “La mujer que buceó dentro del corazón del mundo”. Está un poco largo el título, pero es parte de su "jocosidad". Vale la pena.

La Femme Nikita

En honor a mi papá, quien insistió durante AÑOS para que viera la serie completa.
¿300 veces? 350, 400 o quizá más me pidió, imploró, suplicó mi papá: “¡¡Ve la Femme Nikita!!”. ACLARACIÓN: No la nueva, sino la que protagoniza Peta Wilson. Era como una obsesión; cabe mencionar que cuando yo ocupaba dinero o algún favor, le mandaba un mail firmado por La Femme Bian-kita y mi papá no podía resistir J Pero no la veía (la serie), era puro truco mío.
Finalmente, hace dos años que fuimos a Phoenix, mi papá compró todas las cinco temporadas y se las tomé prestadas. La verdad prefería ver “Sex & the City” o “Gossip Girl”, pero como mi papayo insistía, me di a la tarea de empezar a verla.
Al principio fue chistoso porque, les comparto, la teoría de mi papá es que yo me meto en muchos problemas porque hablo de más, soy muy sincera, muuuuy sensible y todo me lo tomo muy en serio (no tanto personal, sino en serio, que según yo no es lo mismo). Entonces cuando le contaba que en el trabajo me habían regañado o llamado la atención o que me creía la abogada y defensora de todas las almas y causas periodísitcas, antes de darme cualquier consejo, lo primero que me preguntaba era si ya había visto Nikita. No pude más con la presión…
Cuando la empecé a ver le reclamé porque le dije que Nikita era como yo: muy humana, sensible, preocupada por los demás, buena onda, ilusa, inocente, llorona, enamoradiza… Y entonces sufría igual o más que yo porque los jefes de Section One eran peor que los míos (del Reforma, aclaro).
Avanzadas las temporadas, Nikita sufre un cambio, o bueno, en teoría porque luego salía que era actuado con el fin de sobrevivir ese infierno. Pero ahora, para hacerlo diferente (el escrito sobre mi opinión), procederé (soné a tránsito) a analizar personaje por personaje, empezando por Michael, el objeto (sujeto más bien) del afecto de Nikita.
MICHAEL (Roy Dupuis): ¿Así o más callado? A ese hombre le comieron la lengua los ratones, a grado tal que de repente desespera. Su rostro no muestra una sola emoción NUNCA. Creo que en las cinco temporadas sonríe un total de cero veces. Lo peor es que cuando veía las “deleted scenes” sí se reía o contaba algún chiste, pero en la serie es un ser humano sin sentimientos, aunque la realidad es que se súper enamora de Nikita, osea que sí tenía. Me shockeó mucho cuando ella le dice que no lo ama, él se corta el lagrimal con una navaja. ¡¡Pues claro, el pobre no ha usado esa “herramienta” en siglos!! Necesitaba de ayuda para mostrar su tristeza, y bueno, se raja la cara y llora sangre, literal L. Al actor no lo he vuelto a ver en ninguna serie ni película… Raro porque actúa bien. By the way, se ve MUCHO mejor de pelo corto. No sé por qué algunos hombres creen que se ven sexys con el pelo largo, NOOOOOOOT.
MADELINE (Alberta Watson): Es la jefa más bitch que he visto en mi vida, pero mis respetos para sus conocimientos y la forma tan perruna de aplicarlos. Es una master de la manipulación pero en una forma que no es muy frecuente, es decir, directa. Ella no se anda por las ramas, ¡¡a lo que le truje chencha!!, aunque eso no le quita lo manipuladora. Su papel es como una especie de psicóloga pero igual, sin remordimientos ni culpas ni meditaciones. Tiene muy claro siempre su objetivo y le vale lo que tenga que hacer/decir para lograrlo. En las cinco temporadas sólo hubo un capítulo en el que me hizo llorar, que es cuando acepta “hacerse más humana” (obvio dentro el marco de una misión) y se enamora de un señor al cual matan y entonces llora y llora y llora. Fuera de ahí, she’s a total bitch que, además, tiene sus “queberes” con el jefe… Comentario: Le UUUUURGEENNN TOOOODOS los productos Kérastase posibles. OMG el nivel de maltrato de cabello que maneja. Ya me hice la nota mental que si algún día lo llegara a tener así (cancelado tres veces) ¡¡me rapo como favor a la humanidad!!
OPERATIONS (Eugene Robert Glazer): Es el jefe de Section One. Pobre porque es una chambota, ya que sobre sus hombros está la responsabilidad de todas las misiones, los “operatives”, y bueno, en teoría la salvación del mundo, el cual evita a toda costa caiga en manos de terroristas, que brotan como flores en primavera. En el fondo no es tan malo, pero su reto es no mostrar un solo sentimiento jamás porque se interpreta como signo de debilidad. Quiere mucho a Michael, Madeline es su segunda-de-abordo-amante-consejera y Nikita no es santa de su devoción desde el principio, por lo cual le mete el pie miles de veces, pero bien que mal se toleran mutuamente. En la sección reina el amor apache, porque como que todos los “empleados” lo odian pero lo respetan, dado que sí es muy bueno en lo que hace. Durante la serie se avienta varias puntadas que hacen que salga su lado humano y al final hace un acto heróico que lo limpia de toda culpa, bueno, de casi toda.
BIRKOFF (Matthew Ferguson): Seymour o Jason, da igual porque es el mismo actor. ¡Muy bueno! Es el súper master de las computadoras, medio tímido, introvertido, pero eso no le quita lo fregón. Desgraciadamente una creación se le sale de las manos y es como llega su hermano, que es mucho más cool, ligador y desenfadado, pero igual de genio para eso de la tecnología. Su amor platónico es Nikita, ¡¡y se le hace!! No con la real, sino con una estafadora, pero bueno, lo bailado nadie se lo quita.
WALTER (Don Francks): Era un viejito súper alivianado, enamorado de Nikita. Es curioso, pero todos se enamoran de ella. Daniel decía que a mi papá la serie en realidad le enloquecía por Peta Wilson, jaja, es que sí está muy guapa. Pero bueno, como decía, este hombre era muy buena onda, fresh, relajado, y si estaba en sus manos, ayudaba a quien se lo pidiera. Me gusta que a pesar de que es de los que más años tenía en la sección, conservaba ese corazón limpio y un tanto inocente. También era súper sentimental, lo cual lo metía en muchos aprietos.
NIKITA (Peta Wilson): Es una fregona ¡¡¡y además está guapísima!!! Cambia de looks y a cuál más de todos, siempre se ve bien. Fuera de lo físico, durante la serie cambia cañón. Se vuelve –en teoría– más “pensante”, más bitch, menos sensible. Al principio mete mil patas porque se deja llevar por las emociones pero conforme pasa el tiempo aprende que ser buena no la lleva a ningún lado, entonces se hace una tremenda coraza y debo decir que son los capítulos que más me gustaron porque le sale el black swan que tod@s llevamos dentro. Al final del día pasan cosas medio fumadonas, pero se termina quedando con la chamba de Operations. Creo que este podría ser catalogado como el ascenso más costoso –en términos sensibles– de la televisión porque la pobre tiene que sacrificar su vida personal con tal de triunfar en su profesión/carrera a petición de su padre, quien hace un sacrificio muy cañón, así que ni cómo decirle que no. Otro de los aspectos que más me gustaron es que le sabe sacar provecho a la sensualidad con tal de lograr sus objetivos, es decir, en lugar de que ser mujer sea un problema (por el tema físico, etc.) ella hace que sea un plus. Y está padre que aunque de repente es medio masculina, como que en la intimidad de su casa o con Michael y sus amigos, es muy femenina. Se me hizo padre esa bipolaridad, sobre todo porque no es con las personas en sí (ella siempre trata de ser buena onda), sino es más bien una actitud la que toma en la oficina y otra la que toma en la vida cotidiana, que obviamente es la menos, pero bueno, la tiene. Yo creo que el mensaje al final del día es que podemos tener sentimientos, ser buenos, cuidar a la gente, respetarla y al mismo tiempo saber claramente lo que queremos y lo que necesitamos –y no– para lograr nuestros objetivos. Hay que buscar el equilibrio, el balance, pensar antes de hablar, pero al mismo tiempo no exagerar en ser negro o blanco... a veces el gris no es tan malo como nos dijeron. Hay que valorar las circunstancias y entonces decidir, elegir, pero siempre tomar en cuenta todas las variables. Como reza el dicho: “ni tanto que queme al santo, ni tanto que ni lo alumbre”.
Cuando vuelva a tener una perrita, le voy a poner Nikita J

miércoles, 14 de diciembre de 2011

Una vida sin límites

Hace un tiempo (como en octubre) hice un reportaje en la revista CARAS (donde trabajo) que se llamaba “21 historias (libros autobiográficos) dignas de leer”. La verdad hice “chanchullo” porque obviamente no he leído los 21; hay algunos que sinceramente no se me antojan, pero el de Nick me hacía ojitos desde hace tiempo y finalmente lo encontré en Sanborns. 
La primera vez que escuche hablar de Nick Vujicic fue en 2006, cuando trabajaba en Fundación Altius. Mayu nos daba una clase los viernes de valores, algo así, y nos platicó de su caso. Yo la verdad me hiper traumé porque se veía bastante contento a pesar de no tener ni brazos ni piernas. 
Creo que el libro lo terminé de leer –a pesar de que no me mega fascinó– porque (Nick) tiene autoridad moral sobre mí. Como que yo soy de esas personas que toma las cosas de quien vienen (la mayoría de las veces, por lo menos), entonces por supuesto que me interesaba saber la clave para ser feliz de acuerdo a la experiencia de este muchachito australiano. 
Su historia es bastante traumante al principio porque tipo los doctores nunca les advirtieron a sus papás que el niño “venía mal”, entonces claro que fue un shock súper duro, a tal grado que la mamá no lo quería ni cargar :( Pero la fe les ayudó y no sólo lo aceptaron, sino que han sido su principal apoyo. 
Lo padre es que Nick no la pinta que siempre fue wow ser especial, ni que era súper cool ser “el marciano” de la escuela (le decían eso y cosas peores). Acepta y admite que hubo una etapa en la que estaba de la patada carecer de extremidades, en la que se creía “un error de Dios” y en la que incluso pensó en suicidarse (durante la adolescencia, que es la etapa en la que más nos importa el “qué dirán”).
Después cuenta cómo –a través de la oración y de estar MUY cerquita de Dios– descubrió su vocación, que era predicar el amor de Dios en el mundo entero poniéndose él como ejemplo de que, por más mal que se vean las cosas, todo pasar por algo y para algo, y que Dios nunca se equivoca.  
El nombre del libro se debe a su misión en la vida: transmitir el mensaje de que “vivir sin límites significa saber que siempre tendrás algo para dar, algo que pueda aligerar la carga de otros”. Esto es porque cuando él sentía que era el ser humano que más sufría sobre la faz de la tierra, se encontraba a alguien peor: más triste, más pobre, más enfermo, más solo... 
Entonces se dio cuenta que cuando ayudaba, no sólo la otra persona se sentía mejor, sino él mismo también. Algo similar me pasaba a mi en las Misiones; yo sentía que yo recibía MUCHO más de lo que daba, y me conflictuaba porque yo que me quería creer la Madre Teresa, pues nada... Así no funciona. De hecho alguna vez leí que la verdadera pobreza no radica en NO TENER, sino en NO PODER DAR. ¿Qué fuerte, no? 
En honor a la verdad no es un libro que regalaría porque no me encantó la forma en la que está escrito. No soy fan de los libros de autoayuda tan “destapados”, es decir, me gusta que me ayuden, pero este en especial –en mi opinión– raya en la motivación de la que la mayoría huímos: “vamos, tú puedes, si yo fue capaz, tú también, no te des por vencido nunca”. Y sí, el mensaje y los testimonios son increíbles y muy valiosos, pero el tono es lo que no me acabó de convencer. 
Sin embargo, quien aguante (como yo) léalo porque sí vale la pena, sobre todo en cuanto a los tips que da en relación a que lo más importante en la vida es pasársela padre, aceptar los retos y afrontarlos con una buena actitud.  Y si nos sentimos víctimas de la vida o nos sobra autocomprasión (“pobre de mí”, “nadie sufre como yo”), basta con mirar alrededor para darnos cuenta de la cantidad de bendiciones que tenemos y que no vemos por andar de necios enfocándonos en lo que nos falta. 
Mi pendiente ahora es ver la película que hizo (en la que sale Eduardo Verástegui también): The Butterfly Circus. Por cierto que en el Teletón pasado estuve en el Auditorio Nacional cuando salieron los dos... les digo que Dios los hace y ellos se juntan, jeje :) Me llamó mucho la atención, me acuerdo, que Nick dio unas palabras y luego luego nos puso a rezar. Él no se anda por las ramas, tiene muy claro a quién sirve. 
Curiosamente, mi frase favorita del libro (¡trae muchas!) fue una de Marilyn Monroe: “La imperfección es belleza, la locura es genialidad, y es mejor ser absolutamente ridículo que absolutamente aburrido”.