lunes, 14 de mayo de 2012

Nadando con tiburones

Nunca había visto actuar a Demián Bichir en teatro, pero es mi percepción que esa nominación al Oscar le dio un boost a su autoestima y entonces está genial en esta obra, que dirige su hermano Bruno Bichir. 
Alfonso Herrera fue otra revelación para mí porque yo lo ubicaba en RBD cantando pop y nooooo, la verdad es que resultó excelente actor, domina perfecto el lenguaje corporal y hasta se le quita lo guapo durante más de la mitad de la obra (porque hace el rol de un cuate medio looser, jorobado, achicado). 
Ana de la Reguera, súper guapa y sensual, está excelente en su papel de productora que ha "tenido" que acostarse con medio mundo para sobresalir en una industria dominada por hombres. 
Sobre la trama, la triste realidad es que todos nadamos entre tiburones tooodos los días. Hay tiburones más pasivos, otros más salvajes, otros despiadados, pero al final del día todos somos tiburones en potencia. 
Por otro lado, cada vez más me doy cuenta que el trabajo está sobrevalorado. Claro que es súper importante, don't get me wrong. Yo valoro y cuido muchísimo el mío, porque además me encanta (lo cual es una súper bendición), pero en mi opinión la Madre Teresa definió al trabajo perfectamente. Ella decía que era "la mejor distracción", porque perdónenme pero discúlpenme, pero definitivamente hay cosas más importantes. Somos más que aquello que hacemos. Hay otras formas de trascender. Obvio esta el tema del dinero, pero de verdad creo que a veces definimos a las personas por el éxito profesional que tienen, y en mi opinión no hay nada más equivocado. Caras vemos, sufrimientos y abusos no sabemos. Yo prefiero ser feliz que ser directora general de una empresa, prefiero gozar de paz interior que ser presidenta de x lugar... ¿Explico mi punto? ¿De qué me serviría ser Juana Camaney (ja!) si eso significara estar absolutamente sola y amargada? ¡Paso sin ver! Qué padre lograr el equilibrio, pero sacrificar una cosa por la otra... de plano no estoy de acuerdo. 
El poder, el dinero, la fama, sobresalir en el mundo laboral... sí, ok, está padre y todos lo quisiéramos, pero ¿a cambio de qué? ¿Neta de nosotros mismos?, ¿de nuestra tranquilidad, el amor, la familia, los amigos?  

Mi papá dice que el ser humano es malo por naturaleza. Yo al principio lo súper negaba (soy muy optimista, ya ven), pero ciertamente –y con gran tristeza– cada día me doy cuenta que somos buenos (sigo creyendo que mi papá exagera), pero MUY fácilmente corrompibles, traicioneros, mentirosos, rateros... Tenemos el lado positivo y negativo, pero en el mundo laboral el negativo está a la orden del día, más –creo yo– que en el ambito familiar, aunque también ahí somos tiburones. ¿Para qué negarlo? 
Gran obra de teatro que inspira a la reflexión y esperaría yo, hacer una invitación a ser amables con los demás también en la oficina. Quizá no seamos parientes, pero la regla de oro sigue siendo la misma: no hacer a los demás lo que no nos gustaría que nos hicieran a nosotros. Punto. 

pd. como dato cultural, la obra es de Michelle Lesslie y está basada en la película de George Huang.
pd2. GRACIAS a mi amiwi Emma por conseguirme estos boletazos :) 

martes, 8 de mayo de 2012

The best exotic Marigold hotel (El exótico hotel Marigold)


La pobreza me puede mucho, así que en esta película me la pase llore y llore y llore. Está llena de mensajes muy padres. Las actuaciones de los actores (Judi Dench, Tom Wilkinson, Bill Nighy, Penelope Wilton, Maggie Smith, Ronald Pickup, Celia Imrie y Dev Patel) son espectaculares y la trama es excepcional porque la cruda realidad es que –con suerte– todos vamos a hacernos viejitos más pronto que tarde.
Y de esto se trata esta película: de cómo cada quien decide vivir esta etapa de la vida tan temida por muchos. Cada personaje me hizo reflexionar sobre distintos temas, así que me voy uno por uno (son ocho y me inspiré, aviso). 
Evelyn: Recientemente se convirtió en viuda, después de 40 años de casada. Nunca había trabajado hasta que llega a la India. Me encantó que tiene su blog. Me gusta su actitud: muy ecuánime, serena, contenida, positiva, sincera. No se enoja ante la indiferencia de los demás ante su dolor ni acepta ser una “carga” para nadie. A pesar de todo, es independiente y fuerte. 
Graham: Qué duro vivir con la carga de la culpa tooooda la vida. OMG. Debo confesar que cuando era chica y mi papá viajaba (aclaro: cuando todavía vivía con nosotros), siempre decía “acuérdense, al que le toca le toca, si me muero, nada de enojarse con Dios”. Hasta la fecha, cuando se enoja usualmente dice “y si te mueres o me muero mañana, me voy a quedar tranquilo, porque eso que estás haciendo no está bien, blah blah blah”. Es decir, sabe que se va a morir un día, cualquier día... y eso ha sido una gran enseñanza. Porque aunque, ok, no todos los días (aunque lo intento), trato de pensar en que si este fuera mi último día, sería un GRAN último día y eso incluye hacer las cosas bien desde el principio, dar mi máximo esfuerzo (favor de consultar Los Cuatro Acuerdos) y sobre todo, haga lo que haga, no quedarme con culpa. Si hice algo malo, pedir perdón; si hice algo bueno, agradecer por esa oportunidad. Pero nunca quedarme en el hubiera ni el arrepentimiento. Por otro lado, Graham se retira después de muchos años de trabajar. Supongo que fue hasta entonces que pensó en hacer lo importante y no sólo lo urgente, es decir, viajar a la India para reencontrarse con el amor de su vida y pedirle perdón, liberarse, y así poder morir en paz. 
Douglas: Si Dios oye mis oraciones, mi esposo será más o menos así: positivo, amable, educado, guapo, optimista, alegre, paciente, humilde, deportista, leal, fiel, amable, respetuoso, emprendedor, aventurero, afable. Lástima de la persona con la que se casó porque cero lo valora y su amargura no le permite ser lo feliz que pudiera ser. ¡Lo amé! *Por cierto, qué mala onda que por apoyar a tu hija te quedes ¡sin un clavo! Eso sí es amor incondicional y no mam... 
Jean: Mugre vieja amargada, quejumbrosa, irónica, ¡¡¡aaagghh!!! Insoportable. Es un vivo ejemplo de lo que NO quiero ser y del tipo de personas a las que les saco la vuelta sin pensarlo dos veces. Me cuesta mucho entender por qué a esta gente –negativa, malvibrosa– le cuesta tanto trabajo ver el lado bueno de la vida. ¡Qué ganas de pasarla mal, caray! Si la vida ya es difícil, ¿por qué hacerla más pesada con esa actitud nefasta? Lo único que me gustó fue que deja al marido libre para ser feliz, y acepta lo infeliz y desdichada que es. 
Muriel (Mrs. Donnelly): Qué risa con esta viejita picky, mamila, deisy y todo lo demás. Súper racista, pero siento que es parte de su educación medieval (no tanto por mala onda). Creo que la escena más padre es cuando platica su historia: lo sola que se siente, lo malagradecidos que fueron los niños que educó, lo triste que es sentirse reemplazada por alguien más joven (y por lo mismo, con menos experiencia), lo que cuesta no estar al 100 físicamente, etc. Pero al final del día tiene una buena actitud, de hecho es ella la que salva al hotel porque termina haciendo lo que sabe hacer, para lo que es buena y lo que le apasiona, que es administrar un lugar/hogar y mantenerlo impecable. Es la que más cambia y me encanta que ser convierte en una mujer propositiva, sin arrepentimientos, que aprende y sigue adelante. 
Norman: ¡Ternura! Claro que no estaría nada padre salir con él en plan de date, pero me da mucha cosita que, a pesar de su edad, no pierde su mojoe. ¡Quiere una pareja y mucho sexo! Me da muchísimo gusto que en India lo consigue y ¡con qué señora! Guapa y súper mona. Creo que este es un buen ejemplo de El Secreto, es decir, de esta cuestión de saber qué queremos (primer paso), visualizarlo, decretarlo y luchar por él. Actuar como si todo dependiera de nosotros, aunque sepamos que Dios tiene la última palabra. Pero creer que lo podemos lograr y actuar en consecuencia. Él nunca deja de intentarlo hasta que lo logra :) 
Madge: Soltera por decisión... pero no su decisión, jajaja. ¡Amé esa frase! (aunque espero no decirla jamás). Me encantó su actitud porque es muy humana: hay días que se siente guapísima y hay días en los que se ve todas las santas arrugas habidas y por haber. Quiere a alguien que tenga dinero porque, creo, ¡qué flojera batallar a esa edad!, digamos que más bien busca una pareja para disfrutar la vida y compartir experiencias como comer, viajar, gozar al máximo todos los placeres de este mundo. Me gustó que cero está amargada porque es un reflejo de lo que pienso (gracias a mi más reciente dirección espiritual): hay solteras felices y amargadas, hay casadas felices y amargadas, y hay consagradas/monjas felices y amargadas. Al final del día es una decisión de vivir en el amor sea cual sea el estado civil. 
Sonny: ¡¡¡Me lo como!!! Qué GRAN corazón y qué padre que su misión en la vida sea construir un sitio de retiro, tan increíble, que los viejitos se rehúsen a morir. Neta wow. Luego su frase de que si no está bien, entonces todavía no es el final, se me hizo lo máximo. Me gustó también que, aunque medio lento, defendió su amor por su novia (no me acuerdo cómo se llama). Amé que se expresa súper propio, es amable, sonriente, alegre, positivo, medio loquito, pero muy noble y servicial. El mundo sería diferente si hubiera más personas como él.  

jueves, 3 de mayo de 2012

Romina

¡Amo esos libros que en una sentada los termino! Este, debo admitir, es el más cachondo que he leído en mi vida entera después del Libro Vaquero (que me "obligaron" a leer en la carrera). 
Trata sobre las aventuras de Romina, quien en su otra vida –y en esta– fue literalmente una mujer de la vida alegre. Muy alegre. Demasiado alegre. Ok, you get me. 
Está muy divertido porque como Fortunata Barrios –la autora– es peruana, usa palabras muy chistosas (para mí, que soy mexicana). Además acabo de ir a Lima, que es donde vive la protagonista, así que más o menos ubicaba los barrios de los que hablaba. Incluso en una página dice que se pone un vestido "de la Testino", en referencia a Giuliana Testino (hermana del fotógrafo Mario), a quien entrevisté el año pasado. Son detallitos que hicieron más amena la lectura. 
La verdad es un libro para incrementar la líbido, triple x pues. Pero muy bueno; no es ofensivo porque la forma de narrar es muy sencilla, lo que piensa o dice la protagonista podría bien ser lo que pensaríamos o diríamos nosotras mismas... No es porno tal cual, es lo que quiero decir, sino aventuras de una chava que de repente se destrampa. Demasiado. Pero que tire la primera piedra el que esté libre de pecado (jajaja). 

Además, ultimadamente, los hombres "pirujos" no son tan criticados como las mujeres "de cascos ligeros". Yo opino que, con discreción, en esta vida cada quien sus cu... bas. 
La portada está padre, es de Editorial Alfaguara y me lo prestó una amiga, a quien se lo regaló un amante-en-potencia. Digamos que quedó claro el mensaje que el lord le quiso dar, he made his point. ¡Se ve que tiene uuun colmillo, el condenado! 

Leyendo esto no hay quien diga no. Cada una de las 93 páginas destila sensualidad, sexualidad y todo lo derivado de las bajas pasiones. Una novela muy candente en toda la extensión de la palabra. Lástima de mi situación actual caray... jijijijji, pero aportó nuevas ideas, eso que ni qué. 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Cristiada

Como que las palabras Dios y guerra no van... Qué tristeza que las circunstancias del país hayan obligado a miles de mexicanos a tomar las armas y luchar por la libertad de profesar libremente su fe. 
Aplausos a Pablo José Barroso por producir esta película (basada en el libro de Jean Meyer), cuyo cast que me pareció excelente: Andy García, Eva Longoria, Eduardo Verástegui, Mauricio Kuri y Santiago Cabrera, ¡todos muy bien! (éste último me pareció gua-pí-si-mo). 
Segundo, me gusta que, ok, el presidente Plutarco Elías Calles es la personificación del mal, pero tampoco es una película que incita a la violencia, la rebelión, la desobediencia o el odio contra el gobierno. 
Creo que más bien mueve a la reflexión de no permitir la violación a nuestros derechos. Y aunque óptimamente deberíamos arreglarnos siempre con palabras, hay circunstancias que ameritan defender –hasta con la sangre– lo que se cree y que se considera en extremo valioso (¿hay algo más sagrado que nuestra relación con Dios?). 
Hubo varios detalles que me llamaron la atención. Uno de ellos cuando Enrique Gorostieta, el líder de los cristeros, le dice a Mariana que desearía tener su fe o la de Joselito. A mí siempre me han dicho que la fe es un don, es un regalo de Dios –y para bien o para mal– hay muchos que la tenemos, pero otros tantos que no. Ellos deben pedirla y estar abiertos para recibirla, pero es curioso porque era algo que yo daba por sentado... y no. Así que hay que agredecer este regalito y hacerlo crecer. 
Otro es la participación de las mujeres. Me acuerdo que desde chicos mi papá nos decía a Mario y a mí que nunca nos comparáramos porque no había punto de comparación, pues él es hombre y yo, mujer. Al principio se me hacía una cuestión paternal pero con el tiempo comprobé que es cierto. Hombres y mujeres nos complementamos, pero para nada somos iguales. Sí en dignidad y esas cosas, pero en la fuerza, la forma de pensar, físicamente, no nos parecemos ¡nada! Así que me gusta que las mujeres hayan participado en esta lucha desde otra trinchera: cuidando a los heridos, alimentando a los guerreros, transportando municiones. 
Me gustó también que el general Gorostieta acepta el trabajo de liderear la lucha no por una cuestión de fe o convicción, sino porque sabe la diferencia entre una causa justa y una tontería. Además que para la esposa sí era muy importante. Me encantó cuando se gana el respeto del terstarudo de Victoriano con acciones, no con palabras. Además de echarle el speech de por qué él estaba al mando, le demuestra con hechos que es capaz. ¡Qué padre tener un jefe así! (yo la tengo, afortunadamente). 
Por supuesto que un momento que me fascinó (en buen plan) fue cuando José Sánchez del Río muere diciendo “Viva Cristo Rey”. Me acuerdo que en Overbrook, en el ECYD (es su patrono), nos contaron su historia y me impresionó mucho porque era casi de mi edad (en ese entonces). No me crean mucho, pero si mal no recuerdo era amigo del Padre Maciel. 
La cosa es que creo que lo que vivió y atestiguó lo animó a ser un mártir: ver tanta gente –y gente buena, como el sacerdote que lo estaba preparando para ser monaguillo– convencida de la causa que estaban defendiendo, darse cuenta que valía la pena dar la vida por esa razón, tener la certeza de que no hay nada mejor que morir por Cristo. 
Claro que es algo extremo. En esta época sería ridículo que pasara. Espero que nunca se repita esta historia, ¡qué miedo! La verdad me parecería tonto impedir que alguien manifieste su fe. ¿Se imaginan que a los judíos no los dejaran usar su kipá? ¿O que los de la kabbalah no pudieran lucir su pulserita roja? ¿o que los musulmanes tuvieran prohíbido los turbantes? ¡Qué ridículo! No creo que a ningún presidente de la actualidad se le ocurra crear leyes así... Creo que algo hemos aprendido de 1926 a la fecha. Menos mal :)  

miércoles, 25 de abril de 2012

Espejos

En la mejor compañía fui a ver esta obra, en la que actúan Diana Bracho, Ludwika Paleta (la veo e inevitablemente pienso en el guapísismo de Emiliano Salinas), Nailea Norvind y dos hasta ahora desconocidos –por lo menos para mí– pero no por ello menos buenos actores: Juan Carlos Barreto y Hernán Mendoza. 
La puesta en escena (es el mal del editor: usar palabras “extrañas” con tal de no repetir) abarca la vida de cinco personas durante seis semanas, en las que Teresa, Sergio, Jorge y Laura toman clases de teatro con Susana, quien –según se da a entender– nunca fue una afamada actriz; pero aún así da clases con unas técnicas medio raras, if you ask me. 
A través de los ejercicios que la maestra pone, los personajes van revelando su personalidad. Así, por ejemplo, la que todos vemos como la más tonta, se jura en realidad “secretamente más inteligente que el resto del mundo”; la más bonita es súper insegura, entonces no descansa hasta que le gusta a todos, sólo para mandarlos a volar una vez que lo logra (caprichosa la muchacha pues). Por cierto, ¡¡¡qué flaca está Nailea!!! Sentí envidia... 
La maestra, que según es muy segura, pues nada. Se le cae el piso cuando se entera que al marido le gusta una alumna... y con justa razón, pero bien dicen que el que busca, encuentra, ¿no? Finalmente su unión se disuelve. Creo que el marido dice que está “secretamente enamorado”, lo cual sí es más grave que sólo “me gusta”. Qué feo,  ¿no? Eso del matrimonio sí que está cañón. La infidelidad, más bien. 
Anyways. El gordito divorciado se da cuenta que puede volver a enamorarse y el marido, pues que ya no está enamorado. Aunque siento que él hubiera seguido la relación; es Susana la que le pone fin. ¿Se han fijado que casi siempre somos las mujeres las que terminamos las relaciones? Mi teoría es que nuestro vaso (metáfora) se llena más lento, pero cuando se llena, bye. Tomamos medidas drásticas. 
Dirigida por Diego del Río, la obra es buena porque incentiva a la reflexión, a pensar y hubo dos detalles que me gustaron: el ejercicio de visualización dentro de 10 años (OMG, voy a tener 40 y literal me muero si no me he casado, jajajajaja) y que Diana Bracho “nos invitó” a escribir nuestro secreto mejor guardado en un papelito, el cual Ceci, Annie y yo depositamos en una urna. 
pd. Algo que me motivó a ir es porque el poster –desde que lo pusieron– decía “únicas 10 semanas”... Luego me enteré que es por lo alto de la nómina que la obra no puede estar más tiempo. ¿Pues cuánto ganarán? 

lunes, 23 de abril de 2012

Habemus Papam


Me gustó mucho y les confieso que me hizo llorar. El actor Renato Scarpa me dio mucha ternura. Cuando sonreía ¡parecía niño! 
La trama es interesante porque siento que estamos acostumbrados al poder: entre más, mejor. ¿Pero qué pasa si no estamos/nos sentimos preparados? ¿Será cierto que Dios nos da los talentos necesarios? Yo suelo decir eso, y de verdad lo creo, pero también creo que es de sabios admitir las limitaciones humanas y aceptar con qué podemos lidiar y con qué de plano no. El autoconocimiento es clave para esto. 
Esta película me hizo pensar en que, por ejemplo, yo ahorita soy editora de sociales. Lo más normal sería que aspirara a ser coordinadora y algún día, directora editorial. La realidad es que si pasa qué bueno, pero ese pensamiento no me quita el sueño, ni es mi máxima meta en la vida. Digamos que no muero por tener las preocupaciones de mis jefas... Por que así como tiene su lado positivo y glamoroso, pues también lo tiene de macabro, ya que las responsabilidades se exponencían. La cosa es que como el sueldo también, la mayoría de las personas no dudaría en aceptarlo. 
Lo que yo me pregunto es: si me lo ofrecieran, ¿lo aceptaría? ¿por las razones correctas? Que pasa si de repente me diera cuenta que es demasiado. Y no porque sea tonta o floja, sino porque es más de lo que estoy dispuesta a cargar sobre mis hombros. Si aceptara, y al poquititito tiempo renunciara (como en la película), ¿la gente me tacharía de mensa? ¿Quizá de mediocre? ¿Pero no sería también un acto valiente? ¿No requeriría mucha humildad de mi parte? En mi opinión, sí. 
Finalmente creo que el “qué dirán” sería –en el mundo ideal– lo que menos nos debería importar, pero la verdad es que sí nos importa, en mayor o menor nivel. Quizá haya algunos afortunados a los que literal les valga, pero creo que son muy muy pocos. Y eso pesa a la hora de tomar una decisión. “¿Qué van a decir mis papás, mis amigos, mis compañeros de trabajo?”. En este caso estaba peor, porque era literalmente TODO el mundo el que esperaba que dijera que sí... Y ni así aceptó. O bueno, aceptó pero dimitió al segundo.  
Anyways, muy buenas actuaciones de todos los involucrados. El tema bien podría ser una realidad. Me gustó que no ataca a la iglesia ni mucho menos, sino que es un retrato de la miseria/grandeza –o bien, realidad– humana reflejada tanto en el Papa como en los cardenales, obispos, psicoterapeutas, etc. 
pd. está dirigida por Nanni Moretti (quien da vida al terapeuta enclaustrado) y ha ganado varios premios en diversos festivales. Por eso me animé a verla en realidad. 

miércoles, 4 de abril de 2012

Diario del Infierno de Almoloya

Por un momento, imaginemos que este libro está escrito por un preso –y no precisamente por Raúl Salinas de Gortari– ya que en los últimos días me he dado cuenta que no es santo de devoción de mucha gente... 
Pensemos, por solo un instante, que lo que se narra en "Diario del Infierno de Almoloya" es lo que viven –sufren, padecen– cientos (quizá miles) de inocentes, que, al igual que él, desde el principio del proceso son tratados como culpables y no como inocentes, como dicta la ley.  
Desde que tengo 15 años amo regalar libros. El 95% primero los leo, no me gusta regalar algo que no sé cómo está, pero admito que he hecho algunas excepciones.
Anyways, para mí un libro es una joya, algo que llega cuando tiene que llegar para dejarnos lo que tiene que aportarnos en ese momento. Así que agradezco al ingeniero Raúl haberme enviado una copia de sus dos libros.
Dicho esto, quiero compartirles que hace algunos años me di cuenta de una casualidad: los peores sentimientos del ser humano empiezan con "i". Impotencia, injusticia, incompresión, indiferencia. Todos éstos los sintió Salinas durante su encierro. No puedo pensar en cosa peor.
El libro me recordó mucho al documental "Presunto Culpable". Todavía recuerdo la ansiedad que me causó ver esa película. OMG. Todo el tiempo que duró fue imposible relajarme, ni siquiera podía pegar la espalda al asiento... 
La realidad de que el sistema judicial mexicano es una porquería es algo que se hace tangible todos los días. Lo podemos constatar en los casos (recientes) de Florence Cassez y el asesino de Fernando Martí.
Por otro lado, qué rabia da ver a tantos y tantos políticos y criminales (pareciera que son sinónimos, pero la Real Academia de la Lengua todavía no lo confirma) que viven en la impunidad absoluta.
Ah, eso sí, que a un borracho no se le ocurra robarse un foco del súper porque entonces sí sentirá todo el rigor de la ley; una ley que los poderosos se pasan por el arco del triunfo con la mayor tranquilidad.
Cuando comenzó todo esto de Salinas, yo era una adolescente. Mentiría si dijera que leía el periódico (a menos que cuente el suplemento de sociales, pero no creo). De hecho en el primer semestre de 1995, yo estaba estudiando en Overbrook. Claro que el ingeniero duró 10 anos en la cárcel, por lo tanto, por supuesto que me acuerdo de la Paca (seriously PGR??), de Chapa Bezanilla, Lozano Gracia... pero era bastante impersonal el asunto. 
Esto cambió hace poco, cuando me lo encontré (a Salinas) en un evento. Me pareció una persona bondadosa, humilde, accesible, amable, cálida... así que me animé y me presenté. Le mandé por correo unas fotos que había tomado el fotógrafo de la revista para la que trabajo, y como agradecimiento, me envió sus dos libros.
El primero de ellos lo leí en dos horas. Estaba demasiado picada, aunque confieso que cuando iba en la página 50 me empecé a sentir mal. ¿Cómo pudo sobrevivir tanto tiempo en Almoloya? ¿De dónde –si no de Dios– puede el ser humano sacar fuerza para sobrevivir a tanto sufrimiento (que es opcional), a tanto dolor (que es inevitable)?
De este libro me quedé con grandes mensajes, brevemente expongo cinco:
1. La Biblia debería ser nuestro libro de cabecera (en las buenas y en las malas, no sólo en las negras)
2. El arte salva, cura el alma; es una ventana para que lo más profundo de nosotros aflore. Puede ser a través del baile, el canto, la pintura, la música, la escultura, la actuación, la literatura, lo que sea. Hay que tener arte alrededor de nosotros todos los días.
3. Escribir es terapia; leer, enriquece en todos sentidos.
4. Dios aprieta pero no ahorca (con algunas personas medio que se le pasa la mano, pero no es en mala onda). Creo que el dolor es directamente proporcional a la lección que se debe aprender (al menos así debería ser, no?). 
5. Todos deberíamos darnos todo el beneficio de la duda. Si no nos saludó, a lo mejor no nos vio. Si no me ayudó, a lo mejor estaba distraíd@. Si no me consoló o escuchó, a lo mejor esa persona tiene un problema más grande. La vida sería más fácil, más amable y llevadera.
Me sorprendió en el relato del autor la crudeza de las instalaciones del máximo penal. El foco prendido 24/7, la ausencia de los sentimientos nobles, la nula compasión, la cero empatía con el prójimo, el gozo con el triunfo temporal del mal, del abuso, de la humillación ajena, de las vejaciones; me sorprendió la total impersonalización, la inexistente intimidad que todo ser humano requiere para mantenerse sano. 
Me impactó la constante del frío que pareciera ser a propósito– y de todo lo que "invita" a la persona a desquebrajarse, deprimirse, desintegrarse, dejarse morir o incluso a tomar esta decisión y hacerlo voluntariamente.
La familia, como en cada caso tan extremo, funge como el apoyo primordial. El amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Raúl –afortunadamente– tenía a sus hijos, a su esposa, amigos leales, y por supuesto, a sus hermanos y su papá (que falleció mientras él seguía encarcelado, ¿se imaginan no poder asistir al funeral de tu propio padre? ¡Me muero!). 
Yo creo que fue ese amor lo que lo sacó adelante. Por eso es tan importante la familia, estrechar lazos cuando podemos, mantener nuestras prioridades en el orden correcto; el trabajo está cañon, la vida social, los hobbies, y si se vive en la Ciudad de México, peor (las distancias no ayudan), pero hay que hacer lo posible por manternos unidos.
La cárcel es ridícula. ¿Readaptación? Parece broma. Yo diría que es el lugar perfecto para aprender a odiar y para enloquecer. Reglas ridículas, ajenas a toda lógica. Da asco. Espero en Dios jamás tener que pisar un lugar así, más que para hacer apostolado... y miren que nunca me ha llamado la atención. Me impresiona demasiado. El colmo fue que cuando lo trasladaron a otro penal, lo hicieron firmar una hoja diciendo que se iba "en perfecto estado físico y mental". No he oído cosa más irónica.
Otro mensaje que me deja el libro es ponernos siempre en el lugar del otro. A veces pensamos que es muy divertido o entretenido ver al otro sufrir, ver al vecino pasarla mal. "Karma" dicen unos, "'se lo busco" dicen otros, "que pague las consecuencias de sus actos". Yo digo "aprender a ver a Dios en todos". No digo que sea fácil (of course not); hay gente mala, hay gente mula, pero si pudiéramos ponernos en los zapatos del otro la pasaríamos mejor, disculparíamos más, es decir, le quitaríamos culpas al otro; sufriríamos menos y guardaríamos menos rencores. Esto lo digo porque Raúl dice sentirse en ocasiones como Keiko (la ballena de Reino Aventura)... ¿En qué momento se nos olvidó que era una persona, con sentimientos y emociones?
Me gustó mucho cómo está escrito el libro: con honestidad, sin morbo, con sinceridad, sin odios ni rencores, con bastantes frases sabias tomadas de distintos autores, como Viktor Frankl (el master que decía que "pueden quitarlo todo, menos la capacidad de decidir cómo reaccionar"), Guillén de Lampart, Blas Pascal, Jesús, entre otros.
Sobre ver a los seres queridos sufrir, me imagino que ha de ser lo peor. Los padres quieren ver a los hijos felices, por eso se aguantan las ganas de llorar, explotar. Raúl Salinas, durante 10 años, tuvo que ver a toda su familia sufrir. ¿Se imaginan el desgaste emocional? ¿El sentimiento de culpa? ¿La impotencia de ver que tus hijos, tu papá, tus hermanos, todos sufren "por tu culpa"? 
Claro que uno puede colaborar "fingiendo", pero hay sentimientos que sobrepasan la piel y se expresan sin tener que decir palabras. Obviamente hay un enorme sentido de gratitud, pero la culpa viene primero; el miedo a ser abandonado "justificadamente". Qué pesadilla :( 
Una imagen que tengo muy guardada fue cuando lo liberaron. Estaba con toda su familia, tomados de las manos. Bueno, pues el hijo (Juan José), mis respetos. Qué hombre tan luchón. "Por sus frutos los conoceréis". Él fue el que hizo el traslado de su padre posible.
Las páginas 157 y 159 son verderamente emotivas. 
Antes de aventarme jitomatasos o escribir que Raúl es un "mentiroso, manipulador, ratero" y los demás adjetivos que se le han adjudicado, dense un momento para pensar que este trato el que se da en el penal de máxima seguridad es simplemente inhumano. Y que NINGUNA persona sea quien sea merece estar tras las rejas hasta que se compruebe su culpabilidad. No es justo y no es correcto. 
La gente que usa el poder para salirse con la suya, para hacer de la justicia su brazo torcido, está podrida. Pero tampoco esa persona merece ser enjuiciada o juzgada por nosotros, después de todo, "hay un Dios" (aunque esté súper trillada esta frase, ¡es cierta!). 
Estoy convencida que la justicia llega, la verdad sale, todo cae por su propio peso. En algún momento. Tanto en la tierra como en los cielos (por aquello de que los malos se la pasan bien padre aquí; puede ser que sí durante un tiempo, pero no creo que para siempre).