lunes, 18 de febrero de 2013

Flight (El Vuelo)


Sigo en mi tarea de ver todas las películas nominadas al Oscar antes de la ceremonia.
“El Vuelo” tiene dos: Mejor Actor (Denzel Washington) y Mejor Guión Original (John Gatins).
Aquí mis anotaciones sobre esta movie:  

* ¿Qué onda con la primera escena? Es un exceso de piel, me pareció too much. Como que la chava firmó para “enseñar” y los productores dijeron “pues venga, hay que aprovechar”.  

* La escena del accidente es impresionante. Yo creo que a mí me da un infarto en ese momento. Moraleja: 1) el cinturón de seguridad salva vidas en todos lados: en el carro, en el autobús y en el avión, ¡usémoslo! , 2) el giro que puede dar nuestra vida en el lapso de media hora… es más, ¡en un segundo!; 3) el alcoholismo como enfermedad.

Como dato curioso, el otro día alguien me explicaba cuál era la diferencia entre dos niñas que se daban un atracón: la sana lo platicaba como anécdota (‘¡no manches, me comí tres cupcakes en la fiesta de ayer!’) mientras que la bulímica lo hacía a escondidas y jamás lo confesaría. Funciona parecido con el alcohol: el capitán sale a la cabina de pasajeros para ponerle ‘piquete’ a su jugo de naranja matutino porque le da pena pedírselo a la azafata porque en el fondo sabía que estaba mal.

* Gran actuación de Don Cheadle. Su papel como abogado le queda perfecto. Amo cuando saca el fajo de billetes para pagar por la cocaína (aunque, muy listo, le pide al otro que lo haga); tengo la idea de que en esa profesión ganan MUUUUY bien.

* La bola de nieve que son las mentiras. Decimos una y acabamos diciendo cien. Por eso no hay que permitirnos ¡ni una sola! En este caso, Whip Whitaker dice MILES para esconder su vicio. Yo la verdad pensé que sí iba a decir la última y me sorprendió mucho su actitud de darse por vencido (en el buen sentido de la palabra –cuando dice ‘God help me’). Creo que esa escena es lo máximo porque por primera vez toma consciencia de su problema. Me gustó también que fuera por amor que toma la decisión correcta de, por primera vez, decir la verdad; porque se rehusó a manchar el nombre y la reputación de Katerina, que murió por ayudar a un niño –y quien no había consumido las dos botellitas de vodka.

* Pero como dice la Kabbalah, no es que “de repente” Whip se da cuenta de que es alcohólico, ¡no! La semilla creo que se sembró cuando asiste a la reunión de AA y se sale porque es demasiado incómodo. Por cierto, ¿se han preguntado cómo es que lo que dicen ciertos oradores le quedan a todo el mundo? Por ejemplo, mis senseis: Michel Domit, Odín Dupeyrón, Paulo Coehlo, Yehuda Berg… lo que dicen le hace sentido a cualquiera. Es como si nos hablaran a cada uno de manera individual/personal, cuando en realidad le están hablando a un auditorio de cientos de personas ¡o más!  Eso es mágico, ¿no? Pero también es un reflejo de que los problemas, las emociones y los valores son universales. No importa si somos blancos, negros o amarillos, si fuimos a la escuela o no, si tenemos dinero o no, si somos populares o no, al final todos somos iguales y padecemos de lo mismo.

* En una bonita historia de amor, Nicole se hubiera quedado con Whip. Pero volvemos a lo mismo: una persona enferma no puede ayudar a otra igual de enferma, simplemente porque ambos necesitan ayuda. En ese momento, Nicole estaba en una situación frágil, delicada, estaba muy vulnerable, así que era muy fácil para ella volver a caer en el vicio de la droga y el alcohol. Lo que Whip necesitaba era ayuda profesional. Ella estaba dispuesta a apoyarlo, pero si el piloto no estaba ni siquiera listo para aceptar su problema, mucho menos tenía la disposición para solucionarlo. And that’s a dealbreaker in all kinds of relationships.

* Mi escena favorita es cuando menciona todas las consecuencias de sus actos y dice “and it’s fair”. Este fin de semana me di cuenta de muchas cosas, pero en síntesis, de que todo lo que hacemos tiene una consecuencia. A veces, como dice la Kabbalah, pasa tanto tiempo que se nos olvida. Pero yo tengo muy presente que debido a muchas actitudes mías en el pasado, hoy estoy enfrentando las consecuencias. Let’s put it this way: he is getting married… and it’s fair!! It’s NOT nice, but it’s FAIR. Y honestamente, desde el corazón les digo que es la mejor manera para aprender, madurar, crecer y al final del día, ser una mejor persona, más íntegra, feliz, plena –y believe it or not, LIBRE.  

* ¿Qué tal esa última parte en donde dice “detrás de estos barrotes, me siento más libre que nunca”? ¿Y saben qué creo que lo mejor de cuando eso pasa? Después de esa liberación nos perdonamos a nosotros mismos y hacemos lo que está en nuestras manos para componer el daño (si es que se puede) y finalmente fluir, avanzar, soltar.. we finally can MOVE ON with our lives. Porque como dice la frase, the best is yet to come. Sólo tenemos que confiar… Easier said than done, pero así es esto.

miércoles, 13 de febrero de 2013

Sólo los miércoles


Me gustó mucho el mensaje de esta obra de teatro, escrita por María Antonia Yanes, porque aborda 3 temas importantes:

1) El respeto y la independencia de los padres hacia los hijos y viceversa. Me explico. Hay una etapa de nuestra vida en la que somos como muéganos (de chiquitititos). Luego como que a los hijos nos caen mal los papás (la famosa adolescencia, en la que adolecemos de todo). Después hacemos las pases pero nos independizamos (en la etapa universitaria y los primeros años de carrera profesional). Ya cuando llevamos años trabajando y no vivimos con ellos, podemos decir que –ahora sí– “cada quien su vida” (o sus cubas, como quieran).

Aún así, algunos hijos tendemos a abusar. Y claro, los padres se dejan ¡porque nos quieren! Es así como empezamos a no respetar sus planes, sus proyectos, sus actividades, sus amistades, sus hobbies, en otras palabras, ¡su vida! Nos entrometemos porque nos creemos más y mejores que ellos, y/o porque creemos que TIENEN/DEBEN de estar ahí para nosotros siempre, de manera incondicional. Así que en ocasiones la actitud es “me vale que hayas quedado con Fulanita de hacer esto, yo te necesito y ahí vas a estar”. Y ahí es donde nada más algo no está bien.

Eso sí. Si hay un victimario es porque hay alguien que se está prestando a ser víctima. En este caso, Luisa (interpretada por Luz María Jerez) no se deja de sus hijas ¡y me encanta! Los que sólo somos hijos (que todavía no somos padres), la neta es que hay que agarrar la onda. Ellos también tienen su vida y sus propios intereses, y nos pueden decir “no puedo” cuantas veces quieran. ¡No se vale sentirse! ¿Cuántas veces nosotros los hemos mandado por un tubo?

2) La vida sexual. Mis amigas casadas dicen que después de la luna de miel, el sexo en la pareja se reduce al mínimo… y yo me resisto a creerlo, jajaja. Espero no sonar pervertida, pero en honor a la verdad creo que mantener viva la llama de la pasión y tener relaciones sexuales siempre que se pueda ayuda a fortalecer el amor. Yo sé de un caso en donde ella se desenamoró de él porque se trataban como hermanitos… Yo respeto mucho a la Iglesia, y creo que andar de cama en cama lastimando gente sí podría ser considerado pecado (si se cumplen todos los requisitos), pero honestamente no creo que por hacer el amor con la persona que amamos nos vayamos al infierno. WTF? En cambio, me parece que el contacto sí ayuda mucho a la comunicación a nivel emocional/psicológico con la pareja.

3) Defectos en el cuerpo. En la obra se supone que a Luisa le habían realizado una mastectomía, osea, le quitaron una bubbi a causa de un cáncer que padeció :( Qué mala onda, pero desagraciadamente es súper frecuente hoy en día. Y aunque a veces no se trate de “cambios” tan extremos, creo que todos tenemos algún defectillo que ocultar debajo de la ropa… Por eso me encanta el cuadro “Las apariencias engañan”, de Frida Kahlo. Por si fuera poco, entre más grandes, más se nos caen/cuelgan las pieles y obviamente (supongo) más pena nos da estar desnudos frente a alguien. El chiste creo, es querernos, aceptarnos y tratar de estar lo más cómodos posibles con nuestro cuerpo. Si no nos gusta, hacer algo al respecto (ejercicio, me refiero… o bueno, ok, cirugía; cada quien). Y bueno, la verdad es que el amor es ciego. La mujer o el hombre pueden no ser los más guapos de la Tierra, pero con amor todo cambia. Como decía San Pablo: “el amor hace nuevas todas las cosas”.

Anotaciones finales: La obra se presenta en el Centro Cultural Helénico y el director es Rodrigo Mendoza. El casting me pareció de lo más raro, pero bueno… ¡qué bueno que los actores tengan trabajo!: Otto Sirgo (Joaquín), Gaby Platas (Diana) y Marina (Pilar Ixquic Mata). Otto y Gaby están bien… También Marina, pero creo que le vendría bien bajar un poco de peso. ¡¡¡Hay escenas en las que se ve más grande que Luz María!!!, quien por cierto está muy bien conservada; de cerca tiene unas patas de gallo tremendas, pero hay que aplaudirle que tiene un cuerpazo. El personaje de Gaby es divertido. Como comentario al margen, ¡¡me chocan las constelaciones!! Alguna vez participé en una y FUE HORRIBLE. Cero mi giro. 

Gracias a mi amiga Mariel por invitarme y por haberme seguido el rollo de ir a pedir (con nuestra mejor sonrisa) mejores lugares #jaja :) 

martes, 12 de febrero de 2013

Los Diarios de Carrie

Honor a quien honor merece, y en mi caso, esa persona es Candace Bushnell. ¡¡Qué bárbara, qué manera de escribir de esta mujer!! LA AMO. Quiero ser como ella cuando sea (más) grande.

Amé el libro de principio a fin y fue muy divertido porque obviamente yo lo quería leer en inglés, pero en Miami sólo estaba en español, ¡pero español de España! Así que aprendí nuevas palabras y frases, como: hacer gilipolleces o ser un gilipollas, traer lazos amarillos (listones, supongo), tronchar de risa, pillar desprevenida, romper con alguien, ser un empollón (creo que ésta fue la que más trabajo me costó entender), sujetarse las bragas, ponerse en jarras, chapurrear las palabras, cabrearse un poco, y un largo etcétera #jijiji. 


Hay una frase que dice “genio y figura, hasta la sepultura”. Y creo que en el caso de Carrie, aplica perfectamente. Desde chica le gustaba la moda, le apasionada leer y escribir, era muy auténtica; además era buena amiga, trataba de divertirse al máximo, era muy creativa y original. Muy determinada... OK, cuando se enamora –como toooodas– medio que se atonta (por no decir otra cosa), pero cuando decide algo, lo hace porque lo hace. 


Y también, desde chavita y al igual que nosotras, tenía issues con los hombres: le gustaba el que era un gilipollas y despreciaba al que la quería “bien”; extrañaba al que la hacía sufrir y ella hacía sufrir al que la extrañaba. Obvio la historia nos suena conocida porque yo creo que todas podemos decir (si tienes 30 o más): been there, done that.


El amor debería see sencillo, pero el de pareja resulta demasiado complicado. DEMASIADO. Por eso da para tantas novelas, tantas series y tantas películas.. and I think it totally sucks, so I won’t say anything about it. At least not now, not here... #complicatedtimes #mensuck <3 


pd. ¡¡súper importante llevar un diario!! Yo lo hago desde los 12 y sí son un gran tesoro... Sirven bastante para ver cómo hemos cambiado, madurado, crecido, lo cual pareciera que es sinónimo de sufrido, pero bueno. Echando a perder se aprende. 




domingo, 10 de febrero de 2013

Lincoln

… Se me hace tan difícil CREER que se pueda COMPRAR a la gente... y digo comprar en presente porque Yehuda Berg dice que en la India aún puedes comprar a un niño por 24 dlls. Por si fuera poco, la trata de blancas es eso: el tráfico de personas a cambio de dinero. But I just can’t conceive it. La mente no me da para imaginármelo.

Siento que hay personas que están destinadas a grandes misiones. Todos tenemos una (misión) y siento que es igualmente valiosa una modesta que una gigante, pero sí creo que hay misiones que impactan a más gente, que influyen sobremanera en la vida de los demás.

Tal fue el caso de Abraham Lincoln. ¿Abolir la esclavitud? ¡Vaya tarea! Qué titánica encomienda. De plano no veo cómo la pudo haber llevado a cabo sin la ayuda de Dios; definitivamente ha de haber sido una persona muy iluminada y espiritual (que no perfecta, como se refleja en la película; también tiene sus momentos de duda y oscuridad).

Un detalle que me hizo reflexionar fue la “corrupción” que hubo detrás­ –a fin de que pasara la enmienda 13. Es decir: “yo gobierno americano republicano trato de convencer a los políticos demócratas (porque los necesito) soon-to-be-unemployed (ésa es mi ventaja o leverage) de votar por la libertad… ¿Cómo hago? Les ofrezco de todo, desde puestos de trabajo hasta dinero”. OK.

La diferencia, sin embargo, que me hace pensar que efectivamente “el fin no justifica los medios” es que Lincoln se INVOLUCRA (lo cual no estaba en los planes) y trata de CONVENCER a los necios de que es la mejor elección es decir NO a la esclavitud ¡apelando a su INTELIGENCIA! No al miedo, no a la culpa, no al ego (de querer pasar a la historia); su argumento está basado en el amor, y cuando les habla, apela a su inteligencia y a su corazón. No se cree superior por entender algo que ellos todavía no logran comprender, sino que con una mezcla de compasión y decisión, los hace entender que creerse dueños de las personas es de lo más bajo que un ser humano puede hacer.  

Voy a poner un mal ejemplo, advierto. Hubo un tiempo en el que iba a “x” misa… pero dejé de hacerlo porque pecaba más de lo que me servía. Me parecía que el sacerdote nos hablaba como si fuéramos tarados, como si no tuviéramos idea de cómo agradar a Dios; en su homilía apelaba al miedo, a la culpa, y no al amor. Es un mal ejemplo porque ya no puedo criticar más a la iglesia de lo que lo hacen en todos lados, pero por eso me gustó ese detalle de la película. Porque cuando he sido tratada como ignorante ¡me ha chocado y he reaccionado negativamente! En cambio cuando hablo con gente que me asume como una persona inteligente y capaz, y me ha tratado como tal, ha habido fiesta en mi cerebro y mis reacciones han sido mucho más positivas.

En lo personal no soy fan de películas o novelas históricas, pero aplausos a Steven Spielberg por este film tan bien hecho. ¡Me encantó! Me puso la piel chinita en más de una ocasión. Finalmente, espero que Daniel Day-Lewis se lleve el Oscar a casa.

miércoles, 23 de enero de 2013

The time keeper


Mi romance con Mitch Albom comenzó por ahí de 1999, cuando leí “Tuesdays with Morrie”. Luego leí “The five people you meet in heaven”, “Have a little faith” y hace no mucho “For one more day” (OMG, qué forma de hacerme llorar, no había página en la que no lo hiciera). Así que cuando vi “The time keeper” en el aeropuerto (de Miami) no dudé en comprarlo. Sabía que era garantía… y no me falló.
El estilo de Albom es muy particular. Mezcla historias que luego se entrelazan sin confundir al lector. Es una especie de González Iñárritu literario. Otra cosa que me gusta es que siempre busca dejar un mensaje de amor, esperanza y fe. Es una persona muy espiritual. De verdad se los digo: leer sus libros es un agasajo para el alma.
Este libro en particular me encantó porque es muy actual. No me dejarán mentir. Hoy en día “el tiempo” es súper mega importante en nuestras vidas. Hay miles de frases al respecto, las cuales me permitiré citar (en inglés por obvias razones): Pass time, waste time, kill time, lose time. In good time, about time, take your time, save time. A long time, right on time, stall for time. Y así también hay frases en relación a los días, las horas y los minutos.
A veces en lugar de vivir la vida, la vida nos vive porque andamos del tingo al tango, de aquí para allá. Nos hacemos tiempo para lo urgente y no para lo importante.
Un detalle que me llamó mucho la atención fue cómo en el libro un personaje quiere morir, mientras que el otro quiere vivir por los siglos de los siglos. Ninguno de los dos acepta que el tiempo que tenemos no es nuestro ni nos pertenece. Es prestado.
Nunca se me va a olvidar cuando en unas Misiones hicimos un ejercicio en el que prendíamos un cerillo; el tiempo que le tomara apagarse era el que teníamos “para hablar con Dios” en directo. Nadie sabía cuánto tiempo tenía porque los cerillos –believe me– son impredecibles.
Conforme le tocaba el turno a mis compañeras, yo pensaba en qué iba a decir. “Tengo que ser breve y concisa”, me dije. Cuando me tocó, prendí mi cerillo, empecé a hablar, terminé lo que tenía planeado ¡¡y le soplé!! Todas estaban en shock. ¿Como porqué se me había ocurrido soplarle?
Digo: imagínate que te hubieran dado una entrevista con alguien a quien admires cañón y te hubieran dicho: “tárdate lo que quieras”. Y tú nada que a los cinco minutos dices “bueno, sale, gracias, bye”. Suena hasta ilógico, ¿verdad? En fin, continúo.
Hoy en día, tristemente, hay muchos suicidios. Seguido escuchamos que "fulanito" o "sutanita" se empastilló, etc.
Por otro lado, hay personas que quieren ser “forever young” y no en buena onda, sino en el plan de alargar su vida lo más posible sin importarles los demás. O de hacer uso de la ciencia en un sentido poco ético… Porque yo no creo que nada sea bueno ni malo, sino que depende del uso que le demos.
De hecho, en el libro la técnica para hacer esto (vivir para siempre) es extremadamente novedosa, pero no me hizo ruido porque creo que a veces exagerar las situaciones ayuda a transmitir mejor el mensaje.
Ahora les voy a compartir mi párrafo favorito, que resume por qué no podemos ni acortar ni alargar nuestra existencia, sino aprender, aceptar y respetar que todo –¡TODO!– pasa cuando TIENE que pasar.
- “There is a reason God limits our days”.
- “Why?”
- “To make each one precious”.
¡¡¡Ese es el mensaje que me deja a mi este libro!!!: vivir cada día como si fuera el último, aprovechar cada oportunidad, disfrutar cada cosa que nos pase al máximo (buenas y malas), sentir cada sentimiento (de alegría o tristeza) como si mañana (o más tarde) se fuera a acabar el mundo, NUESTRO mundo. ¿Por qué quién nos asegura que no será así? ¿Quién tiene la vida comprada? ¿Quién sabe cuándo, dónde o cómo morirá? NADIE.
¡¡¡Por eso hay que dejar de contar, de escatimar!!! Como la frase que dice Hitch en la película: “La vida no se cuenta por las veces que respiras, sino por los momentos que te dejan sin aliento”.
Por último, les comparto también un párrafo de la dedicatoria de Mitch, que me quedo como anillo al dedo: “And to my faithful readers, the ones who picked up this book without even asking what it was about –you  are the backbone of my work, and the eyes I have in mind when I type my sentences. May I continue to provide you a fraction of the hope and inspiration that you provide me”.
I love you, Michael <3

domingo, 20 de enero de 2013

El Poder de la Kabbalah

Me encanta The Big Bang Theory porque me hace reír y pensar. Hay un capítulo en especial que me gustaría citar. Desgraciadamente no me acuerdo cómo se llama, pero la escena que les quiero contar es cuando “X” (no me acuerdo si es Kripke o quién) le recomienda algo (tampoco me acuerdo qué, sorry) a Sheldon; le dice que “eso” está realmente espectacular y Shelly se enoja. Le reclama porque dice que ahora que sus expectativas están por los cielos, difícilmente “eso” le parece tan bueno. Conforme avanza el capítulo "se la regresa" recomendándole otra cosa (que sobra decir que no recuerdo qué era) que está como para dejar a todos con el ojo cuadrado –palabras más, palabras menos.

A lo que voy, después de tanta desmemoria y confusión, es que no quiero decirles que este libro es magnífico, ni que les va a cambiar la vida, ni que a partir de que lo lean verán la vida de diferente manera (sobre todo los problemas)… pero así es. Así que si tienen oportunidad, léanlo por favor: “El Poder de la Kabbalah. 13 principios para superar los desafíos y alcanzar la realización”.  

Para fines meramente googlísticos, citaré los 13 principios, pero ni siquiera voy a tratar de explicarlos porque no les transmitiría ni la mitad de lo que me gustaría decirles, de lo que me dejó esta lectura, lo que me hizo pensar y reflexionar. La claridad y simplicidad con la que está escrito hacen de este libro un verdadero tesoro. Ojalá lo puedan leer. De verdad.

Por cierto que el autor, Yehuda Berg, viene a México el 7 de febrero. Creo que vale la pena escucharlo, así que “llamen ya mismo” a Ticketmaster.

Seriously. Do yourselves a favor and please! READ it. No matter what your religion is, no matter how is it that you call God, just read it. And then we can talk (or write) about it. Ni a favor ni en contra, pero en serio, you won’t regret it.
  1. No creas ni una sola palabra de las que leas. Pon a prueba las lecciones aprendidas.
  2. Existen dos realidades básicas: nuestro Mundo de Oscuridad del 1 por ciento y el Reino de la Luz del 99 por ciento.
  3. Todo lo que un ser humano verdaderamente desea en la vida es Luz espiritual.
  4. El propósito de la vida es la transformación espiritual de seres reactivos a seres proactivos.
  5. En el momento de nuestra transformación, hacemos contacto con el Reino del 99 por ciento. 
  6. Nunca –y eso significa nunca– culpes a otras personas o sucesos externos.
  7. Resistirnos a nuestros impulsos reactivos crea Luz duradera.
  8. El comportamiento reactivo crea chispas intensas de Luz, pero al final deja una estela de oscuridad.
  9. Los obstáculos son nuestra oportunidad de conectar con la Luz.
  10. Cuanto mayor sea el obstáculo, mayor es la Luz potencial.
  11. Cuando los desafíos parecen abrumadores, inyecta certeza. La Luz siempre está ahí.
  12. Todos los rasgos negativos que detectas en los demás son un mero reflejo de tus propios rasgos negativos. Sólo si cambias tú mismo podrás ver el cambio en los demás.
  13. “Ama a tu prójimo como a ti mismo. Todo lo demás es mero comentario. Ahora ve y aprende”.
pd. prometo buscar en las dos primeras temporadas el capítulo al que me refiero.
pd2. Como verán, voto (¡a favor!) porque google se vuelva verbo –y adjetivo jiji :)

viernes, 18 de enero de 2013

180 Grados

Comienzo compartiéndoles que, antes de que se estrenara esta película, comí con su director Fernando Kalife. No fue una comida privada, sino con otros periodistas (tampoco soy tan VIP, no crean, jeje) y fue realmente interesante. Primero porque nos platicó de su carrera como cineasta y después porque nos contó con lujo de detalles sobre este proyecto, el cual tristemente no se exhibió en tantas salas como me hubiera gustado (pero estuvo en las más lindas al menos).

Típico que cuando te dicen que algo va a estar hipermegaincreíble, no está. Y no porque en verdad no lo esté, sino porque nuestra expectativas se fueron al cielo… y está un poco cañón que las cosas las alcancen. Ese fue el caso de “180 Grados”.

Obviamente después de haber compartido el pan y la sal con FK, pues moría por verla, así que me di a la tarea en compañía de mi santa madre. Cuando terminó (la movie), pensé: “aisshhh, ¡me choca ilusionarme tanto!, no estuvo tan buena”, pero conforme platicábamos de regreso a casa, me di cuenta de que sí me había gustado ¡y mucho!

¿Por qué? Porque estamos muy centrados, en mi humilde opinión, en cambiar a todo el mundo, menos a nosotros. Porque nos encanta creer que somos perfectos, lo máximo, maravillosos, seres de la creación llenos de cualidades… y sí, pero perdón, ¡también tenemos un chorro de defectos! Y lo mejor que podemos hacer es detectarlos y proponernos cambiar, ¡transformarnos!, darle a nuestra vida, a nuestra actitud, a nuestra manera de ver las cosas un cambio radical, un giro de 180 grados.

Porque también pasa que nos damos cuenta que somos… x, supongamos que flojos o perezosos, y no hacemos nada al respecto. “Ay, pues sí, soy flojo y no hago ejercicio, ¿yyyyy?” Pues tampoco, digo, esa actitud no sirve de mucho.

El reto, me parece, es hacer una introspección, ver en qué andamos fallos y ponernos las pilas; trazar un plan de acción. Concientizar esos defectillos que tenemos, ver cómo los vamos a trabajar y aprovechar cada oportunidad que se nos presente para controlarlos/disminuirlos y tratar de ser mejores.

Me gustó mucho el poster de la peli, nada más que parece poema de amor –por largo– entonces no me lo aprendí, pero por ahí dice algo como “nadie sueña convertirse en ratero, corrupto o tranza”. ¡Y no! Last time I checked, todos queríamos ser o dedicarnos a algo positivo. Nada más que a veces tomamos las decisiones equivocadas y nos vamos por el camino más fácil, ancho y comodino, que no siempre (de hecho casi nunca) es el mejor, y terminamos en donde no queríamos. Pero lo más padre es que podemos cambiar. ¡Es real! ¡Sí se puede!

Si realmente queremos ser mejores, crecer y madurar, ¡podemos hacerlo! Gracias a que tenemos inteligencia, voluntad y libertad, podemos lograr lo que nos propongamos. Obvio primero lo tenemos que querer, desear con todo nuestro corazón, visualizarnos, creérnosla y ponernos en acción. En la peli, por ejemplo, el cuate protagonista es un tranza asqueroso al que “de repente” (ahorita les digo porque entre comillas) le cae el 20 y dice “no pues no está cool, esto no era lo que yo quería de mi vida”, y pum: se convierte, da un giro total a su vida, transforma sus hábitos, su estilo de vida. Poco a poco va tomando decisiones, pian-pianito diría mi mamá, y al final se cruza del camino de la corrupción al camino de la honestidad, de la verdad y, por lo tanto, del amor.

Las actuaciones no son de Oscar, tampoco me voy a cegar (eso de repetir 100 veces “yo también” cero me latió), pero hay que reconocer que, como dijo Fernando, en una hora 40 (minutos) que dura la película, no hay groserías ni ataques al sistema. ¡Ese es el cine mexicano que tenemos que apoyar, señores! El propositivo, que nos quiere dar esperanza y decirnos que si no nos gusta nuestro presente ¿quién dijo que no lo podíamos cambiar? ¿Fácil? Pues no, no es. Pero de que se puede, se puede. No hay excusas ni pretextos.

Para terminar, lo de las comillas es porque nada pasa de repente. En este caso, por ejemplo, el papá del cuate corrupto (personificado por Kalife) siembra en su hijo la semilla de la honestidad, de la competencia limpia, de la aceptación de los resultados a favor o en contra (¡¡¡AMLO, ahí te hablan!!!), de luchar por lo que se quiere. ¿Infancia es destino? I don’t know, pero me encantó que se usara la imagen del parque y de la carrera el moto. 

Creo que el deporte es el recurso por excelencia que sirve para ilustrar esto de las constantes y a veces inevitables caídas, y también de las en ocasiones costosas paradas, que reflejan –y si Dios quiere, sirven– para adquirir un aprendizaje, es decir, aprender una lección que a la próxima nos ayuda a hacer diferentes (MEJOR) las cosas.

Gracias a Carlos Herrero y su agencia Extrategia por la invitación y el DVD de la película :) Y felicidades a Fernando Kalife por este esfuerzo que seguramente fue muy del agrado del Boss.