viernes, 20 de junio de 2014

The fault in our stars (Bajo la misma estrella)

¡Ah, cómo lloré! También reí, tiene sus detalles cómicos, pero básicamente es una historia que hace pensar e invita a apreciar la vida y la salud.

Hazel Grace y Augustus Waters, ¡súper buenas actuaciones! Su historia de amor es lo máximo. Me hizo reflexionar en lo importante que es para el ser humano tener una pareja, sin importar edad, condición social, económica o de salud. Al final venimos al mundo a amar y ser amados.
También me gusta mucho la figura de la familia: unida, fiel, positiva, luchona. Y me gusta ver que la mamá de Hazel crece en el dolor. Cuando su hija comienza con la enfermedad, ve más su dolor (“ya no voy a ser madre”), pero conforme van atravesando la enfermedad, empieza a estudiar Trabajo Social porque quiere ayudar a los demás compartiendo su experiencia, ¡qué diferencia! Deja de centrarse en ella y su sufrimiento, y mejor acepta la situación e intenta sacar lo mejor de ella. Y la hija lo celebra, lo cual también me encantó. Fue de mis escenas favoritas.

SPOILER ALERT!
Otra cosa que me hizo pensar es que no sabemos ni el día ni la hora. A veces podemos creer que nos va a ir mejor que a otros porque somos mejores en tal o cual aspecto, ¡y nada! Y lo mismo sucede al revés. Suponemos que estamos peor… y resulta que no tanto. Por ejemplo, Hazel jura que ella se va a morir primero, y por eso no quiere andar con Gus, porque lo va a lastimar. Pero ¡oh, sorpresa! que el que se va primero es él.

De este personaje me fascinó la madurez. Gustavo dice que es casi imposible que un muchacho de 18 años sea así, pero yo sí lo creo porque las lecciones que da tener cáncer desde joven me imagino que es como un curso acelerado de aprendizaje para saber qué es importante es esta vida… y que son puros dramas que nos inventamos en nuestra cabecita loca (más a esa edad). Me gusta que es alegre, positivo, 99% del tiempo está de buen humor, es buen amigo, pero también se quiebra y tiene sus inseguridades (cuando lo van a hacer, que le dice lo de la pierna).
Un detalle que me llamó la atención es en el velorio, que el Padre no dice que Hazel es su novia y ella lo aclara. A veces creo que estamos tan prejuiciados… Estaba viendo el video de Sor Cristina, en La Voz Italia, la cara que ponen los jueces cuando ven que la chica que está cantando es monja, creo que el efecto fue desproporcionado. Para bien, a lo mejor, pero igual no es pareja la emoción.

En fin, una gran película, con un mensaje increíblemente valioso: disfruta cada día al máximo, aquí y ahora, vívelo al máximo, gózalo, sácale todo el provecho. Cáete –se vale– pero levántate, sacúdete la apatía, be there for the ones who love you (friends, family, neighbors) , and don’t be afraid to love. It doesn’t matter what happens to you, don’t ever lose the energy and DESIRE to love.
Care for others and love, love, love. Trust God. It’s true: everything –at the end– will be OK.

OK?
pd. qué gusto me da que mi sobrina sea fan de John Green, autor del libro en el que esta peli está basada. Se lo traje de NYC y fue por ella que sabía que iba a ser "the next big film"... :)

lunes, 2 de junio de 2014

Maleficent (Maléfica)

¡Qué buena película! Angelina Jolie está espectacular. Elle Fanning no tanto, se me hizo muy sobreactuada la sonrisa, no sé, como falsa.

El mensaje con el que me quedo es que “el amor verdadero” no es igual a “atracción física” ni a “sentir bonito”. El amor verdadero implica una relación, en la que por añadidura tendría que haber comunicación, confianza, amistad, sacrificio.
Por eso me gusta que (spoiler alert) Aurora no se despierta con el beso del Príncipe, sino con el de Maléfica, su hada madrina.

Claro que las mujeres necesitamos una pareja. Quien diga que no está mintiendo. Recién vi un post en Facebook que decía, entre otras cosas, “feministas hasta que se casan”. Pero que quede claro que no lo necesitamos desde un punto de vista infantil en el que ocupamos que nos digan qué hacer, sino para revelar más luz juntos.

Sí deseamos tener un hombre a nuestro lado, entre otras cosas para hacernos más poderosos estando unidos, para complementar nuestra visiones, para ser cómplices en nuestras aventuras, para ayudarnos a crecer y ser la mejor versión de nosotras mismas, para fluir y sacar nuestro lado más femenino, para disfrutar de nuestra sexualidad, para compartir el gozo y la alegría de cumplir nuestros sueños… por eso me gusta que el Príncipe Phillip sí se da su vuelta a la coronación de Aurora. 

Por otro lado, se me enchinó la piel cuando a Maléfica le cortan sus alitas, ¡pobre! Sentirnos traicionados es de los peores sentimientos, creo yo, además de la culpa y las ‘i’es: indiferencia, impotencia, ignorancia. Lo peor es que casos así abundan. Pero visto desde otro punto de vista, no deberíamos dejar que personas tan malignas nos hagan tanto daño. Hay que disculparlas (“quitarles culpas”), saber que así son y listo, neeeext. Aprender de la lección, obviamente, pero seguir adelante sin rencor. No ser su BFF again, pero no guardarles coraje en nuestro corazón.

Un mal ejemplo de esto son Maléfica y Stefan ¡¡porque 16 años después siguen de pleito!! Stefan, por ejemplo, se dedica todo ese tiempo a preparar su venganza, ¡qué tontería y qué desperdicio de vida! Ni aprovechó su reinado ni a su su esposa y menos a su hija sólo se obsesionó con desquitarse de Maléfica. Y ella no cantó mal las rancheras. También convirtió El Páramo en un tenebroso paraíso en el que dejó de reinar la armonía y la concordia. ¿Y todo para qué?

Porque, como en la vida real, la verdad siempre SIEMPRE sale. Todo por su propio peso cae. Por eso Aurora, pienso yo, ayuda a que Maléfica recupere sus alas. Se da cuenta del daño que le hicieron y quiere ayudarla. De nuevo, eso hacen los amigos y la gente que nos quiere: nos echa una manita cuando la necesitamos.

Finalmente, me gustaron también dos cosas: 1) que Disney se lava las manos del "y vivieron felices para siempre" que toda la vida nos habíamos creído y que para nada es cierto (porque una verdadera relación de amor cuesta tiempo, esfuerzo y sacrifico) y 2) que conocemos la otra versión del cuento, "la vel'da de Maléfica", lo cual es importante, porque a veces es muy fácil juzgar y señalar, y en realidad no tenemos ni idea. Como bien dicen por ahí: "el fondo de la olla sólo la cuchara lo conoce". Así que calladitas nos vemos más bonitas (cuando de juzgar gente se trata, aclaro). 

Otro detalle que me encantó es que Angelina es productora ejecutiva. Me gusta que tanto ella como Brad Pitt se involucren tanto en sus proyectos. No cabe duda que forman una pareja espectacular.

viernes, 9 de mayo de 2014

The Between Boyfriends Book

“A Collection of Cautiously Hopeful Essays by Cindy Chupack”.

Dos reflexiones:
1- Si algún día escribo un libro –que esperemos que sí–, va a ser como este. El mismo formato me refiero, de puros ensayos.
2- He aquí que las revistas sí influyen (eso va para mí, cuando dudo si lo que escribo lo lee y/o le ayuda a alguien).

Estaba yo leyendo la revista Brides cuando de pronto me encontré con un artículo sobre “lo que nadie te dice de estar casada”. La autora era Cindy Chupack, guionista de la fashionista e inolvidable serie “Sex & the City”.


Lo leí y me encantó. Breve, conciso, divertido, real, honesto. En la nota venía el título de sus dos libros, así que tan pronto llegué a Los Angeles –la siguiente semana– y pisé Barnes & Noble, los compré (junto con el más nuevo de Mitch Albom, ¡que ya tenía!, pero bueno).

Además de la portada supergirly, los ensayos estáaaan… OMG!, qué diversión :) Su forma de escribir y sus aventuras son lo máximo; y los títulos de los capítulos, hipercreativos: “Dating Horrorscopes”, “Carmunication”, “Cupidity”, “Relocationships”, “Eggsistensial Crisis”, “Close-trophobia”, “Retrodating”, “Premature ‘We’-jaculation”, “Lone Rangered”.

Su visión del amor es muy parecida a la mía, y lo que me da más gusto todavía es saber que encontró al hombre de su vida y ya tienen una niña. Se casó a los 38, muuuucho después que todas sus amigas de la infancia, pero está feliz… y se nota.
Para quien esté “in between boyfriends”, es un must. Y para quien no, también.


martes, 29 de abril de 2014

The first phone call from heaven

Amo a Mitch Albom. No lo conozco personalmente (¡ojalá!), pero sus novelas me han hecho pensar, reflexionar, reír, llorar, escribir, platicar… En cada página se refleja su espiritualidad, que no es lo mismo que religiosidad, lo cual se agradece porque sin importar en quién creamos o cómo le digamos, nos identificamos. Al menos yo 100% sí, y me gusta que es respetuoso y amable.

Este libro me encantó por tres cosas:
1)   Tiene un final inesperado.
2)   Su misión es dar esperanza.
3)   Nos muestra por qué no podemos juzgar a los demás.

Albom tiene un gran talento (no por nada todos sus libros son #1 New York Times Bestseller) y para mí consiste en que sabe entrelazar historias de manera única dándoles giros verdaderamente inesperados, lo cual me fascina porque, por lo menos yo, me súper pico y no puedo parar. O según yo quiero hacer trampa y empiezo a ver los renglones de abajo, pero nada... ¡hay que leerlo todo para conectarse!
El segundo y tercer punto van muy de la mano, pero en general sólo quisiera reparar en el daño que nos hace juzgar a los demás. Como dice el dicho: “el fondo de la olla sólo la cuchara lo conoce”.  A veces por un hecho tachamos a la gente de cosas negativas, cuando en realidad quizá su verdadera intención era distinta a los resultados o bien, no tienen la conciencia para identificar que su acción lastima al otro. Siempre de cada historia hay dos versiones, hay que aprender a escuchar ambas, y si por algo no podemos, al menos no juzgar y perdonar, disculpar, que literal quiere decir “quitar culpas”. Cuando lo hacemos, los más beneficiados ¡somos nosotros! Osea que hasta nos conviene.

Otro toque que disfruté mucho de este libro en particular fue la historia del teléfono; cómo Alexander Bell lo creó en su mente y luego en la materia, y la forma en la que tuvo que defender la patente, pues lo demandaron –nada menos y nada más que– ¡¡600 veces!! Además, ¿sabían que las primeras palabras que se dijeron por este medio fueron: “come here, I want to see you”. Y finalmente es lo que queremos decir cuando le hablamos a alguien. Piénselo, ¡es real!
Last but not least, a todos los que hemos perdido un ser querido les digo que debemos estar contentos por la certeza que nos dan la fe y la esperanza de que están en un mejor lugar, lleno de amor. Desde el cielo nos ven, cuidan y procuran, incluso nos pueden aconsejar. Cumplieron su misión, no importa si les tomó 1 minuto o 100 años, su alma vino, hizo su tarea y regresó a la luz, a Dios. Como dijo el Papa JPII (¡Santo JPII!), regresaron a la casa del Padre. ¿Y acaso hay un mejor lugar? I didn't think so.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Carrera Día de la Familia

Muy madrugadores y felices. Nos preparamos y pronto estamos listos para correr nuestra segunda carrera de 10K juntos. Salimos de la casa rumbo al metro Insurgentes. "¿Por qué hay tanta gente afuera"?, pregunta mi Gus. "Pa’ saber", pienso yo. Dos minutos después nos enteramos: ¡el metro está cerrado! "Pppffff, ¿y ahora?", dice mi pinwino; "pues a correr hacia Reforma y luego vemos", respondo yo. 

Lo bueno de nosotros –y una de las cosas por las que ‘nos hemos hallado’ tan bien en estos cinco meses– es porque tanto el Gus como yo somos personas de retos. No digo que nos encanten (es más a gusto que todo fluya), pero no somos nada pesimistas ni negativos. Así que ahí vamos, trotando hacia la avenida más linda del DF. 
Se nos pasa un taxi, pero pescamos el siguiente. Nos dice que nos cobra $30 hasta donde llegue (mmhh), pero no cuenta con nuestra astucia de sabernos atajos para llevar a cabo nuestro plan, que es llegar a Polanco (al hotel Presidente) y de ahí cruzarnos al Auditorio Nacional, donde está la salida.

Al llegar al hotel le pago con uno de $100 y no trae cambio. Pienso que dejarle 70 pesos más es mucho y corro al Seven-Eleven que nos quedó enfrente para ‘romper’ el billete (como dice una amiga).
El cajero me lo cambia por dos de $50 y varios muchachos madrugadores me van cambiando más y más, hasta que tengo $30 pesos cash. ¡Yei!

Corro al taxi, le doy el dinero y pegamos carrera. Le digo al Gus que la actitud del taxista me puso de malas pero que se me olvidó con la buena vibra de los chicos amables de la tienda. Él me explica que están en su derecho de ponerse los moños porque hay gente mañosa que luego les quiere pagar raits de $20 pesos con billetes de $500. Ya si le sumamos pues sí salen perdiendo, ¿no? En fin. Como en todo, pagan justos por pecadores.

Corremos como si fuéramos a recibir herencia, pero no nos dejan integrarnos al carril de corredores. Son 6:57, ¡no puedo creer que lo logramos! Bueno, caaaasi. Estamos a 30 cm.

Para nuestra buena fortuna, alguien gritón le explica al guardia que no se va a atravesar, sino que va a correr 10K. “¡Nosotros también!”, digo y púmbale, nos metemos luego luego. Somos ágiles (y humildes, jaja). Terminamos de calentar y medio estirar, el Gus prepara su iPhone y yo mi iPod (sí pifa, pero quedó todo cucho desde que se mojó en la Carrera de Sport City).

Olvidé mencionar que mientras corríamos del taxi al Auditorio rezamos un Padre Nuestro y un Ave María. La realidad es que en nuestra tierna juventud (bueno, ni tanto) fuimos un tanto ‘mochos’ y algo se nos quedó. Pero además la carrera la estamos ofreciendo por dos cosas: nuestras familias y nuestra futura familia. ¿Así o más cursis, verdad? But we don’t care. Como siempre he dicho, el amor hace nuevas todas las cosas… y participar en las carreras con nuestro “+1” es una más de ellas.

Pasada la angustia del llegar o no llegar a tiempo, el Gus acepta tomarnos una #selfie (elegida por el diccionario Oxford de la Lengua Inglesa como ‘palabra del año’). Smile! 

Y aaaaarrrraaancan.

Como no somos siameses, el Gus me deja atrás más pronto que tarde. Yo voy a mi ritmo. “No entrené nada, lo hago por el gusto de hacerlo, porque tengo piernitas y un poco de condición”, pienso para mis adentros. “Un, dos, un dos… ¡qué frío! Un, dos, un dos… ¿por qué ahora las carreras empiezan a las 7 am. ¡Antes eran a las 8! Una hora es una hora… Un, dos, un, dos. ¡Wow, mis respetos! En silla de ruedas y va más rápido que yo. ¿Será considerado racismo si le aplaudo? Pero le quiero aplaudir… Un, dos, un, dos. A ver si veo al Gus de venida. Un, dos, un, dos. ¿Será que nuestra familia será de 3, 4 o 5? Un, dos, un, dos. Bueno, en el inter la ofrezco por la salud de mi papá, la alegría de mi mamá, la realización de mi hermano, la felicidad de mi cuñada, la salud de mi suegra, la plenitud de mi suegro, la paz de mi segunda suegra, y el gozo de todos sus perrijos: el Max, la Bola, la Motza, el Mateo. Un, dos, un, dos. Creo que neta sí vengo súper lento, ¿qué pex?... Pues ni pex. Un, dos, un, dos”.

Veo la meta. Me apresuro pero un gordito que viene caminando –literal– impide mi entrada triunfal. Me tengo que desviar para no llegarle como carro por atrás. “Assshhh”, me dan ganas de susurrarle, pero no me sentiría bien de agredirlo. Después de todo, la onda de las carreras es ser buena vibra. ¡Ya ni modo! Pero vean qué chafa mi foto de la llegada, ¡ni me veo! #aípalaotra



El Gusi y yo habíamos quedado de vernos al pie de la luna que está en la explanada. No hay acceso, pero nos reencontramos muy cerquita d ahí. Meeting point! “¡¿Cómo te fue, amor?!” Ya saben, cursis y enamorados, intercambiamos experiencias. Selfie por aquí, selfie por acá, ¡y váaamonos! Está aaatttasscaaado de gente, y como nos engentamos fácilmente, decidimos irnos a casa. ¿La rifa? ¡Ñaaa! ¡Hace sueño!

Después de nuestra rigurosa foto del recuerdo (para la cual yo traía otros $50 pesos), tomamos el metro. Cof, cof, cof. “Auch, mi pecho”, expreso –o bueno, me quejo más bien). Rico baño calientito, deli desayuno calientito, camita con cobijas calientitas, ¡mmm! Can’t wait! Se me cierran los ojitos, pero la tos no cede. ¡Qué lata!

La historia terminó en una inyección una semana después. El diagnóstico: enfriamiento en las vías respiratorias. ¡Buh! Pero bueno, eso y unas pastillas, según yo ya estoy del otro lado. Lo único malo es que el sábado no pude correr los 6K del Split de Adidas, ¡qué pena mi caso! Pero primero la salud, ahora –a mis 32– lo entiendo y lo procuro a toooda costa.

Agradezco a Dios la oportunidad de correr, pero más aún de poder hacerlo de la mano (figurativamente) del hombre que amo y adoro, y que es perfecto para mí. ¡Gracias, Gusi, porque juntos somos in-ven-ci-bles!, y vamos por más :) ¡Mucho más!

lunes, 10 de marzo de 2014

El fuerte sexo débil

El pasado sábado 8 de marzo fue el Día Internacional de la Mujer, lo cual me hizo preguntarme: ¿qué es lo mejor de este sexo? Porque no es como que lo elegimos (nadie nos preguntó), simplemente nacimos mujeres, y aunque en tiempos pasados lo hemos padecido, actualmente el girl power se ve y se siente en cada rincón del planeta.  Por eso, en un ejercicio de introspección, cuestioné a algunas amigas sobre ¿por qué rockea ser mujer?, y esto fue lo que me contestaron:

  • “Admiro nuestra fortaleza. ¡Somos unas guerreras!”, María Fernanda González.
  • “Podemos conseguir lo que queramos haciendo pucheros”, Amy Zamudio.
  • “Nos vemos mejor cuando nos arreglamos y podemos ‘tapar’ nuestras imperfecciones”, Mónica Couttolenc.
  • “Tenemos un sexto sentido impresionante y una sensibilidad que nos hace únicas”, Cihui Estrada.
  • “¡Sensibilidad sin culpas! Podemos llorar en una peli, hacer shows y siempre se justifica porque ‘estamos en nuestros días’”, Lili Lamadrid.
  • “Tenemos la capacidad y versatilidad de cumplir diversos roles de la mejor manera. Somos tiernas, apasionadas, creativas, detallistas, observadoras, sensibles, comprometidas”, Mariel Mayora.
  • “Somos intuitivas y sensibles sin dejar de ser fuertes y valientes”, Rebecca Uriarte.
  • “Disfrutamos de muchas atenciones: nos dan el paso, nos abren la puerta, nos invitan a comer, ¡hasta tenemos nuestro propio vagón en el metro!”, Blanca Olivas.
  • “Comunicamos sin palabras lo que pensamos y sentimos”, Dani Castañeda.
  • “Somos multitaskers. Podemos hacer mil cosas a la vez, a diferencia de los hombres”, Claudia Ramírez.
  • “Nuestra fuerza impulsa a los hombres y somos inspiración para los poetas”, Elena Fernández.
  • “Sin importar la edad, siempre podemos vernos superfashion. Cambiamos de ropa, maquillaje, peinado, accesorios y zapatos según la ocasión ¡y listo!”, Isabel López.
  • “No sentimos que nuestro valor como personas esté ligado directamente al éxito económico o laboral… En hombres por lo general así es”, Sandy Rodríguez.
  • “Es muy poco probable que alguien te rete a una pelea a golpes, cosa frecuente en hombres… ¡y las mujeres vivimos más tiempo!”, Sandra Samaniego.
  • “Además de los ladies night, podemos jugar con el color de nuestro cabello, maquillarnos, usar tacones y llorar sin que se vea mal”, Paola Sierra.
  • “¿Alguien ya dijo ‘multiorgasmos’?”, Anónimo.
  • “Lo mejor es nuestra intuición y capacidad de nutrir el alma y el cuerpo”, Elma Arozqueta.
  • “Me gusta que podemos cambiar de look en un solo día y que con unos simples accesorios hacemos que un outfit se vea totalmente diferente”, Aileen Romano.
  • “La parte de nuestra femineidad que nos hace ser sensibles ante la belleza, la naturaleza, conmovernos ante el dolor humano, gozar de los pequeños placeres de la vida, ser empáticas”, Emma Toledo.
  • “Somos más espirituales, tenemos más capacidad de introspección y hoy en día podemos disfrutar mucho más del sexo sin ser juzgadas como ‘fáciles’”, Sofía Rodríguez.
  • “En la actualidad somos más independientes y no necesitamos un hombre per se. Si lo tenemos, bien, pero ya no hay que ‘soportar’ a alguien por miedo a ser señalada como ‘quedada’”, Lucía González.
  • “Ser mamá, dar vida”, Gabriela Rojas.
  • “Sin haberla estudiado, podemos ser psicólogas de todas nuestras amigas ¡y hablar ocho horas seguidas sin problema!”, María Carvallo.
  • “Nos encanta dar el 100% en todos nuestros roles: hijas, hermanas, amigas, estudiantes, profesionistas, novias, esposas, amantes, amas de casa, mamás... ¿algo más?”, Alicia Méndez.
Y a ti, ¿qué es lo que más te gusta de ser mujer? 

sábado, 15 de febrero de 2014

Wicked

Fue mi regalo de San Valentín ¡y no pudo haber sido mejor! Amé la obra, de verdad WOW, aplausos a los actores, bailarines, músicos, productores, directores y demás involucrados.

El mensaje me encantó, y nada más les digo que Gustavo y yo estamos considerando seriamente que la canción “Por ti” sea nuestra primera ‘pieza’ como marido y mujer. ¡No que estemos presionados! jijijiji, pero a los 30 y tantos ya uno piensa en esos temas, ¿qué les puedo decir?

Sobre la historia, yo ya había leído algo al respecto, pero en el programa no viene (pequeña ‘ventana de oportunidad’), así que al Gus nada más le dije que era de dos brujitas que se hacen amigas contra todo pronóstico. ¡Y bueeeeno! Qué clase de amistad. Yo creo honestamenteque amigos así se cuentan con los dedos de una sola mano. Literal. Glinda y Elphaba primero se caen mal y se lo dicen, pero después abren su mente y su corazón, y empiezan una amistad súper auténtica, en la que cada una es como es, sin apariencias ni mentiras, ¡y que dura para siempre! Qué bendición.

Por cierto, G(a)LINDA se lleva la obra, ¡qué personaje tan cómico! Cecilia de la Cueva está fantástica. El tono de niña fresa y las frases que usa, bueeeno, #ReíMil. Elphaba, por otro lado, nos tocó que la interpretara Ana Cecilia Anzaldúa (no Danna Paola, como yo quería), pero está igualmente magnífica. ¡Qué vocerrones tienen las dos, qué bárbaras! #standingOvation

Sobre el amor, me dio mucha ternura que Elphaba, cuando capturan a Fiyero, hace un conjuro para que no lo hieran: que no le rompan los huesos, que no lastimen su piel… y por eso el galán de la historia se convierte en el hombre de paja. Belive it or not, yo de lo que me acordé –cuando está haciendo la magia– fue de Jesús, cuando le dan de latigazos en la película de “La Pasión”. Casi lloro :( Porque es real que cuando amamos a alguien quisiéramos que no le pasara nada malo, desearíamos poder protegerlo contra todo y contra todos… Un poco lo que las mamás quieren para sus hijos, los enamorados para su media naranja.

En cuanto al affair de la mamá de Elphaba, sólo una cosa: no podemos juzgar la infidelidad, pero al no haberle dicho la verdad a su hija sobre quién era su verdadero padre, frustra la realización –o vocación, por así decirlo– de dos personas; tanto de la brujita como de su papá, el Mago de Oz, para quien el hecho de que Elphis fuera verde y tuviera poderes era un don y un talento, nothing to be afraid/ashamed of... ¡todo lo contrario a lo que escuchó la pobre durante su infancia y adolescencia! Por eso debemos tratar de decir siempre la verdad, más si al decir una mentira (o hacer una grave omisión) afecta la vida y el destino de terceros, como en este caso.

También me gustaría hablar un poco sobre este tema de hacer ‘cosas buenas que parecen malas’ y por las cuales a veces somos juzgados equivocadamente. Yo estoy en una etapa de mi vida en la que evito hacerlo a toda costa porque, como se ve en esta obra, las consecuencias pueden ser fatales; desde el desprestigio y el bullying hasta un despido, un divorcio o el suicidio… O bien, en caso extremo, una muerte fingida ¡con tal de escapar y poder empezar de nuevo! Sobre todo si no se tiene ‘derecho de réplica’. ¡Qué duro!

Por último, otro mensaje que me encantó es la importancia de tratar bien a todo el mundo, porque la vida da muchas vueltas, y como dice Gloria Trevi, no faltará el día en el que alguien nos cante: ‘ahora estás abajo y yo estoy arriba’. Así que qué mejor que ‘hacer el bien sin mirar a quién,  o como dice el otro refrán: ‘trata a los demás como quieres que te traten’ y su espejo: ‘no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran’.
¡Ah!, ya recordé otro: ‘cuidado a quién pisas para subir porque quizá te lo encuentres al bajar’. Y lo digo porque en la obra hay dos o tres ocasiones en las que Personaje 1 le dice algo a Personaje 2, y después de un tiempo, personaje 2 le dice exactamente lo mismo con las mismas palabrasa Personaje 1. Es decir, la vida es un boomerang, y lo que damos se nos regresa. Así que hay que estar alertas y muy conscientes de nuestra conducta para con lo demás.

Ya ahora sí finalmente, ¡el teatro Telcel está padrísimo! Y les cuento con mucho orgullo que, recién llegada de Nueva York, en mi humilde opinión, el teatro en México no le pide nada al de Broadway. Estamos al nivel, lo cual me da muchísisisisisimo gusto; saber que podemos hacer cosas de primera calidad, a la altura de los mejores, ¡qué cool!

Si leíste este post sin haberla visto todavía, ¡no te la pierdas, vale la pena la inversión! Y es súper mega apta para niños. En nuestra función había varios y todos salieron encantados (al igual que los adultos).