miércoles, 25 de abril de 2012

Espejos

En la mejor compañía fui a ver esta obra, en la que actúan Diana Bracho, Ludwika Paleta (la veo e inevitablemente pienso en el guapísismo de Emiliano Salinas), Nailea Norvind y dos hasta ahora desconocidos –por lo menos para mí– pero no por ello menos buenos actores: Juan Carlos Barreto y Hernán Mendoza. 
La puesta en escena (es el mal del editor: usar palabras “extrañas” con tal de no repetir) abarca la vida de cinco personas durante seis semanas, en las que Teresa, Sergio, Jorge y Laura toman clases de teatro con Susana, quien –según se da a entender– nunca fue una afamada actriz; pero aún así da clases con unas técnicas medio raras, if you ask me. 
A través de los ejercicios que la maestra pone, los personajes van revelando su personalidad. Así, por ejemplo, la que todos vemos como la más tonta, se jura en realidad “secretamente más inteligente que el resto del mundo”; la más bonita es súper insegura, entonces no descansa hasta que le gusta a todos, sólo para mandarlos a volar una vez que lo logra (caprichosa la muchacha pues). Por cierto, ¡¡¡qué flaca está Nailea!!! Sentí envidia... 
La maestra, que según es muy segura, pues nada. Se le cae el piso cuando se entera que al marido le gusta una alumna... y con justa razón, pero bien dicen que el que busca, encuentra, ¿no? Finalmente su unión se disuelve. Creo que el marido dice que está “secretamente enamorado”, lo cual sí es más grave que sólo “me gusta”. Qué feo,  ¿no? Eso del matrimonio sí que está cañón. La infidelidad, más bien. 
Anyways. El gordito divorciado se da cuenta que puede volver a enamorarse y el marido, pues que ya no está enamorado. Aunque siento que él hubiera seguido la relación; es Susana la que le pone fin. ¿Se han fijado que casi siempre somos las mujeres las que terminamos las relaciones? Mi teoría es que nuestro vaso (metáfora) se llena más lento, pero cuando se llena, bye. Tomamos medidas drásticas. 
Dirigida por Diego del Río, la obra es buena porque incentiva a la reflexión, a pensar y hubo dos detalles que me gustaron: el ejercicio de visualización dentro de 10 años (OMG, voy a tener 40 y literal me muero si no me he casado, jajajajaja) y que Diana Bracho “nos invitó” a escribir nuestro secreto mejor guardado en un papelito, el cual Ceci, Annie y yo depositamos en una urna. 
pd. Algo que me motivó a ir es porque el poster –desde que lo pusieron– decía “únicas 10 semanas”... Luego me enteré que es por lo alto de la nómina que la obra no puede estar más tiempo. ¿Pues cuánto ganarán? 

lunes, 23 de abril de 2012

Habemus Papam


Me gustó mucho y les confieso que me hizo llorar. El actor Renato Scarpa me dio mucha ternura. Cuando sonreía ¡parecía niño! 
La trama es interesante porque siento que estamos acostumbrados al poder: entre más, mejor. ¿Pero qué pasa si no estamos/nos sentimos preparados? ¿Será cierto que Dios nos da los talentos necesarios? Yo suelo decir eso, y de verdad lo creo, pero también creo que es de sabios admitir las limitaciones humanas y aceptar con qué podemos lidiar y con qué de plano no. El autoconocimiento es clave para esto. 
Esta película me hizo pensar en que, por ejemplo, yo ahorita soy editora de sociales. Lo más normal sería que aspirara a ser coordinadora y algún día, directora editorial. La realidad es que si pasa qué bueno, pero ese pensamiento no me quita el sueño, ni es mi máxima meta en la vida. Digamos que no muero por tener las preocupaciones de mis jefas... Por que así como tiene su lado positivo y glamoroso, pues también lo tiene de macabro, ya que las responsabilidades se exponencían. La cosa es que como el sueldo también, la mayoría de las personas no dudaría en aceptarlo. 
Lo que yo me pregunto es: si me lo ofrecieran, ¿lo aceptaría? ¿por las razones correctas? Que pasa si de repente me diera cuenta que es demasiado. Y no porque sea tonta o floja, sino porque es más de lo que estoy dispuesta a cargar sobre mis hombros. Si aceptara, y al poquititito tiempo renunciara (como en la película), ¿la gente me tacharía de mensa? ¿Quizá de mediocre? ¿Pero no sería también un acto valiente? ¿No requeriría mucha humildad de mi parte? En mi opinión, sí. 
Finalmente creo que el “qué dirán” sería –en el mundo ideal– lo que menos nos debería importar, pero la verdad es que sí nos importa, en mayor o menor nivel. Quizá haya algunos afortunados a los que literal les valga, pero creo que son muy muy pocos. Y eso pesa a la hora de tomar una decisión. “¿Qué van a decir mis papás, mis amigos, mis compañeros de trabajo?”. En este caso estaba peor, porque era literalmente TODO el mundo el que esperaba que dijera que sí... Y ni así aceptó. O bueno, aceptó pero dimitió al segundo.  
Anyways, muy buenas actuaciones de todos los involucrados. El tema bien podría ser una realidad. Me gustó que no ataca a la iglesia ni mucho menos, sino que es un retrato de la miseria/grandeza –o bien, realidad– humana reflejada tanto en el Papa como en los cardenales, obispos, psicoterapeutas, etc. 
pd. está dirigida por Nanni Moretti (quien da vida al terapeuta enclaustrado) y ha ganado varios premios en diversos festivales. Por eso me animé a verla en realidad. 

miércoles, 4 de abril de 2012

Diario del Infierno de Almoloya

Por un momento, imaginemos que este libro está escrito por un preso –y no precisamente por Raúl Salinas de Gortari– ya que en los últimos días me he dado cuenta que no es santo de devoción de mucha gente... 
Pensemos, por solo un instante, que lo que se narra en "Diario del Infierno de Almoloya" es lo que viven –sufren, padecen– cientos (quizá miles) de inocentes, que, al igual que él, desde el principio del proceso son tratados como culpables y no como inocentes, como dicta la ley.  
Desde que tengo 15 años amo regalar libros. El 95% primero los leo, no me gusta regalar algo que no sé cómo está, pero admito que he hecho algunas excepciones.
Anyways, para mí un libro es una joya, algo que llega cuando tiene que llegar para dejarnos lo que tiene que aportarnos en ese momento. Así que agradezco al ingeniero Raúl haberme enviado una copia de sus dos libros.
Dicho esto, quiero compartirles que hace algunos años me di cuenta de una casualidad: los peores sentimientos del ser humano empiezan con "i". Impotencia, injusticia, incompresión, indiferencia. Todos éstos los sintió Salinas durante su encierro. No puedo pensar en cosa peor.
El libro me recordó mucho al documental "Presunto Culpable". Todavía recuerdo la ansiedad que me causó ver esa película. OMG. Todo el tiempo que duró fue imposible relajarme, ni siquiera podía pegar la espalda al asiento... 
La realidad de que el sistema judicial mexicano es una porquería es algo que se hace tangible todos los días. Lo podemos constatar en los casos (recientes) de Florence Cassez y el asesino de Fernando Martí.
Por otro lado, qué rabia da ver a tantos y tantos políticos y criminales (pareciera que son sinónimos, pero la Real Academia de la Lengua todavía no lo confirma) que viven en la impunidad absoluta.
Ah, eso sí, que a un borracho no se le ocurra robarse un foco del súper porque entonces sí sentirá todo el rigor de la ley; una ley que los poderosos se pasan por el arco del triunfo con la mayor tranquilidad.
Cuando comenzó todo esto de Salinas, yo era una adolescente. Mentiría si dijera que leía el periódico (a menos que cuente el suplemento de sociales, pero no creo). De hecho en el primer semestre de 1995, yo estaba estudiando en Overbrook. Claro que el ingeniero duró 10 anos en la cárcel, por lo tanto, por supuesto que me acuerdo de la Paca (seriously PGR??), de Chapa Bezanilla, Lozano Gracia... pero era bastante impersonal el asunto. 
Esto cambió hace poco, cuando me lo encontré (a Salinas) en un evento. Me pareció una persona bondadosa, humilde, accesible, amable, cálida... así que me animé y me presenté. Le mandé por correo unas fotos que había tomado el fotógrafo de la revista para la que trabajo, y como agradecimiento, me envió sus dos libros.
El primero de ellos lo leí en dos horas. Estaba demasiado picada, aunque confieso que cuando iba en la página 50 me empecé a sentir mal. ¿Cómo pudo sobrevivir tanto tiempo en Almoloya? ¿De dónde –si no de Dios– puede el ser humano sacar fuerza para sobrevivir a tanto sufrimiento (que es opcional), a tanto dolor (que es inevitable)?
De este libro me quedé con grandes mensajes, brevemente expongo cinco:
1. La Biblia debería ser nuestro libro de cabecera (en las buenas y en las malas, no sólo en las negras)
2. El arte salva, cura el alma; es una ventana para que lo más profundo de nosotros aflore. Puede ser a través del baile, el canto, la pintura, la música, la escultura, la actuación, la literatura, lo que sea. Hay que tener arte alrededor de nosotros todos los días.
3. Escribir es terapia; leer, enriquece en todos sentidos.
4. Dios aprieta pero no ahorca (con algunas personas medio que se le pasa la mano, pero no es en mala onda). Creo que el dolor es directamente proporcional a la lección que se debe aprender (al menos así debería ser, no?). 
5. Todos deberíamos darnos todo el beneficio de la duda. Si no nos saludó, a lo mejor no nos vio. Si no me ayudó, a lo mejor estaba distraíd@. Si no me consoló o escuchó, a lo mejor esa persona tiene un problema más grande. La vida sería más fácil, más amable y llevadera.
Me sorprendió en el relato del autor la crudeza de las instalaciones del máximo penal. El foco prendido 24/7, la ausencia de los sentimientos nobles, la nula compasión, la cero empatía con el prójimo, el gozo con el triunfo temporal del mal, del abuso, de la humillación ajena, de las vejaciones; me sorprendió la total impersonalización, la inexistente intimidad que todo ser humano requiere para mantenerse sano. 
Me impactó la constante del frío que pareciera ser a propósito– y de todo lo que "invita" a la persona a desquebrajarse, deprimirse, desintegrarse, dejarse morir o incluso a tomar esta decisión y hacerlo voluntariamente.
La familia, como en cada caso tan extremo, funge como el apoyo primordial. El amor todo lo puede, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. Raúl –afortunadamente– tenía a sus hijos, a su esposa, amigos leales, y por supuesto, a sus hermanos y su papá (que falleció mientras él seguía encarcelado, ¿se imaginan no poder asistir al funeral de tu propio padre? ¡Me muero!). 
Yo creo que fue ese amor lo que lo sacó adelante. Por eso es tan importante la familia, estrechar lazos cuando podemos, mantener nuestras prioridades en el orden correcto; el trabajo está cañon, la vida social, los hobbies, y si se vive en la Ciudad de México, peor (las distancias no ayudan), pero hay que hacer lo posible por manternos unidos.
La cárcel es ridícula. ¿Readaptación? Parece broma. Yo diría que es el lugar perfecto para aprender a odiar y para enloquecer. Reglas ridículas, ajenas a toda lógica. Da asco. Espero en Dios jamás tener que pisar un lugar así, más que para hacer apostolado... y miren que nunca me ha llamado la atención. Me impresiona demasiado. El colmo fue que cuando lo trasladaron a otro penal, lo hicieron firmar una hoja diciendo que se iba "en perfecto estado físico y mental". No he oído cosa más irónica.
Otro mensaje que me deja el libro es ponernos siempre en el lugar del otro. A veces pensamos que es muy divertido o entretenido ver al otro sufrir, ver al vecino pasarla mal. "Karma" dicen unos, "'se lo busco" dicen otros, "que pague las consecuencias de sus actos". Yo digo "aprender a ver a Dios en todos". No digo que sea fácil (of course not); hay gente mala, hay gente mula, pero si pudiéramos ponernos en los zapatos del otro la pasaríamos mejor, disculparíamos más, es decir, le quitaríamos culpas al otro; sufriríamos menos y guardaríamos menos rencores. Esto lo digo porque Raúl dice sentirse en ocasiones como Keiko (la ballena de Reino Aventura)... ¿En qué momento se nos olvidó que era una persona, con sentimientos y emociones?
Me gustó mucho cómo está escrito el libro: con honestidad, sin morbo, con sinceridad, sin odios ni rencores, con bastantes frases sabias tomadas de distintos autores, como Viktor Frankl (el master que decía que "pueden quitarlo todo, menos la capacidad de decidir cómo reaccionar"), Guillén de Lampart, Blas Pascal, Jesús, entre otros.
Sobre ver a los seres queridos sufrir, me imagino que ha de ser lo peor. Los padres quieren ver a los hijos felices, por eso se aguantan las ganas de llorar, explotar. Raúl Salinas, durante 10 años, tuvo que ver a toda su familia sufrir. ¿Se imaginan el desgaste emocional? ¿El sentimiento de culpa? ¿La impotencia de ver que tus hijos, tu papá, tus hermanos, todos sufren "por tu culpa"? 
Claro que uno puede colaborar "fingiendo", pero hay sentimientos que sobrepasan la piel y se expresan sin tener que decir palabras. Obviamente hay un enorme sentido de gratitud, pero la culpa viene primero; el miedo a ser abandonado "justificadamente". Qué pesadilla :( 
Una imagen que tengo muy guardada fue cuando lo liberaron. Estaba con toda su familia, tomados de las manos. Bueno, pues el hijo (Juan José), mis respetos. Qué hombre tan luchón. "Por sus frutos los conoceréis". Él fue el que hizo el traslado de su padre posible.
Las páginas 157 y 159 son verderamente emotivas. 
Antes de aventarme jitomatasos o escribir que Raúl es un "mentiroso, manipulador, ratero" y los demás adjetivos que se le han adjudicado, dense un momento para pensar que este trato el que se da en el penal de máxima seguridad es simplemente inhumano. Y que NINGUNA persona sea quien sea merece estar tras las rejas hasta que se compruebe su culpabilidad. No es justo y no es correcto. 
La gente que usa el poder para salirse con la suya, para hacer de la justicia su brazo torcido, está podrida. Pero tampoco esa persona merece ser enjuiciada o juzgada por nosotros, después de todo, "hay un Dios" (aunque esté súper trillada esta frase, ¡es cierta!). 
Estoy convencida que la justicia llega, la verdad sale, todo cae por su propio peso. En algún momento. Tanto en la tierra como en los cielos (por aquello de que los malos se la pasan bien padre aquí; puede ser que sí durante un tiempo, pero no creo que para siempre).

jueves, 29 de marzo de 2012

Actúa como dama pero piensa como hombre

En este post me voy a reservar mi humilde opinión porque no considero prudente expresarla tan públicamente. 
Siento que es como si el entrenador de los Patriotas escribiera en internet cómo piensa ganarle el Super Bowl a sus contrincantes... No que yo vaya a jugar o ganar nada, pero estamos de acuerdo que revelar estrategias no va. 
Lo único que voy a decir es que es un gran libro, escrito con mucha honestidad, con un estilo muy particular y muy amplio en cuanto a visión se refiere. Hay unas ideas en las que coincido al 100%, otras en las que para nada y otras en las que más o menos. 
El autor es Steve Harvey, de quien jamás había oído escuchar, aunque al parecer es MUY conocido en Estados Unidos. Me gustan sus consejos –y repito–, muchos me parecen muy atinados, pero creo que la clave no es pensar como hombres, sino dejar que los hombres sean hombres y las mujeres, mujeres. 
Esto se oye bastante fácil porque así DEBERÍA ser, pero la cultura moderna y los medios de comunicación (libros, revistas, películas) de repente nos confundieron. 
Por ejemplo, salí con un niño que no abre la puerta del carro. La verdad primero se me hacía rarísimo, pero al tercer día “me acostumbré” (honestamente me sigue haciendo ruido). Créanme que muero por preguntarle si tiene algún problema con este detalle, pero siento que me va a contestar algo así como “¿que tú no tienes brazos o qué?” Y pues sí, sí tengo brazos y fuerza suficiente pero ¡me gusta que me abran la puerta! Is there something wrong with that? :( 
Con la cuenta (en un restaurante y eso) no tengo tantos issues porque soy muy ahorradora (tengo fama de coda, pero de verdad que no es codencia, soy generosa; nada más que sí creo mucho en el ahorro, jejeje). Igual con otros aspectos. 
Claro que cuando alguien no me gusta, eso de ser dama me fluye como gordo en tobogán; el problema es cuando el lord en cuestión me encanta, pero bueeeeno. Creo que este libro es una invitación a que los hombres regresen a ser caballeros y a que las mujeres regresemos a ser damas con todo lo que ello conlleva (que son miles de cosas, por eso insisto en que no quiero opinar tanto porque no acabaría de escribir ni en tres días). 
Sobre los límites (las reglas), creo que son básicos para todo: el trabajo, la familia, los noviazgos, los matrimonios, las amistades, los hobbies. Los seres humanos tendemos a abusar. Y me choca la gente que se hace la víctima: es que me hicieron, me dijeron... En esta vida cada quien sus cubas, ¿o no? Cada quien decide si con los limones de la vida hace limonada o se la pasa quejándose de por qué no le tocaron naranjas o por qué la limonada del vecino sabe más rica... ¡Aaaiiisshhh! Me choca esa actitud. 
Pero como me decían en la maestría: en esta vida hay que poner límites, reglas del juego, porque si no ¡¡nos confundimos!! Y no es ir por la vida leyendo nuestro pliego petitorio o amenzando que si nuestros derechos son transgredidos conocerán la peor versión de nosotros, jejejeje, nooooo. Pero sí hay que tener claro hasta dónde le permitimos a los demás llegar, para bien y para mal, osea en las buenas o en las malas. 

lunes, 26 de marzo de 2012

Pegados, un musical diferente

¡Y vaya que sí es un musical diferente! Me encantó, me hizo reír muchísimo. Wow los actores: Flavio Medina y Kika Edgar, súper flexibles y con excelente voz; Chacho Gaytán, súper talentoso. Y la que se lleva la obra: ¡¡¡Cecilia Cantú!!!, me quito el sombrero. Se ve que es una persona megadivertida :) 
La obra está en la Sala Chopin, que en mi cabeza es sinónimo de obras divertidas y originales. Esta vez no fue la excepción, de verdad se las recomiendo. 
Sobre el mensaje, pues como dijeron los actores en la conferencia de prensa: a veces por estar tan “calientes” y pensar sólo en sexo, nos perdemos la oportunidad de conocer a la persona detrás de los genitales. 
La pareja que se queda pegada, él no sabía cómo se llamaba ella y viceversa, porque se conocen en un antro y luego luego le entran a la acción. Ya en el hospital –mientras esperan al doctor– empiezan a platicar, conocerse y se enamoran. Aaaaahh. 
Está muy buena. Las letras de las canciones son muy chistosas (y ciertas). No se la pierdan. En una de esas hasta agarran ideas porque los actores hacen 20 diferentes posturas del kamasutra, jaja. 

jueves, 22 de marzo de 2012

This Means War (Esto es Guerra)

¡¡¡Buenísima!!! No va a ganar el Oscar, estoy de acuerdo, pero en mi opinión es una chick-flick bastante buena :) Cuando empezó hasta pensé que nos habíamos equivocado de sala porque vi mucha acción. Por cierto, la vi en el Cinemex de Mazatlán, iiiiiiuuuuu, me creo mucho porque era la primera vez que iba a esos cines.  
Las 5 escenas que me hicieron reír: 
* Cuando Trish, la amiga de Lauren (Reese) le dice que presuma que su galán se está haciendo ¡¡una reducción de pene!! jajajaja, ¿a quién se le ocurre? 
* Cuando los guardias le explican a Tuck que FDR (¡papasitoooo!) “entered the premisses”, ¡¡me acuerdo y me río otra vez!! 
* Cuando Lauren dice que fui gimnasta y FDR se emociona. It’s soooo true: men love flexible women. 
* Cuando Trish le dice a su amiga que cuándo le ha aconsejado acostarse con los dos... Típico de nosotras cambiar o arrepentirnos de los consejos que damos. Por lo menos a mí –lo confieso– sí me ha pasado. 
* Cuando Lauren presenta a FDR como su novio y éste le sigue el juego. Lo mejor es la cara del ex y la fiancée. ¡No más sushi-for-one sorrow look! 
Lo que me hizo pensar: 
* Online dating está cada día más in... Yo me rehuso todavía pero conozco gente que la está pasando bien, ¿será? 
* Cambiar de residencia por las razones equivocadas. Creo que en la película no es el caso, pero igual si pensarámos que Lauren se mudó de Atlanta a Los Angeles por el novio, pues sería tristísimo (porque cortaron). En cambio, si sólo fue el factor que la terminó de convencer, pues no está mal. ¿Me estoy proyectando demasiado? 
* Trish primero como que se queja de su marido (porque es CERO atractivo), pero después admite que es la persona que ama. ¡Eso es lo importante! Again: no que la pareja sea perfecta, sino que sea perfecta para nosotr@s. 
* Cuando Trish le aconseja a Lauren que no se quede con el mejor, sino con el que la hace A ELLA ser mejor persona. God! It’s sooo true. Y es un reto porque crecer y ser mejor en todos los sentidos no siempre es fácil (nos hace salir de nuestra comfort zone), pero debería ser nuestro anhelo: encontrar a alguien que saque lo mejor de nosotros y viceversa. 
* Lo increíble que sería saber qué piensa la persona que nos gusta sobre nosotros, así podríamos modificar todo al instante, como los agentes en este caso. Lo malo, claro, es que eso de auténtico no tiene ni la “a”. ¿Y cuánto tiempo podemos fingir? Qué flojera, ¿no? Es mejor mostrar tal cual somos desde el principio. 
* Que las mujeres somos MUY buenas. Nos sentimos mal de salir con dos al mismo tiempo cuando los hombres –seriously– lo hacen TODO el tiempo... No digo que sea bueno ni recomendable (sobre todo si se conocen), pero eso de la culpa está out. 
Las 5 escenas “de película” (osea poco creíbles): 
* Que los dos trabajan en la CIA... Como que a los guionistas de Hollywood ya les gustó que todo mundo trabaje ahí,  ¿no? 
* Que Lauren les diga dónde disparar para vencer al enemigo. ¡Ay, aaajjaaaa!  Está bien justificado, pero suena medio macuarro. 
* Que sea al momento del accidente cuando Lauren decide con quién se queda... Me pareció un toque padre porque ciertamente en esos momentos (de adrelanina, miedo, emociones extremas) tomamos las decisiones más con el corazón que con la cabeza. 
* Las oficinas de Lauren. Way too cool. 
* Toda la cuestión de espiar a la pobre de Lauren. Me imagino que debe estar pe-na-dí-si-mo que los de la CIA, el FBI y todas esas agencias utilicen equipo de la compañía para asuntos privados, ¿no? Como en todos lados pues... 
Footnote: Yo ni me hubiera cuestionado con quién quedarme. Tuck tenía un hijo y tatuajes, suficiente para ni siquiera considerarlo como candidato. Creo que es bueno saber con qué podemos y con qué de pleno no podemos lidiar desde un principio. Peeero –ahora que recuerdo– me dio mucho gusto que se reconciliara con la esposa, que lo deja de ver con cara de looser y lo empieza a admirar. ¡Es tan importante la admiración en una pareja! En cualquier relación, de hecho. 
Aunque bueno, FDR no era una perita en dulce. Qué flojerita salir con el tipo que se cree el más galán, que va a todos los lugares in, se viste al último grito de la moda, blah blah blah. ¡Paso sin ver! Pero en la peli se supone que cambia un poco esta fachada glamorosa por un ser más conectado, ¿no?... o por lo menos eso quise entender. 

miércoles, 21 de marzo de 2012

The five people you meet in heaven

Amo a Mitch Albom. He has this... “gift” to make me cry. Es impresionante. No hay libro de él que termine de leer sin llorar, está cañón. Con este no lloré tooodo el tiempo (como me pasó con “Un día más”), sólo en algunas partes: en las que relatan cosas MUY específicas sobre Eddie, el protagonista... lo más íntimo de él. 
La verdad es que creo que de nuestros familiares y amigos sabemos –en general– taaaan poco, los conocemos taaan por encimita. Digo, es normal, entendible. No vamos por la vida contando nuestros más escondidos traumas, preocupaciones y miedos ni alegrías o experiencias extrasensoriales. Usualmente nos toma tiempo compartir estas emociones, estos sentimientos, precisamente por el grado de intimidad.  
De hecho creo que lo padre de tener una pareja sentimental estable es esta conexión y esta confianza extrema. Claro que si en un pleito nos la voltea es una jalada, o peor aún si esa “información” la usa en nuestra contra, pero fuera de eso, creo que cuando una relación se termina lo que más extrañamos es precisamente esa intimidad. A mí me pasó, cuando corté con un ex, que decía “¿y ahora a quien le voy a contar “x” (osea todo)?”. Tuve que poner a mi papá en speed dial para superar esa etapa... 
Todo esto lo digo porque Marguerite, esposa de Eddie, es una de las cinco personas que él ve en el cielo, SU cielo. Y es una verdadera delicia leer las confesiones de un amor tan fuerte y auténtico. Me acuerdo y se pone el ojo remi :( Sobre todo en la parte de la adopción, el accidente, ¡buuahh! 
Pero bueno, ¡orden en este post! Empiezo con la primera idea del cielo. Me encantó que cada quién escoge su escenario. ¿Será que yo escogería Mazatlán? Quién sabe... en una de esas de aquí a que me muera tengo más lugares especiales. ¡Ojalá! jejeje. Whistler suena bien... o Culebra, allá por Puerto Rico. 
Me encantó eso de que “el cielo es donde nos explican la vida (lo que vivimos en la tierra)”. ¿Cuántas veces no hemos dicho “¿WTF con esto, por qué me pasó aquello, para qué conocí a tal o cual persona?” Bueno, pues según este librito, todas nuestras dudas serán resueltas en el cielo, explicadas por cinco personas que –directa o indirectamente– tuvieron que ver en nuestra vida. ¿Suena interesante, no? 
(SPOILER) Las personas no las ecogemos nosotros, es sorpresa. A Eddie, por ejemplo, le toca un hombre que lo iba a atropellar, el capitán de su pelotón, la musa del parque de diversiones donde trabajaba, su esposa y finalmente la niña que deja morir en la guerra (no a propósito, desde luego). 
Sobre el hombre azul, ¡buah! Me acordé de alguien a quien adoro que se ponía mil cosas en la cara para el acné. Me dio mucha tristeza su situación. Sobre la musa, qué terrible que su esposo muera como muere. Qué impotencia ver que la gente que tanto queremos sufra tanto y no haya forma de poderla ayudar... A veces la vida nos juega medio raro (por no decir sucio). En cuanto al capitán, pues yo creo que nunca se imaginó las consecuencias de sus actos, sobre todo porque el que lo tiene ahí esperando a Eddie lo hizo con la mejor intención. La esposa es punto y aparte. ¡¡La amé!! Y la niña, pues con un gran tierno, puro y generoso corazón. 
Me gusta mucho el estilo del autor porque entre capítulo y capítulo pone siempre una historia tipo “timeline”. En este caso son los cumpleaños de Eddie. Hasta se me antojó hacer uno de los míos, pero a duras penas me acuerdo qué hice ayer... 
Súper recomendable. Me puso a pensar quiénes serían esas 5 personas, pero como dije, es sorpresa. Nadie sabe y hay algunas que parecieran no tener lógica... Lo que sí es seguro es que en esta vida no hay casualidades ni coincidencias ni “suerte”. Todo pasa por/para algo. Y si aquí no lo entendemos, para eso (según Mitch) tenemos el cielo :)