domingo, 29 de julio de 2012

Melancholia (Melancolía)

Spoiler alert J

Con todo el respeto que el cine de arte me merece, I just HATE it. Yo si no son de Hollywood, no disfruto las películas. Así que las dos horas que dura “Melancolía” fueron un suplicio.
Uno, me moría de sueño. Dos, la idea era ver “Batman”, pero esperar ¡tres horas! no era opción. Tres, como salen Kirsten Dunst y Keifer Sutherland, daba la apariencia de ser un film hollywoodense, pero ERROR. Garrafal, gigante... Lo peor es que la sala estaba casi llena, pero la Ana y yo asumimos que era por todos los “bati-bateados”.
No sé qué se fumó Lars von Trier (director y escrito de la película), pero la neta cero me gustó. Salimos traumadas, hasta de malas. ¡Nada que ver! Desde el principio como que no pintaba para estar buena, de hecho mucha gente se salió, pero pues según yo hay que darle oportunidad a la gente y sus cosas, pero naaahhh!! A la otra me veo más lista y me salgo antes de la media hora (para que me repongan mi boleto).
OK, me explico: la trama no se entiende. Es como una mezcla de piezas de diferentes rompecabezas; nada tiene sentido, nada tiene lógica. De repente ves a esta cuata en su boda feliz, luego haciendo pipi en el campo de golf, más tarde agarrándose al cuate que acababa de conocer, después el novio se va, el papá también, la mamá es una loca desnaturalizada, ¡ay nooooo, una locura! Por más que traté de entender, bueeeeno, ni “j”.
Segundo, la actriz Charlotte Gainsbourg es desesperante. Toda la película habla como cuchicheando (y no es el cuchicuchi de la Vázquez Mota al que me refiero aquí). Además la pobre está horrible. Digo, yo no soy Cindy Crawford, pero no chiflen, le hubieran ayudado tantito. A la pobre además se le mata el marido, ¡para eso me gustaba! Luego dicen que las mujeres somos el sexo débil... sí, ¿qué más?
Total, debo reconocer que lo único que me gustó fue la escena final, cuando se acaba el mundo. ¡Wow el planeta! BTW, por eso la película se llama “Melancolía” ­–por el planeta... ¿Quién lo habrá bautizado? Seguro alguien que estaba deprimido. Porque yo estoy de acuerdo con una frase que dice Dunst y es que “the earth is evil, we don’t have to grieve for it, nobody will miss it”.

Tierra entendida como nosotros, los humanos que la habitamos, no la pobre Madre Tierra en sí, ¿ella qué? Se que me oigo muy “new age”, pero puesto en otro sentido: ¿Dios qué? Somos los seres humanos los que hemos traído lo malo a nuestras vidas con nuestra sensualidad y soberbia, manifestadas en egoísmo, vanidad, cavilaciones, envidia, gula, pereza, etc. La Tierra es buena, nosotros somos los que estamos acabando con ella. Dios es bueno, somos nosotros los que lo rechazamos.

Nota: la actuación en esta película le valió a Kirsten el premio a Mejor Actriz del Festival de Cannes 2011. Pero la película en sí es un desastre, ¡insisto!  

miércoles, 25 de julio de 2012

Amor, dolor ¡y lo que traía puesto!

Soy de lo peor. Esta obra la vi hace casi tres semanas y apenas hoy me doy el tiempo para opinar… Anyways: más vale tarde que nunca J

Primero que nada, gracias a mi amiga Emma Toledo, coordinadora de moda de la obra, por haberme invitado al primer ensayo general de “Amor, dolor ¡y lo que traía puesto!”, que estoy segura tendrá muchísimo éxito.

BTW. Me dio mucha risa que las actrices llevaban y traían un atril para todos lados, entonces yo pensé que era porque (recordemos que era ensayo) todavía no se sabían sus textos, ¡¡y no!! Pfff, jejeje. Resulta que me enteré por el periódico que hay un tipo de teatro llamado “de atril”… Good to know.

EL único personaje fijo en la obra es el de Silvia Pinal, “La Güera”. Diana Bracho, Gabriela de la Garza, Susana Zavaleta y Mariana Treviño van cambiando de papel según la escena. Creo que interpretan a dos por cabeza. Historias muy interesantes y conmovedoras.

Me gustó mucho que la más aplaudida fue Silvia Pinal. ¡Uy! Nada más movía tantito el esqueleto y nos desbaratábamos en chiflidos, porras y aplausos. ¡Me encanta eso!: que en teoría somos súper discriminatorios, anti-viejitos, etc. Pero en mi experiencia, siempre que en un grupo hay un “adulto mayor”, es el favorito: el más cuidado, el más asediado, el más vigilado, el más consentido.

Así me pasó también cuando fui a Israel. Pepis, que era la más grande del grupo, era la consentida: todas estábamos al pendiente, tratábamos de que estuviera cómoda, tranquila. Yo me peleaba por empujar su silla de ruedas… hasta que casi nos accidentamos en una bajadita. Ahorita me río, pero en el momento fue muy angustiante. En fin. Da gusto ver que las viejitas siguen siendo unas reinas J

En cuanto a las historias de cada personaje, hubo dos que se me grabaron porque me impactaron, nada más que de diferente manera.

La primera la contó Mariana Treviño y es el testimonio de una chava que se hace un tatuaje o algo así por haber vencido al cáncer de mama que le habían detectado a los ¡24 años! No están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero antier soñé que me diagnosticaban esa enfermedad. Claro que llevo dos días obsesionada, toque y toque, y según yo nada, pero me traumé. Creo que Alejandra de Cima y Bertha Aguilar han hecho una increíble labor concientizando a las mujeres.

La otra escena a la que me refiero es de una boda lésbica. Don’t get me wrong! Yo respeto y soy una fiel defensora de la frase de que en esta vida “cada quien sus cubas (y sus preferencias y sus partidos y sus equipos y sus dineros y sus issues y sus TODO), peeeeero la neta no me late. Yo creo que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, para todo lo demás deberíamos inventar otro nombre… ¡tan creativos que somos!

Finalmente, sólo quisiera hacer una mini reflexión sobre el título de la obra, que me encantó.

La ropa es súper importante. Cuántas veces no hemos dicho: “¡¡no tengo nada que ponerme!!”.  O por ejemplo, una vez leí que la gente de playa era más abierta (socialmente hablando) porque traía menos ropa que la gente de las grandes ciudades, donde usualmente hace más frío y entonces se usan más capas: el abrigo, la bufanda, el suéter, la blusa, etc. Qué interesante, ¿no?

Hay prendas que tienen historia: por cuando las usamos (ya sabrán mis nervios cuando tuve la entrevista con Eva Hugues, ex directora editorial ¡¡¡de Vogue!!!), quien nos la regaló (una vez un novio me regaló una falda “S”… how cute (idiot) was that?), cuanto nos costaron (esos caprichitos que sangran la tarjeta),  lo que nos costó conseguirla (tuve que recorrer cinco malls…), a quien se la vimos (Fey, Britney, Sarah Jessica Parker).

Yo he tenido mucha ropa llena de amor: La garbardina Guess increíble que me regaló mi papá (y que me robaron en la Anáhuac), el suéter más calientito de la historia (y que por eso casi no me pongo) que me dio mi hermano, los 7 primeros bikinis de mi vida que me compró mi papá, los cuales me hizo modelarle en la tienda; los vestidos varios que me hizo mi mamá (lástima que era una puberta insoportable, nunca los valoré), el vestido que usé en mis XV años (un rojo increíble), el vestido que me compró mi tía Norma para una gala en Los Angeles (el cual sigo usando, después de 12 años), el abrigo verde limón Soho con el que me detuvieron en el aeropuerto de San Francisco (dice mi papá que han de haber creído que era piruja, jajaja), en fin. ¡Mucha!

Me acuerdo, también, por ejemplo, lo que usé en los memorables XV años de una compañera de la prepa. Fueron inolvidables porque su papá corrió a la mitad de la fiesta (jajaja, a todos los “colados”, que eran lo más guapos) y porque no sé qué estaba pensando cuando decidí hacerme dos colitas (diferente altura, diferente dona), ponerme una blusita ombliguera metálica (de las que usaba Fey, hello!), una falda blanca que hacía juego con un saquito con botones de colores, unos zapatos como de plástico con tiras de más colores… Parecía arcoíris. Y de esas anécdotas tengo varias, pero para conservar mi buen nombre no revelaré ni una más, jejeje.

Pero también tengo ropa de dolor:  la que usé cuando corté con Daniel, la que me pongo cuando me enfermo, la que escojo cuando siento que todo me sale mal en la vida (entonces yo colaboro con el look también, por qué no). Tengo mala memoria, pero cuando la veo colgada del clóset claro que pienso: “eso traía cuando me caí”, “eso me puse cuando salí con ese gañán”, “eso usé cuando choqué”, jejeje.

Finalmente, les cuento que mi amiwi Emmi me regaló (bueno, hizo que me regalaran) unas tarjetas de colores de Inna Segal. Son parte del programa “Sanación Intuitiva Visionaria” (google please). No las he aplicado mucho, pero como funciona es que al despertar escoges una tarjeta al azar y ese día te pones algo de ese color, que te recuerde aquello que leíste en el librito que acompaña a las tarjetas.

Como les digo, a mí a duras penas me da tiempo de salir corriendo cara-lavada y pelo-mojado… y aún así se me hace tarde, ya sabrán si me pongo a meditar. Pero prometo algún día hacerme el tiempo. Porque Emmi, que sí se lo hace, ¡¡no saben cómo ha cambiado!! Cuando yo la conocí se vestía ÚNICAMENTE de negro, siempre, toda la vida no matter what. Y de repente la empecé a ver de naranja, de café, de lila, de verde, ¡¡wow!! Toda la diferencia. No saben lo bien que se ve, y según me dice, se siente.

lunes, 16 de julio de 2012

The amazing Spider-man (El sorprendente Hombre Araña)

¡Amé la movie! Me encantó ver a Andrew Garfield como Spider-man; también me rayó Emma Stone como Gwen Stacy, ¡¡y me parece fantástico que sean novios en la vida real!! How romantic is that?? Hacen una súper pareja, soy fan de ambos.

La trama me gustó. La escena cuando se muere el tío me hizo llorar. Qué triste que un ser tan querido muera asesinado casi frente a nosotros… ¡qué trauma! Y más sabiendo que lo pudimos haber evitado…

Claro que se entiende que Spider-man no ayuda al empleado de la tienda a perseguir al asaltante porque se había portado súper pesado, pero he ahí la verdad que encierra el dicho de “haz el bien sin mirar a quién” y de la importancia de no ser indiferentes a los problemas de los demás. Además, como dice otro dicho, “hoy por ti, mañana por mí”, lo cual también comprueba Spider-man en la escena de las grúas (la cual, por cierto, me conmovió mucho porque me pareció una excelente muestra de que todos en esta vida podemos ser héroes anónimos).

Otro detalle que me gustó mucho es la coherencia de los papás. El papá porque sabía que su proyecto, si manejado con poca ética, resultaba demasiado peligroso y decide sacrificar su vida antes que hacerle un mal a la humanidad; la mamá, al optar por estar junto a su esposo en lugar de su hijo. Sé que muchas mujeres hacen lo contrario y no juzgo, pero esa mentalidad gringa me encanta: primero la pareja, después los hijos. Al final del día, pienso que la primera nosotros l@ escogimos, mientras que los segundos nos “tocaron”.

En cuanto a los personajes, qué padre que Emma Stone, a pesar de ser muy bonita, no esté en el estereotipo de la niña bonita-pero-tonta, sino más bien guapa-e-inteligente. Por otro lado, me encantó que aunque el tío de Peter Parker admite no ser tan inteligente y geniecillo como su hermano, es una persona muy sabia en cuanto a experiencias de vida (¿qué tal que sabe cuando Peter se peleó… y no que se cayó, como él dijo?). No cabe duda que hay muchos tipos de inteligencia.

Esta película también me hizo pensar en la frase de que “la curiosidad mató al gato”, después de todo, es por esto que una araña pica a Peter Parker: porque él andaba de metiche en lugares que no le correspondían. Y de ahí se desencadena toda la diversión (con pros y contras) de ser un humano con superpoderes.

Un detalle más que llamó mi atención –siguiendo con la mentalidad gringa de que primero la pareja– es que a la única persona a la que Peter Parker le confiesa su “alter ego” es a Gwen. Para ser sinceros, eso es lo que extraño de tener novio: ¡¡no tengo a quien contarle mis más íntimos secretos!! L Por eso voy a retomar el hábito del Diario, así de perdis me desahogo…

Finalmente, no sé si a ustedes, pero a mí me cayó pésimo que la policía, en lugar de perseguir a los malos, se ensañaba con el buen Spider-man. ¡¡Ggrrr!! Esto lo atribuí al ego y a la poca humildad de reconocer que alguien más puede hacer el trabajo mejor que nosotros. También a la poca capacidad de trabajar en equipo y a la envidia que nos causa cuando nos damos cuenta que alguien más nuevo (sin experiencia o más joven) hace algo mejor que nosotros. Y en lugar de complementarnos y enriquecernos, empezamos con las malas vibras (to me , it sounds soooo familiar, especially in the work place).  

sábado, 30 de junio de 2012

Mirar de nuevo

Hubo una época de mi vida en la que subrayaba lo que más me gustaba de los libros que leía. Luego pensé que llegado el momento o si alguna vez quisiera compartirlos (léase prestarlos, regalarlos o venderlos), mis anotaciones podrían distraer al nuevo lector, así que dejé de hacerlo.

Ahora lo que hago es doblar la esquinita de la página para acordarme que ahí hay algo que me interesa compartir, platicar o memorizar. Bueno, pues este libro tiene casi la mitad de las páginas con la esquinita hecha triángulo. Así de bueno es (o así de mala soy para resumir, jaja).

El autor es Demián Bucay, hijo de Jorge. Personalmente, no he leído ninguna obra de este autor (JB), pero dicen que es maravilloso. Dato interesante es que él escribe el prólogo y la verdad es que yo también estaría sumamente orgullosa y feliz si Demián fuera mi hijo porque el libro, de Editorial Océano, es un agasajo.

Permítanme decir que no descubre el hilo negro. Demián no es que sea erudito, genio o un psiquiatra/psicoterapeuta superdotado, pero es claro como el agua. Está muy leído y se nota, pero más que eso, lo que se agradece ¬–por lo menos lo que a mí más me gustó– es la claridad que tiene: de las situaciones, las personas, los sentimientos, los pensamientos, las posibles circunstancias y/o consecuencias.

Yo no sé ustedes, pero a mí pareciera que me encanta hacerme bolas, complicarme la existencia. Mi tarea desde hace muchos muchos años es no cavilar, no tratar de hacer de mi vida una telenovela, no suponer ni pensar por los demás, no hacerme la protagonista de una novela dramática.

Claro que por ser mujer ya le pongo mucha crema a mis tacos, pero además de verdad parece que me gusta agregarle más drama a la vida del que ya de por sí tiene. ¡Y juro que no!, pero estoy consciente que a veces eso hago. Por lo cual realmente aplaudo y agradezco los libros como este, porque me ayudan a centrarme, a ver que mis problemas son tan comunes y a la vez tan personales; me refuerzan ideas que ya tenía, pero que no defendía a falta de argumentos.

Me hacen ver que los seres humanos compartimos –sin importar raza, sexo, edad u origen– los mismos males, pero que todo tiene solución y que mucho depende de cómo vemos la vida, cómo la entendemos y cómo decidimos vivirla. Ahora sí que como decimos por ahí, “cada quien sus cubas”.

El libro está escrito maravillosamente para su fácil lectura. Está dividido en tres partes: 1) Yo, yo y yo (issues personales), 2) Yo y tú (issues con el otro, sobre todo la pareja) y 3) Yo y el mundo (issues con todos los demás). Cada capítulo trae varios casos que le han sucedido a uno o más de sus pacientes y en una especie de carta, explica cómo los resolvió o qué les propone para resolverlos. ¡No saben el tesoro que es!

De verdad, anímense y léanlo. Es una joya editorial apto para psicólogos, mamás, profesionistas, casad@s, solter@s, jóvenes, viejitos… ¡todos!

* Mi intención era transcribir algunos párrafos de las esquinas dobladas, pero es inútil… son demasiados y no son taaaaan contundentes cuando se les saca de contexto.

miércoles, 20 de junio de 2012

Blow (Inhala)

Usualmente no apoyo la frase “infancia es destino”. Sin embargo, en esta película, yo no sé si por la edición o qué, pero creo que a George Jung (Johny Depp) lo marcó muchísimo –para mal– el excesivo apego que su madre tenía por el dinero y los bienes materiales (aunado al “qué dirán”). Aunque su papá trataba de minimizar esto y enseñarle a su hijo lo contrario, a veces pueden más las malas influencias.

En mi opinión, cada vez que la señora humillaba a su esposo (gritándole, yéndose de la casa, etc.) por no darle todo lo que “ella merecía”, el niño reforzaba la idea de que el dinero era lo más importante en la vida y que cada quien vale según lo que tenga. Eres millonario, vales oro; tienes problemas económicos, no vales nada.

De ahí su aversión a ser pobre y, por el otro lado, lo tentativo de ganar “dinero fácil”. Lo pongo entre comillas porque sí trabajaba, pero vamos, hacía cosas ilegales, y como todo en la vida, cada acción tiene una reacción. Y hay que atenerse, hacerse responsable. Tarde o temprano la verdad sale a la luz y tenemos que ser lo suficientemente valientes para afrontar las consecuencias de nuestros actos (para bien y para mal).

Lo que más me pesa es que la hija nunca lo visita (por lo menos hasta que se filmó la peli). Lo que yo creo es que Cristina (la susodicha) no tiene la culpa. Su padre va a la cárcel cuando ella es aún muy chica; tiene uso de razón, pero no podría haber agarrado un taxi y visitar a su papá. A esa edad se depende mucho del otro padre. Y la mamá, Mirtha Jung, ya sabemos que era una adicta que sentía todo menos amor por George (de hecho repite el mismo patrón que en su casa, qué mala onda), así que en su ausencia obviamente no le iba a decir cosas buenas de él, para que la niña creciera con una buena imagen paterna y llegado el momento lo buscara. ¡No! Seguramente le llenó la cabeza de tonterías e ideas negativas, y la verdad es que si creció sin él, ¿por qué habría de necesitarlo 10 o 12 años después?, ¿qué necesidad de buscar a alguien que nunca la quiso y que, según le dijeron, nunca mostró ningún interés/amor por ella?

Mi lógica es que cuando Cristina cumpliera 18, con fortuna (para George), sentiría indiferencia hacia su padre, pero dado el comportamiento tan errático de su madre, yo diría que chance y creció odiándolo. Lo cual es muy difícil cambiar una década después, así, de la nada…

A mí personalmente me da terror la gente cizañera e hipócrita. Imaginen por un momento que tienen ustedes (persona A) un amigo (persona B) que les cae “x”. De repente llega alguien (persona C) y les dice: “¿ya viste cómo te vio?”, “¿te fijaste que no te saludó?”, “¿notaste el tono de voz, lleno de envidia?”, “¿qué onda en la forma de saludar a tu novi@?”, “¿te enteraste que organizó una fiesta?, ¿no te invitóooo?”. Le doy días a la persona A para empezar a detestar a persona B.

Creo que la única forma que esto no pasaría sería si A y B supieran, platicaran y aclararan todo. Fuera de ahí, C tiene todas las de ganar. Para mí, en la película, A es la niña Cristina, B es George y C es la mamá, interpretada por Penélope Cruz. A y B no se comunican porque B está en la cárcel y C es una serpiente venenosa (en mi ex trabajo hay una, por cierto). Qué triste, ¿no? Por donde se vea…

El resto de la película es buena. Tiene elementos para reflexionar muy padres: la novia que se muere de cáncer dejando al novio con mucho dolor, la novia zorra que se iba a casar con un cuate, para en la siguiente escena besarse con el amigo; los amigos traicioneros que prefieren el dinero y los placeres a una amistad sincera (¿dónde he oído eso antes?), lo corruptible y vicioso que puede ser el ser humano, lo tentativo que es querer ganar dinero fácil y rápido (sobre todo si ya se ha hecho antes), los negocios sucios –taaaaan redituables– contra los que tanto pelea Calderón en México…

En fin. Ya googlée y Boston George saldrá en noviembre de 2014, a los 72 años. A ver si no se muere antes... ¿Alguien sabe si Cristina lo visitó después de la movie? ¡A lo mejor la vio y la motivó a buscar a su padre! We never know :)

*** El diseño de vestuario está lo máximo, así que me fijé en los créditos: corrió a cargo de Mark Bridges, ganador del Oscar por su trabajo en “The Artist”.

lunes, 18 de junio de 2012

La edad de la punzada

¡Qué buen libro! Hace ya rato que quería leer algo de Xavier Velasco (mi lógica era que si ganó el Premio Alfaguara, tenía que escribir bien), pero no se había dado la oportunidad. Afortunadamente, como éste me lo regalaron autografiado, me sentí comprometida, y la verdad que valió muchísimo la pena porque lo disfruté cañón (aunque al principio debo confesar que me dio flojerita, porque lo vi medio gordo).
Trata sobre –precisamente– lo tormentosa que puede resultar “la edad de la punzada”, que va desde los 14 a los 17 años aprox. Y es que ¿quién (que tenga más de 17) no la padeció? Yo creo que todos sufrimos y gozamos con ella. Al menos yo sí lo hice ¡y muuucho!
Sigo pensando que para un@s más que para otr@s (los niveles de "alcance" varían), pero en general fue una etapa tormentosa, ¿no? Caracterizada por las crisis emocionales y los nervios del primer todo: novi@, beso, rechazo, decepción, pleitos en serio con los papás.
No me he cansado de recomendarlo, y quisiera aprovechar este espacio para hacer hincapié en que lo lean los papás de chavitos que estén en esta edad porque da una referencia sobre cómo funciona la mente de un adolescente que se encuentra en esta etapa, en la que se –justamente– se adolece en todo sentido.
Porque aparentemente nada importa y nada preocupa, pero ¡no! Nada más falso. Así que es una buena oportunidad para asomarse a la ventana del pensamiento/sentimiento de un joven de 14-17 años clase media-alta, extremadamente travieso, pero extremadamente sensible también.
Sobra decir que el estilo de escribir de Xavier es superior, ¡toda la novela es lo máximo! Excelente sentido del humor, inesperados giros en la historia, súper ocurrencias,  creatividad increíble, amplias descripciones (sin caer en lo aburrido), en fin. Loved it!!!

viernes, 15 de junio de 2012

Snow White and the Huntsman (Blanca Nieves y el Cazador)

Graaaaan película, ¡¡¡que efectos, que bárbaroooo!!! Me la pasé diciendo “wow el photoshop”, pero ya me explicaron que es un poco más complicado que eso.

Siento que nada que ver con el cuento de Disney, entonces me sacaba de onda a cada rato, pero la verdad muy bien lograda, me encantó el resultado. Los actores están espectaculares en su papel y además todos guapísim@s (sólo el hermano de la bruja, que era ¡feísimo!).

En este post sólo quisiera comentar unas cuentas escenas que se me quedaron dando vueltas:

El coraje de la reina macabra contra los hombres, ya que usaba su belleza para fregárselos, y la verdad no la culpo. Yo no sé si es su naturaleza o qué, pero muy pocos hombres valen la pena, la mayoría son mentirosos y perdón por la palabra, cabrones. Ya que se enamoran es otra historia, estoy de acuerdo, pero de entrada entiendo el coraje de Ravenna (Charlize Theron) contra los seres del sexo opuesto.

Por otro lado, me llamó la atención que fuera precisamente la belleza (y no la inteligencia, la generosidad o cualquier otro “atributo”) su arma para hacer el mal. Creo que hoy más que nunca ser bonit@ o guap@ está sobrevalorado. Claro que abre muchas puertas, yo no digo que no, pero quién se quiere juntar (ser amigo o casarse) con alguien que, ok qué guapura, pero qué egoísta, criticon@, malvibros@, envidios@, celos@. ¡Paso sin ver! Prefiero alguien normal, promedio, que un adonis flojo, grosero, tacaño, engreído, enojado con la vida. No hay nada mejor que la gente feliz, agradecida con lo que tiene. “La boca habla de lo que está lleno el corazón”.

El beso del cazador a Blanca Nieves. Me gustó que cero atascado o pasional. Es de verdad un beso de cariño, de amor, de ternura. No fue el beso salvaje del macho cabrón, sino del enamorado vulnerable. Además me gusta el toque de que primero se lo da William y ¡nada! Jejej, he is not the one. ¡Es Thor! O bueno, el cazador (Chris Hemsworth).

El Santuario. Wwwwooowww. Qué risa los minigolums-campanitas (esos me espantaron), pero amé esa escena de la naturaleza: todo verde, floreciente, los animalitos conviviendo unos con otros en armonía, abundancia en toda la extensión de la palabra. El venado mayor (o como se llame) me encantó. Me dio muchísimo coraje cuando llegan los salvajes a disparar y a irrumpir en la escena, corromper con su odio tanta belleza, gggrrrrr. ¿Por qué seremos así los humanos? Todo lo echamos a perder. Somos tan avaros, tan egoístas, tan soberbios… Pobre Madre Naturaleza.

Los enanos. No cantaron “aiho-aiho-vamos-a-trabajar”, boohhh (jejeje). Fuera de broma, amé el personaje del enano ciego, sabio con todas sus letras. Era el mayor y por su experiencia le tenían muchísimo respeto; los demás lo escuchaban, le pedían consejos, le tenían consideración (no lástima). ¿Qué tal cuando le dice al cazador ‘tienes ojos, pero no ves’? Yo admiro muchísimo a la gente sabia, inteligente, generosa, que sin cavilar sabe leer entre líneas y que ve más allá que lo que los ojos permiten. Lástima que no abundan…

Blanca Nieves. No soy fan de Kristen Stewart, pero la verdad sí actúa muy bien. Me gustó que no es la clásica princesa mensa-indefensa-que no rompe un plato, sino que tiene iniciativa. Sigue sus instintos (le hace caso a los pajaritos para escapar del castillo), lucha por lo que quiere, reclama cuando algo no le parece y sabe motivar a los suyos para la guerra. No es miedosa, cumple su palabra y asume sus responsabilidad (reinar, por ejemplo. No lo hace por soberbia, para servirse del pueblo, sino para servir y porque era su deber como hija del rey). Es bastante ecuánime, virtud que personalmente valoro mucho.

pd. ¿¿alguien sabe cómo se llama el Cazador??