martes, 16 de agosto de 2011

Horrible Bosses (Quiero matar a mi jefe)


****** Es la comedia del verano de New Line Cinema y Warner Bros. Pictures, cuya trama se basa en el plan que tres empleados “maquinan” para deshacerse de sus horribles –acosadores, pshycos y drogadictos– jefes. 

Una película que te hace reír a menos de 24 horas de haber cortado (con el novio) merece mi más profunda y sincera recomendación... y agradecimiento :) 
Con “Quiero matar a mi jefe” morí de la risa!!! Excelentes actuaciones con situaciones (¡¡¡por fin!!!) no asquerosas. Por que ya ven que es muy típico de los gringos creer que lo asqueroso hace reír, but this is not the case. 
Algo curioso que comentó Lilián fue que los tres jefes son actores muy reconocidos (Kevin Spacey, Jennifer Aniston y Colin Farrell) mientras que los tres empleados... pues la verdad es que en mi vida los había visto. O igual y sí pero no los ubico (Jason Bateman, Charlie Day y Jason Sudeikis). 
En cuanto a la trama, obviamente está pensada para ser comedia, pero yo que lo viví, no es NADA DIVERTIDO llevarla mal con tu jefe/a. Siento que el trabajo es más importante de lo que queremos pensar, ya que estamos ahí 8 horas (a veces más) al día!! 
Y –usualmente– cuando nos va mal (en el trabajo), vemos afectadas otras esferas de nuestra vida. Por ejemplo, yo cuando tengo un pendiente, lo estoy piense y piense todo el día y cuando llego a la clase de baile, no me puedo aprender la coreografía porque tengo la cabeza en otro lado!!! O platico con alguien (antes: el novio; hoy: amigas) HORAS enteras sobre mis preocupaciones o “injusticias” vividas. 
Debo confesar que desde que estoy en Caras mis niveles de felicidad y tranquilidad mental han aumentado considerablemente. En Reforma fui muy feliz los dos primeros años, pero el tercero fue un verdadero infierno. Cuando llegué a Televisa conocí a Lucía, y creánme: ES LA MEJOR JEFA DE ESTE PLANETA. Literal! 
No es para hacerle la barba ni mucho menos (porque ni lee mi blog, jejeje), pero encontré en ella lo que pensé que jamás sería posible: una verdadera líder, positiva, agradecida, amigable, responsable, amable, sonriente, humana, puntual (¡muy!), en fin. Tiene todas las cualidades que un empleado puede pedir :) Me siento muy afortunada. 
Yo la verdad nunca pensé en asesinar a mis ex jefes (o por lo menos nunca lo planée estratégicamente), pero sí creo que la energía en el trabajo influye mucho en la salud, en los resultados que das, en la autoestima (en el periódico te la bajan y te la bajan y te la bajan... hasta que te enferman). 
Creo firmemente que toda persona que tenga la oportunidad de encabezar a un grupo de gente debe esforzarse por crear un ambiente agradable. Obvio nadie es monedita de oro, pero nada cuesta pedir las cosas amablemente o agradecer el esfuerzo del otro. Motivar y reconocer es muy importante; también reprender, pero para todo hay formas... y las jetas no son una muy nice de hacerlo. De hecho muy pocas veces se logran los resultados deseados con malas actitudes. O quizá los resultados tangibles sí, pero de qué te sirve si todo el mundo te maldice... 
Yo siempre digo que hay que estar listos para morir (porque nadie sabe ni el día ni la hora). Una vez leí una columna de Gaby Vargas en la que decía que su hermano Adrían (el que falleció en un accidente de moto en Valle) vivió invitando gente a su funeral. Los jefes horribles tienen poder ahora, pero quisiera ver cuánta gente los extrañará cuando ya no estén, cuánta gente recordará las lecciones aprendidas o las experiencias (padres) vividas con él/ella... Y eso, al final de la vida, es lo único que cuenta. El amor que diste. Porque ni el poder ni la fama ni el dinero se pueden llevar al otro lado. “Al final seremos juzgados en el amor”. Nada más. 
Entonces, si tú que estás leyendo esto eres un mal jefe, plis cambia. Si eres un buen jefe, muchas felicidades y sigue así!!!! Estás haciendo la diferencia en la vida de muchísima gente (gracias a Dios sí conozco gente así). Y si todavía no eres jefe (como es mi caso) prepárate para que el día que lo seas (si es que lo quieres ser), seas como un día lo soñaste. Lee, platica, escribe tus experiencias, para que el día de mañana tengas la capacidad de asumir esa responsabilidad de la mejor manera :) 
pd. me clavé tanto en el tema de los jefes, que ya no abordé el del racismo!!! Brevemente: cómo los negros nos siguen dando más miedo que los blancos, al grado que los “muchachos” le dan 5 mil dólares a uno para que sea su ¡¡¡consultor!!! Obvio les vio la cara, pero en su cabeza, el negro era un matón, no un piratero!!!! :0 Es un prejuicio. Así que el presidente de EEUU será muy morenito, pero todavía tenemos esterotipos, eso que ni qué. 

miércoles, 10 de agosto de 2011

Los Pitufos (The Smurfs)


****** Es la nueva película de Columbia Pictures y Sony Pictures Animation, la primera en live-action con imagen generada por computadora basada en la caricatura de los 80. Está producida por Jordan Kerner, dirigida por Raja Gasnell y protagonizada por Neil Patrick Harris (Patrick), Jayma Mays (Grace) y Hank Azaria (Gargamel). 
¡¡¡Que pitufoternura de película!!! Gran elección (muy cuestionada en su momento) de mi Robert. Y el toque 3D la hizo todavía mejor. 
Resulta ser que corría el año de 1986 (aprox.) cuando yo era mega fan de los Pitufos. ¡¡¡Los amaba con locura!!! Pero entonces, en la escuela empezó a correr el rumor que eran macabros y te hacían cosas malas en la noche. Todavía recuerdo cuando, ya muy tarde, bajé el cassette (jaja) de “Navidad con los Pitufos” de mi cuarto al comedor. Ese día “corté” con mis amiguitos azules. Por miedo. 
Entonces cuando salió la película, sentí que iba a revivir el miedo, pero –afortunadamente– nada más alejado de la realidad. Desde que empieza te los quieres comer de lindos, tiernos y divinos. Papá Pitufo me encanta, su barbita!!!! Wow!!! 
Sobre los mensajes, pues creo que hay varios, pero quisiera compartir sólo tres, que fueron los que más me gustaron: 
El primero tiene que ver con el “nombre” de los pitufos. Ellos se llaman a sí mismos según su personalidad :) Sin embargo, Gruñón dice que (ser así) es su mecanismo de defensa, pero que claro que también es vulnerable y le gusta que lo consientan. 
Digamos que se etiquetan según la máscara, pero me gustó que es bastante natural. Osea no se llaman así desde bebés, sino que muestran rasgos y entonces es que les designan el nombre. Pienso cómo me llamarían mis familiares y amigos si no me llamara Bianca: ¿Alegre?, ¿mandona?, ¿servicial?, ¿enojona?, ¿positiva?, ¿ansiosa?, ¿trabajadora?, ¿grosera? 
La escena que más me gusto sobre este punto es cuando cada pitufito dice a quién extraña y sale al tema Pitufo Pasivo-Agresivo, jijiji. ¡¡¡Nadie lo extraña!!! Como también estoy segura que nadie extrañaría a un pitufo quejumbroso, negativo, flojo, cizañoso, doble-cara, hipócrita...
El segundo punto es sobre la luna azul y los consejos de Papá Pitufo al Sr. Winslow. Me gustó mucho lo que Grace (esposa de Patrick. Winslow) le dice sobre no ver algo tan espectacular como la luna azul. Creo que a veces podemos caer en eso: nos fijamos en lo que no tenemos y dejamos de ver la grandeza de lo que sí. Ejemplo: en el DF el tráfico es del alto terror, pero tenemos la fortuna de tener carro, ojos, piernas, licencia, seguro (osea dinero). Muchas bendiciones tras un acto que muchas veces maldecimos (sobre todo cuando haces casi una hora al trabajo). También lo que le dice Papa Pitufo cuando le pregunta si estará listo para ser padre... Me queda claro que nadie nunca está listo, lo único que necesitas es estar abierto al amor. Como diría Sensei Odín: “de todas maneras la vas a cagar, pero cágala con amor”. 
La tercera reflexión es sobre la magia de Gargamel. Tipo cuando abre la puerta de la librería en NYC y así. Ya viéndome muy fumada, creo que él hace cosas imposibles porque no duda de su capacidad para ello. Como se cree mago, pide que águilas lo saquen de la cárcel, abre puertas sin temor alguno, construye un laboratorio en medio de la nada, consigue lo que quiere (menos a los pitufitos porque se acaba la historia). Pero la moraleja es que nunca duda de sí mismo. Y logra cosas grandes, nos guste o no. Estoy segura que si nosotros no dudáramos de todo lo que podemos hacer, escribiríamos una historia distinta cada día. Porque las veces que lo hemos hecho, ha funcionado (en mi caso, por ejemplo, conseguir un mejor trabajo). 
Por último (esto no es reflexión), me encantó cuando al final Papa Pitufo le dice a los terrícolas que reconstruirá su aldea con algunas ideas que tomó del champiñón neuyorquino y se ve la estatua de la libertad con la figura de pitufina, “champiñones” altísimos súper modernos (tipo Empire State), calandrias (de Central Park). Se me hizo súper tierno!!! Y es una realidad que tendemos a imitar lo que nos gusta. Así que me pareció un toque muy pitufesco (en el buen sentido). 
Muy pituforecomendable para todos los crecimos con los estos pequeñitos!!!
pd. los créditos son lo máximo porque muchas de las ocupaciones (guión, son ilustradas con pitufitos, algo que se me hizo súper pituforiginal :) 

lunes, 1 de agosto de 2011

Bad Teacher (Malas Enseñanzas)

***** Es la nueva película de Cameron Diaz, en la que interpreta a Elizabeth Halsey, una maestra sin vocación alguna más que la de buscar un marido rico. Y si para conseguirlo necesita un par de boobies nuevas, cuidado, porque está decida a todo para lograrlo (y conseguir los 10 mil dólares que cuesta la operación).  
Qué risa la escena en la que la niña se queja porque –en la primera clase– la maestra les va a pasar una película. ¡¡Me proyecté!! Digo, una cosa es que la TV sea una herramienta, como por supuesto que he tenido maestros que la han usado, pero otra es que sea el escape para no enseñar nada. 
Otra escena buenísima es cuando Elizabeth (Cameron Diaz) está “orientando” al niño que le declaró su amor a la niña güerita y le dice que como (ella) es muy superficial, sus prioridades están mal, ja! Hasta se oyó (ella misma) y le cayó el 20 que ella era igual... o peor. La técnica del brassiere se me hizo buena por esa vez, pero no creo que puedas ir por la vida pretendiendo ser alguien que no eres o hacer cosas que no haces. 
Me pareció que lo que hace única a esta película es que la justicia brilla por su ausencia. Como dijo Cameron en una entrevista, “cuando leí el guión, pensaba ¿cómo la van a redimir al final? pero ese momento no llega nunca”. Lo cual, ok, es el toque de autenticidad, pero no me encantó que se salga con la suya en todas sus maldades. 
La maestra buena (Amy), pues no eran tan buena. O más bien lo era por las razones equivocadas. Prueba de ello es que, alguien que es bueno, no sienta a una niña a cuestionarla –cual criminal– sobre la otra maestra en cuestión o intercambia su escritorio y finge con el cerrajero para que le abra un cajón o va de chismosa con el director... en fin. De perdis Elizabeth era auténticamente mala, no pretendía. Bueeeno.  
Ok, hay una excepción. Fingía ser otra persona con Scott (Justin Timberlake)... y no funciona. A veces siento que tendemos a idealizar a las personas por su imagen, dinero o “fama”. Les colgamos ciertos trapitos que no corresponden, pero no nos damos cuenta hasta que tenemos oportunidad de tratarlos. La vida te da sorpresas. En muchas ocasiones para bien y en otras para mal. En este caso, como dice Sandy, el papel de Justin era como el de un gay de closet, no? O un hombre DEMASIADO sensible... 
En cuanto a maestra, ya que se pone las pilas no es taaaan mala. Y sus técnicas para ganar dinero son MUUUY creativas. En eso sí era muy buena. Sobre la razón (a pair of new boobs), pues cada quien!!! No podemos juzgar. A mí se me hace una tontería (en su caso sobretodo), pero conozco gente operada cuyo nivel de felicidad se ve elevado por el cambio físico :) 
Por cierto, creo que Cameron se ve más guapa a sus 39 que a sus 29!!! ¿¿Qué tal la escena del car wash?? 
El final me gusta porque, aunque se oiga cursi, el amor hace milagros. Cameron encuentra a la horma de su zapato en el gym teacher (interpretado por Jason Segel); se entiende que se hacen novios y todos viven felices para siempre. Y cambia de ser maestra a orientadora, algo que sin duda se le da más... ¡¡Me gustó!! 

jueves, 28 de julio de 2011

El Desafío del Maestro en el Siglo XXI

***** En un mundo en el que el maestro ya no posee el oráculo de la verdad, existe la necesidad de adaptarse. La información ahora es abierta y los alumnos tienen acceso a ella a través de internet, el celular u otras herramientas. ¿Debe el maestro desaparecer? ¿Es hoy en día inútil su labor? ¡No! Pero ahora debe fungir como guía, orientador y facilitador. Un profesor multidimensional, que igual enseñe que aprenda. 
Me acuerdo perfecto. Mi papá nos llevó, entramos a un salón de clases y los alumnos, en lugar de poner atención, se dedicaron a consentirnos. Nos regalaron krankys, paletas payaso y nos chulearon mucho. Más o menos me acuerdo que mi papá dijo algo (osea, dio su clase), en lo que Mario y yo nos asomábamos a la ventana a ver los jardínes. Curiosamente eran los jardínes de la Universidad Anáhuac, donde estudiamos los dos, osea que esta experiencia de que nos marcó, nos marcó. 
A mi tío Japo mucha gente le dice “maestro”. De grande (literal hace seis años) supe que era porque tiene maestría, pero como fue secretario de educación, pues yo pensaba que era porque daba clases. La que sí es maestra por todas las de la ley es mi tía Norma. Ella sí estudió en la Normal (cualquier cosa que eso signifique). 
De cualquier forma, yo quedé vacunada para dar clases... hasta que leí este libro. La verdad es que en mi paso por el ICO y la Anáhuac conocí mucha –demasiada– gente mediocre. Nunca entendí porque teniendo la oportunidad de estudiar, no sólo no la aprovechaban, sino que se quejaban (y se “volaban” las clases). 
Desde que tengo uso de razón, mi papá decía que estudiar era nuestra única responsabilidad. Por eso nunca quiso que trabajáramos, porque sentía que descuidaríamos los estudios. ¡Qué afortunados fuimos! Y la verdad siento que Mario y yo estuvimos a la altura (jaja), pues fuimos excelentes estudiantes, a lo mejor no de puros 10, pero nunca dimos problemas y, por lo menos yo, nunca supe lo que era un extraordinario. 
De cualquier manera tanto compañero poquitero me vacunó. Siempre pensaba: “si fuera la maestra, le diría....” o “uy, si a mí me hablara así, ya l@ hubiera...”. Digamos que me salía el instinto violento. 
Pero este libro llegó y lo tuve que leer (por múltiples razones que no publicaré porque digamos que no fueron del todo placenteras) ¡¡¡y me encantó!!!! Nada más les digo que cuando lo terminé de leer, pensé: ¿y si me animo? And be careful what you wish for!!! Al día siguiente tenía un mensajito preguntándome si me gustaría dar clases ¡¡en la Anáhuac!! Hoy tengo una comida justo para afinar detalles, jaja. 
¿De qué se trata? Pues de que el maestro, en la época digital, ya no es el gurú poseedor de la verdad. Hoy en día la mayoría de los alumnos tiene acceso a internet y así de fácil tiene igual o más información que el titular de la clase. 
¿Entonces qué pasa? ¿Deberían de desaparecer los maestros? ¡No! Pero ahora su rol es distinto. No es el del inquisidor, sino el de guía, orientador, facilitador del conocimiento. Sí, hay muchas herramientas, pero nada sería mejor que el maestro enseñara cuáles, cómo, cuándo, dónde y por qué usarlas. 
Para ello requiere una buena dosis de humildad: para aceptar que terminó la era en la que se paraba frente al salón y lo que decía era ley, y que nadie se atreviera a cuestionarlo, y para saber que un alumno puede saber más, pero que eso no demerita su trabajo si lo sabe aprovechar; si no lo ve como enemigo, sino como aliado. 
El libro empieza con un diagnóstico de quién es México en el mundo educativo. Las estadísticas de ese capítulo –literal– casi me hacen llorar. Estamos más allá del hoyo. Pero bueno. No me quiero poner dramática. 
Luego describe a los maestros (por vocación, no obligación) y a los estudiantes del siglo 21. Habla después sobre la Generación Mis Medios, la Sociedad del Conocimiento, el Conductismo vs. Contructivismo, el Perfil Docente y las Competencias Docentes del Siglo 21. ¡¡Súper interesante!! 
Mención aparte merece el capítulo con la entrevista a Howard Gardner. Me encantó y creo que sería increíble que en las escuelas enseñaran de acuerdo a tu talento. No todos somos iguales: algunos aprendemos mejor con palabras (inteligencia lingüística-verbal), otros con números (inteligencia lógica-matemática), unos más con gráficos o dibujos (inteligencia espacial). Hay quienes son muy buenos para la danza, el deporte o las manualidades (inteligencia corporal kinestésica) o aprenden mejor con música (inteligencia musical). Quizá eres muy buen@ entendiendo a la gente (inteligencia interpesonal), entendiéndote a ti mism@ (inteligencia intrapersonal) o bien, entendiendo a la naturaleza (inteligencia naturalista). 
Y está bien. ¡Y gracias a Dios! Porque gracias a que todos somos diferentes es que podemos tener –en el salón de clases y en el mundo– gente apasionada por el periodismo, las cuentas, el deporte, la música, la docencia, la psicología o la ecología, por poner algunos ejemplos :) Eso sí, todos debemos ser inteligentes emocionalmente porque si no la vida nos vive y no al revés, como debería ser. 
Finalmente, José Pedro Landaverde y Leonardo Kourchenko concluyen en que si no nos ponemos las pilas, México no va a crecer jamás. México somos los niños, los jóvenes, cuyos formadores están en las aulas (maestros del sindicato, ¡ya estuvo bueno de grillas! ¿quieren enseñar o no? déjense de rollos que dañan tanto al país). 
Claro que a la persona se le forma y educa en la casa, pero la escuela no puede rechazar ni negar este rol, que también le corresponde y en el cual influye en un gran porcentaje. 
Si dan clases o les gustaría hacerlo en algún momento, lean este libro. Es un must. Nada más les digo que si yo fuera secretaria de educación lo haría obligatorio y organizaría talleres para que los maestros más reacios al cambio (que no precisamente tienen que ser los más viejitos) vivieran la experiencia de ser un profesor multidimensional (a quienes ya lo son, ¡un aplauso!). Se requiere de un gran esfuerzo, pero estoy segura que la satisfacción será aún más grande. 

lunes, 11 de julio de 2011

Bajo Cero


Con cara de “¿Qué dijooo?” voltée a ver a Alejandra unas 20 veces en esta obra. Al principio no entendía ni “j”... Not cool. 
Treinta tristes tigres en un teatro, jaja, así estábamos porque la mayoría de la gente decidió ver el fut. Lo chistoso fue que al final, Alejandro Camacho, en lugar de decir “gracias” o algo así, dijo: “Ganamos 2-0” :) Menos mal que nos puso al tanto. 
“Bajo Cero”. Mmmhhh, ¿cómo empezar? Yo creo que lo mejor –para efectos de este blog– va a ser platicar de los personajes. 
Nadia Elizondo, interpretada por la guapísima Laura Flores (me gustaría tener sus ojos) es una madre que pierde a su hija más querida (por eso no hay que tener favoritos). La hija que le queda (Ingrid) le pide que perdone a quien mató a Regina. Durante toda la obra me dio la impresión que crece bastante sola (Ingrid), ya que sus padres se encuentran muertos en vida, inmersos en la lucha por encontrar a Regina (o al menos los restos de ella). 
En ciertas escenas me imaginaba a Nadia Elizondo como a Silvia Escalera, la mamá de Silvia Vargas: la prensa la busca, da su testimonio en ciertos foros... También como una mezcla de Alejandro Martí (que nos descansa hasta encontrar los restos de su hijo) y Javier Sicilia. Me dio curiosidad que todos los outfits que usa son color morado... ¿es el nuevo negro? 
Finalmente, Nadia, después de muchos años, perdona a Damián Cordero (Alejandro Camacho). Va a la cárcel y hasta le enseña fotos de su familia, antes de que la destruyera. En esta escena me pregunté: si tú necesitas perdonar, ¿necesitas físicamente a la otra persona? Yo digo que no. Para cerrar “ciclos” no creo que se requiera que la presencia del otro. Si tú decides seguir (move on), y para ello debes perdonar, lo haces en tu corazón y listo. Más porque la otra persona ni siquiera sabes si se arrepintió... Otro gallo cantaría si fuera el victimizador quien pide que los parientes de su víctima lo visiten para expresarles su remordimiento. Pero ese no fue el caso aquí. 
Hablando de Damián Cordero, pues es un loco-demente-pedófilo que acaba suicidándose cuando capta la gravedad de lo que ha hecho, todo el dolor que ha provocado. ¿Se supone que eso es bueno? Por que dan a entender que cuando cobra conciencia, y ve todo el terror que ha sembrado, mejor se mata. Mmmhhh. Yo una vez leí que para ir en contra del primer y más natural instinto del ser humano (sobrevivir) había que tener cierto grado de locura... aunque sea por segundos. Osea que, más bien, de ser un loco-inconsciente pasó a ser un demente-consciente que se mata. Not cool either. 
La actitud del personaje de Helena Rojo (Amanda) es un poco –demasiado– de hueva. Como que es una psicológa con mil issues, que agarra el caso de Damián como proyecto de su tesis doctoral. Entonces el tono de voz y todo es como “ah, sí, éste es un caso más, qué flojera me da”. ¿O será que ese día Helenita se sentía mla? 
Primero despotricaba contra un tal David Figueroa, que luego resultó que era su amante, con el que –supisimos– compartía el departamento del que se despide en la primera escena. Luego pensamos que a lo mejor, como se mató en un accidente (el tal David), pues le daba coraje (¿?). Aunado a eso, no sabía si decirle a su amiga que se acostaba con su esposo... lo cual yo diría que no es buena idea, ¿como ya para qué, no? Ya se murió, no es como que el affaire vaya a seguir... 
La verdad, del 1 al 10, la obra me gustó un... ¿5? Quizá 6 y sólo por las actuaciones, que de verdad sí son buenas y hasta cierto punto, creíbles. Mis respetos para Alejandro Camacho, que a sus 60 y tantos –según yo– tiene más cabello que uno de 20 y luce bastante fit. Laura Flores está muy bien y Helenita, pues la verdad ya se ve medio ruquis, osea, ya maneja cuerpo y voz de señora. 
Sinceramente, si tienen otra opción teatral, go for it! Ésta, para mi gusto, está medio dark y como que te invita a reflexión, pero con un toque psycho... lo cual, en honor a la verdad, no es mi estilo. 

viernes, 8 de julio de 2011

Something Borrowed (No me quites a mi novo)


Pintaba para que me encantara, pero la verdad no tanto. Culpo al fleco de la Rachel por ello, jeje, ¡¡me desesperaba!! Ella (Ginniffer Goodwin) es preciosa, pero el mentado flequito la hacía ver medio tontona. 
Sin embargo, logré captar varios mensajes. El primero de ellos fue cuando Rachel le dijo a Dex (Colin Egglesfield) que creía que era imposible gustarle. ¿¿Cómo?? ¿Pooooorr?? Yo la verdad creo que el día menos pensado puedes enamorar a tu crush de la vida. Además, en este caso específico, ellos son amigos, buenos amigos. No es como el galán que ves en el gimnasio cada tres meses y que nunca has cruzado palabra con él, ahí está más difícil. Pero en la película ellos eran casi que best-friends. Aunado a este comentario, creo que es MUY difícil que exista una auténtica amistad entre alguien del sexo masculino y alguien del sexo femenino. 
Tengo la teoría de que cuando se dá (que no dudo que pase) es porque, una de tres: 1) el crush ya pasó (lo intentaron y no funcionó), 2) él tiene un crush con ella o 3) ella tiene un crush con él. Y obviamente lo niegan o quizá, dando el beneficio de la duda, ni ellos lo saben. 
El mensaje 2 es luchar por lo que quieres. Creo que esto es una constante a lo largo de toda la película. Osea, si te gusta fulanito y tú le gustas a él (muy importante, sino eres una rogona cualquiera), go for it! Si no estás convencid@ de casarte con “x” persona, then dooon’t!!! Qué pena que tu mamá sea depresiva y que el tema de la boda la ilusione. Que encuentre otro hobby, ¡no tu vida!, no una decisión de la cual depende gran parte de tu felicidad. Si tu papá es un “cuadrado”, so be it, pero no dejes que te afecte o que te influya. Si no te gusta tu trabajo... aún más, si tu trabajo te hace sufrir, make some changes and look for a better one. 
Creo firmemente que las cosas que hacemos tienen que ser razonadas o motivadas por el amor, no por el miedo. Claro que es normal sentirlo de vez en cuando, pero el chiste es que no nos paralice. Obviamente habrá momentos en los que “nos dé para abajo”, no conozco a nadie que el 100% del tiempo sea up-beat, pero hay que pensar siempre en lo que sigue, en lo que quiero, en lo que me conviene, en lo que me gusta, en lo que es bueno para mí en ese momento. 
Pongo mi caso en el Reforma. Yo era feliz como una lombriz, me encantaba lo que hacía. Pero las malas vibras, las envidias y la cizaña hicieron mella en mi carrera (jaja), así que me bajaron de puesto (y de sueldo, obvio). ¿Y saben qué? Fue lo mejor que me pudo haber pasado en todos sentidos. Me sirvió para la humildad, para conocer gente, para hacer lo que realmente me gustaba (entrevistar, escribir, andar de aquí para allá). Digamos que cuando yo propuse el cambio (oh, sí) hice una lista de pros y contras: encontré 3 pros y 3 contras de ser coeditora, y 18 pros y 5 contras de ser reportera. 
Lo que aprendí en este tiempo (fueron dos años coeditora y ocho meses de reportera) me ha servido muchísimo ahora que estoy en Caras. Yo no sabría lo que sé si no hubiera vivido esa experiencia, y hablo en sentido técnico (agenda, trato con la gente, quién es quién) y en sentido un tanto filosófico (saber quiénes realmente son tus amigos, etc.). 
En fin. Volviendo a la película, el personaje de Kate Hudson (a quien amo) es totalmente insoportable. Me chocan las personas así... afortunadamente no conozco tantas. Pero bueno, la cosa es que Darcy –su personaje– me pareció una persona sumamente artificial, parrandera, falsa, wanna-be, insegura, manipuladora, zorra, mentirosa, pero sobre todas las cosas, extremadamente egoísta. Lo padre es que aquí también se ve (como en la vida real) que al final del día cada quien recibe lo que se merece y que siembra lo que cosecha. 
Otro mensaje que me gustó es que puedes no ser correspondido, y aún así ser feliz y emprender nuevas cosas, no cerrarte el camino tú solo, sino aventurarte a nuevas experiencias. No es la situación del corazón óptima, pero por ejemplo, Ethan (John Krasinski), al que le pasa esto, sigue sus proyectos y se muda a Londres, es decir, es responsable de su vida, acepta sus sentimientos... and he moves on!! No se deja llevar ni mucho menos. 
Finalmente, lo mejor es que nunca es tarde para hacer lo que quieres hacer. No importa si tienes 20, 30, 40, 50, 60 o 70 años, it’s NEVER too late. A menos que ya estés muerto, ahí sí pues ya no aplica. 
La felicidad depende de nosotros, no de los demás ni de las situaciones. It’s up to us!! Hay que aceptar responsabilidad de nuestro presente para modificar el futuro. Hay que ver nuestro pasado para aprender y tener un mejor presente. Pero lo más importante es que no importa cuándo te des cuenta, los tiempos de Dios son perfectos. Do what you have to do when you have to do it. For love, not fear. 

lunes, 4 de julio de 2011

Casi un Pueblo

En honor a la verdad, fui a ver esta obra por dos razones: 1) porque me llegó una promoción buenísima a mi mail y 2) porque me encantaba la idea de estar presente cuando develaran una placa por “n” número de representaciones. 
Fue un gran sorpresa porque resultó ser verdaderamente buena. No es la típica obra, sino que son como “sketches”. Solamente actúan cuatro personas, quienes se encargan de dar vida a ¡20 personajes! La más rifada es Mónica Huarte, que interpreta a 6; Moisés Arizmendi y Bernardo Gamboa, a 5, y Gabriela de la Garza, a 4. 
Sobre el título de la obra, de John Cariani, hay una escena en donde explican que es porque es un poblado muy pequeño, en el que no están organizados. Pero la verdad me faltó inspirarme porque no entendí lo de la organización... No capté. 
En cuanto a los sketches, me pareció súper interesante que, aunque todos son del amor, lo reflejan diferentes fases: el amor que se muere, el que no espera, el que comienza, el que florece, el que reaparece. Aaaaaahh! 
El más divertido, para mí obvio, es el del anillo. Me encantó cuando la chava le dice: “Fulanito, devuélveme todo el amor que te di”. Y pues total al final el cuate le da el anillo y ella dice “ay, no tenías que hacerlo”. Nooooo digooo (jijijiji). 
El más triste me pareció el de los casados. Él ni se acuerda que es su aniversario y ella la verdad es que sí está enojada pero lo niega. Y eso se nota, a poco, no? Al final lo aceptan y reconocen que ya no se la pasan bien el uno con el otro, que se sienten solos (aún estando acompañados) y, que en pocas palabras, la relación ya valió :( 
El más emotivo es el primero, del corazón roto. Buh! Me rayaron todas las frases, tienen mucho significado. El más depresivo es la del cuate que ya tiene a su esposa para cuando su primera amor llega a quererle dar una oportunidad. No cabe duda por eso hay que aprovechar al máximo lo que la vida nos da, y si no, pues aguantarse y enfrentar –con esperanza– las consecuencias de nuestras decisiones. 
El sketch más chistoso se me hizo el de la de la tomboy-virgen que no capta (ay, aajaaa) que su amigo quiere con ella. Entonces al cuate le cuesta trabajo, pero después te dan a entender que son muy felices porque se llevaban perfecto. 
La escena del amor gay está buenísisisisima. Muy graciosa la manera en la que se declaran enamorados uno del otro :) Los que se enamoraran en la lavandería también dejan un gran mensaje: el amor duele y está entre las cosas que te pueden lastimar; aún así, es in-dis-pen-sa-ble para vivir. 
En síntesis, una gran obra, que en teoría acaba el 31 de julio, pero ojalá dure más porque los actores se ve que le echan muchas ganas, así que se merecen muchas más representaciones :) 

Por cierto, Paola Rojas y Luis Roberto Alves “Zague” develaron la placa y estuvo muy padre porque leyeron “la receta” para tener una obra exitosa. Además, como era una función especial, la gente estuvo súper prendida, risa y risa, aplaude y aplaude.