domingo, 15 de noviembre de 2015

Lo que he aprendido en la vida

Amo a Oprah Winfrey, la admiro profundamente. Desde hace varios años, pero ahora más, ¡mucho más! Su libro “Lo que he aprendido en la vida” me lo devoré en dos días, literal no podía parar. Paraba porque tenía que, pero si te gusta leer —y tienes el tiempo— te lo puedes echar de una sentada. Así de bueno está.

Me encanta tener fama de que “leo mucho” porque mis amigas me regalan libros. Y luego también tengo fama de “espiritual”, entonces eligen temas muy lindos. Así que primero que nada, gracias —una vez más, porque ya se lo he dicho antes— a mi amiga Daniela por habérmelo regalado.

Segundo, te cuento. Cuando lo empecé a leer fue más por compromiso que por pasión. El título se me hacía medio alzado, no sé cómo explicarlo. Pensaba: “me parece un poco soberbio que crea que lo sabe todo y nos quiera enseñar”. ¡¡Ahhhh!!, pero qué equivocada estaba. ¡¡Para nada tiene ese enfoque!! Más bien está súper kabbalista la onda porque es como si dijera: “pues mira, le he sufrido, le he batallado, me las he visto negras, pero he triunfado. Entonces aquí te van unos cuantos tips —por si te sirven. Si te puedo ayudar en algo, será un gozo para mí… para mi alma, no para mi ego. Porque he entendido que todos somos uno y que la vida no es tan complicada como a veces creemos y/o nos la hacemos, así que respira profundamente y enjoy the ride”. 

¡¡Es una joya!! Me hizo pensar muchísimo, reír, llorar y recordar historias personales. Comparte cada anécdota tan preciosa e increíble, y otras tan duras y fuertes. ¡Ay, no! Esa mujer neta está muy cañona. 






domingo, 19 de julio de 2015

Intensa Mente

¡Me gustó mucho! Y como es mi costumbre, ¡lloré! Hubo tres escenas que sí me sacaron unas cuantas lagrimitas: cuando Alegría no podía salir de la basura, cuando el elefantito Amigo Imaginario se desintegra y cuando Tristeza altera todos los pensamientos centrales de Riley.

Primero les cuento que como mi cumpleaños fue el lunes, Cinemex me regaló un combo mediano: palomitas, chocolate y refresco, así que anduve muy consentida. Y como siempre que no lo planeo, todo me salió a pedir de boca. Con todo y que fui al CAI, a la dulcería y al baño, vi la peli desde el principio; incluido un corto que se llama “Lava”, que me gustó por el “I Lava You”, pero nada más, me pareció medio soso.

Back to the movie, me encantó, más que el mensaje, la visualización de las emociones más comunes que tenemos los seres vivos: Alegría, Tristeza, Ira, Temor y Desagrado. Me imagino perfecto a los guionista muriéndose de risa no sé por qué. Está muy bien lograda y me daban ternura muchas situaciones por las que yo creo que la mayoría, sino es que todos, hemos pasado. Por ejemplo: una mudanza, el primer día de clases, fiestas infantiles, competencias fallidas, en fin. ¡Las experiencias que nos ofrece la vida son innumerables!

En cuanto a reflexión, ven que el Tren del Pensamiento se para cuando Riley se duerme… Bueno, pues a mí seguido me pasa que me acuesto y mi mente sigue a mil por hora, incluso en mis sueños sigo pensando sobre tal o cual cosa, lo cual en ocasiones hace que me levante sintiéndome súper cansada. Un tip que me dio Andrea de la Mora y que llevo haciendo un par de días es que, antes de dormirme, pienso y digo en voz alta: “voy a dormir profundamente”. Así justamente le doy la orden a mi tren de parar. ¡Sí funciona!

Por otro lado, me quedé pensando en que habemos distintos tipos de personas: las entusiastas, las que tienden a la depresión, las enojonas, las miedosas y las indiferentes. Esto me hace pensar que su tablero de emociones está gobernado por una caricatura en especial, aunque obviamente todas intervienen. Yo podría decir que me rige la Alegría, por lo cual muchas veces en la vida me he obligado a ver “el lado Coca Cola de la vida”, cuando en realidad lo único que he deseado es llorar desconsoladamente y quedarme acostada todo el día. Y eso es justo con lo que me quedo de la película porque es a lo que últimamente le he dedicado una gran cantidad de energía: la autoaceptación. 

Ninguna emoción es mala ni buena, todas son necesarias y útiles; gracias a las cinco –y a muchas más– estamos donde estamos y está bien aceptar que a veces nos sentimos tristes, enojados, fastidiados o temerosos, y no siempre alegres, que es digamos la emoción más socialmente aceptada y la “ideal”, por así decirlo. Lo que yo creo que tenemos que trabajar a lo largo de los años es cómo expresar esas emociones. ¿Cómo expresar la alegría, la tristeza, el miedo, la ira y el desgano...¡asertivamente!? Para poder comunicarnos mejor unos con otros y no hacer de esto un caos, que es justo lo que pasa cada vez que dejamos que las emociones nos gobiernen sin filtro alguno.

La peli la vi en gran parte por recomendación de mi maestra de Kabbalah, quien en mi última sesión “me invitó” a no dejarme regir por las emociones, pues demasiada tristeza en el trabajo me puede afectar laboralmente, así como demasiado miedo me puede paralizar en otros sentidos, por mencionar algunos ejemplos. ¡La certeza es la única que debe reinar 24/7! 


Mi última reflexión es en torno al inconsciente y lo que ahí guardamos. ¡¡Qué gran reto esculcar esa habitación y limpiarla cuando, dado el momento, las creencias que hemos creado nos estorban más que ayudarnos!! Llevo seis sesiones con una life coach que amo y adoro, y las últimas tres han estado enfocadas en cambiar ciertas creencias, y créanme, ¡no es naaaaada fácil! Porque mi cerebro me sigue aconsejando actitudes y pensamientos, no malos, pero que ya no me funcionan, y cambiarlos es todo un reto. No es fácil, pero tampoco imposible. Voy a visualizar pelotitas de colores, quizá así se me haga más fácil.


sábado, 18 de abril de 2015

Tal Vez es Para Siempre (Love, Rosie)

Llorar en el cine es lo mío. Lo hago en el 90% de las películas que veo. Hay raras excepciones, “Birdman” es una, por ejemplo. Pero bueno, a lo que quiero llegar es que “Tal Vez es Para Siempre” me hizo llorar, y bastante. La escena en la que abraza a su bebé y decide no darla en adopción me partió el corazón. Y con el debido respeto que me merecen los bebés, creo que con los perros pasa algo similar. Los tratas unas semanas y luego, por más que quieras, ya no los puedes soltar. Al menos eso me pasó con Caramelo, a mi hermano con la Motza, a mi abuela con la Sombra, a mi mamá con la Candy y a mi papá con el Max y la Bola… Simplemente te roban el corazón.

La historia (recuerden que este blog es para comentar pelis, libros y obras, así que #FYI: spoiler alert) es súper creíble para ser tan complicada; aplausos para el guionista. Lo peor es que no dudaría que estuviera basada en experiencias de gente real. Porque shit happens, ¿saben cómo? Y de verdad a veces pareciera que los astros no se alinean para que consigamos ciertas cosas. Pero la realidad es que, aunque usted no lo crea, así es perfecto. Las cosas nos pasan para que aprendamos. En este caso específico, por ejemplo, creo que Rosie (Lily Collins) y Alex (Sam Claflin, handsome!!) aprenden a que no es bueno esconder tus sentimientos ni actuar de una manera cuando mueres por actuar de otra, en la que hay mucho más amor, pero que obviamente cuesta más trabajo.

A la mejor amiga, ¡la amé! Tipaza. Yo quiero una así. Que esté en las buenas, en las malas y en las peores, que te aconseje pero sin juzgarte; que cuando le hables de tus problemas, ella no te saque los suyos, ¡¡¡lo cual es todo un arte!!! Conozco a alguien, por ejemplo, que siempre “es uno más que tú”. Si a ti te fue mal, a ella dos veces peor. Si te peleaste con el novio, ella dos veces peor. Si te equivocaste en algo, ella dos veces peor. ¡Qué flojeeeera! La verdad no me gusta platicarle nada porque ya sé que “a ella también ¡y más!”. Pero por otro lado, tengo otra amiga que tiene una amiga (disculpen si los confundo) que le pregunta t-o-d-o: ¿a dónde fuiste?, ¿con quién?, ¿y qué onda con Fulanito?, ¿vas a la boda de Fulanita? ¡Ah, pero eso sí! Ella no suelta prenda. Pues no. Una amistad es de ida y vuelta, pero por prioridades, no sé. Es complicado ser una buena amiga y también encontrarla. Los seres humanos somos complejos.

Me gusta que finalmente después de 100 mil años (OK, 12 o 15, no recuerdo) coinciden… FINALLY! Ya se lo merecían, los pobres. Después de tanta desilusión y de tanto ponerle curitas a sus corazones. Y como sigo en esto de que “todo es perfecto”, creo que su relación será a prueba de balas y divorcios. ¡Estoy segura que Tal Vez SÍ es Para Siempre! Porque su deseo por un amor verdadero y real, al paso de los años, aumentó exponencialmente, y esa, según la Kabbalah, es la clave de la abundancia: aumentar el deseo hasta manifestarlo en el mundo terrenal y entonces agradecer a la Luz, a Dios, todo ese Amor que recibimos.

La verdad hay muchos momentos de la película que me hicieron pensar: 1) la muerte inesperada del papá, semejante a la muerte inesperada de mi cuñada Lety; 2) el ocultar una verdad no por ganas de fregar a la gente, sino buscando el bien mayor, lo cual me llevó a reflexionar una vez más a que no es el acto en sí lo que está bien o mal, sino la conciencia con la que lo hacemos. 3) Que lo más importante de la vida no son las cosas materiales ni superficiales, como dónde estudiamos, qué lugares frecuentamos o de qué marca son los muebles de nuestra casa. Sé que cuesta trabajo creerlo, pero se los digo como ex Editora de Belleza de la revista Glamour, ¡lo mejor de la vida no son las bolsas Chanel, ni los zapatos Valentino! Son muy lindos, nadie dice que no, pero aunque así nos lo quieran hacer creer, al final del día (y algún día estas señoritas también se van a dar cuenta) lo que verdaderamente vale la pena y nos da felicidad es vivir tranquilos, en paz, plenos, con alegría, construyendo y disfrutando de cada día al lado de las personas que amamos. Que conste que no dije que sin problemas o retos porque eso simplemente no existe. Esto viene a colación por la escena de la novia disque refinada y nice, que resulta estar más vacía que un globo. ¿Cómo está eso de decirle a alguien que él es el papá del hijo que esperas cuando en realidad es otro cuate? ¡No se vale! ¿Y qué tal cuando Alex textea que “al fin que no estaba listo para ser papá”? ¡Les digo! Mensajes leemos, corazones no sabemos.

4) Por último, los tiempos. Me llamó la atención porque no están ustedes para saberlo ni yo para contarlo, pero yo conocí a Gustavo (mi novio) hace ¡¡13 años!!, y cero hicimos click. Lo que es más, hasta hace año y medio (tiempo que llevamos de novios) era mi worst-date-ever. No es el mismo caso de la película, lo admito, peeeero a lo que voy es al timing. En ese entonces hicimos corto circuito. En este entonces también, jajaja, pero las chispas esta vez son de amor e ilusión.

Por cierto, bien bajado ese balón del título de la película. El juego de palabras es interesante, al menos a mi parecer más que “Con cariño, Rosita” (jijiji).

pd. ¡Por poco lo olvido! Esta película reafirma mi teoría de que la amistad entre hombre y mujer es prácticamente imposible. Siempre –sí, siempre–: 1) a ella le gusta él, 2) o a él le gusta ella, 3) o ambos se gustan (y no lo dicen, como en el caso de Rosie y Alex), 4) o ambos se gustaban, y entonces la amistad está destinada a desaparecer.

lunes, 23 de febrero de 2015

Y ahora… ¿qué me pongo? El sí y el no de lo que debes usar

Primero que nada, muchas gracias a la autora del libro, Yulene Galera, por regalármelo. Lo disfruté mucho y me sirvió bastante. Siempre es bueno regresar a lo básico. A veces uno cree que ya domina el tema de la moda, pero luego “lo obvio se obvia”, así que me resultó conveniente leerlo.

Lo súper recomiendo para chavitas entre 13 y 18 años, que apenas están descubriendo su estilo y cómo expresar su personalidad a través de la ropa. Yo en este sentido era muy aventurada; gracias a Dios todavía no existían las redes sociales porque sí creo que me hubieran agarrado de bajada varias veces (jaja, me río de acordarme de un par de outfits muy… originales). Pero bueno, me divertía mucho y yo creo que al final ese el chiste.

La primera parte del libro me encantó. Las ilustraciones son excelentes: sencillas, precisas, ejemplifican muy bien las recomendaciones de la autora. La segunda parte, que habla de mitos y realidades también me gustó mucho, pero la tercera parte no me fascinó porque, si bien Yulene dice que en la moda “no hay una verdad absoluta”, escribe en un tono de mucho juicio contra las personas que cometen “pecados”, como usar crocs, tener blusas de Hello Kitty, ir al antro con flats... no sé. En algunos puntos estoy total o parcialmente de acuerdo con ella (en otros no, sobre todo porque las tendencias cambian cada seis meses), pero el tono en el que escribe y se expresa al respecto es poco amigable. Pareciera que le enoja que alguien se deje la pashmina toda la boda o que use pantalones blancos. OK, quizá sean un don’t, pero la manera de decirlo es más en tono de ira que de consejo, dado que usa frases como “hazte un favor y quémala”, “no les robes las camisetas a tus hijas”, “jamás y lee bien jamás…”, “¿no tienen espejos en su casa?, “¡qué oso!”, “evita enfermarte a lo tonto”, “para preservar la salud mental de las mujeres a tu alrededor”, “creo, o más bien espero, que no necesite decirte que esto es un no absoluto y definitivo”, “lo siento mucho, hay que regalarla”, “por tu atención, gracias”, “fuera de esto, repito, están prohibidos”. ¿Por qué ser tan drástica y hasta cierto punto grosera?

Cuando estaba leyendo toda esta tercera parte (que además es la más larga), sentía como si me estuviera regañando en el típico tono de niña fashionista que cree que lo sabe todo. No me gustó. Es una pena porque, insisto, el diseño es muy lindo y la idea en general de cómo está estructurado el libro, muy buena. Pero el tono es el que me hace mucho ruido. El único beneficio de la duda que le doy es que la manera de hablar sea por el target que, obviamente, no soy yo, sino niñas de 13 a 18 años que están aprendiendo a vestirse para sacarse el mayor partido. Aún así, mi recomendación es que en la segunda edición trate de ser más compasiva y política, y menos regañona y absolutista. Al final del día, la actitud importa muuuucho más que la ropa. Yo no me pondría muchas prendas que a otra gente se le ven increíble, y no por eso las voy a juzgar de pordioseras, mujerzuelas, fodongas, pepenadoras, cajas fuertes y demás adjetivos que usa Yulene.

lunes, 9 de febrero de 2015

Los Locos Addams

No era muy fan de ir a ver la obra, ¡pero qué bueno que fui! (gracias, Marielita). Quedé fascinada, me encantó. Muy divertida, con muy buenas puntadas, el casting excelente (mi único ‘pero’ es “Tomás” (Luja Duhart), el novio de “Melinda”… muy chaparrito). No es LA producción gigantesca, pero no hay queja de nada. Todo es de primera: la música y la letra, las actuaciones, la escenografía, ¡todo me gustó!

Lo que es una paradoja y algo que nunca imaginé es que la trama se desarrollaría en torno ¡al amor! “Melinda enamorada”. Qué cosa más extraña, ¿no? El personaje está perfectamente bien interpretado por Gloria Aura. Tiene una voz lindísima; a veces –en los sostenidos– mueve mucho la boca pero raro, como cantante de ópera, y eso nunca me ha gustado, pero fuera de ese detalle, ella muy bien. Aunque siendo sincera, esperaba que se pareciera a Christina Ricci. Es imborrable su imagen en mi cabeza.

Las ovaciones enteras se las llevan “Homero” & “Morticia”, interpretados por Jesús Ochoa y Susana Zabaleta. ¡Qué bárbaros! Esas sí son tablas, sus actuaciones son espectaculares. Me gusta que Susana no está flaquísima, pero sí súper mega guapa y su actitud es ultra sexy. Y Jesús, bueeeeno, es un cotorreo. ¡Hace reír muchísimo con sus diálogos!

Aplausos de pie también merece Gerardo González, quien da vida al “Tío Lucas”. ¡Qué ternura de personaje! Súper lindo, ameno, romántico y cursi, dan ganas de comérselo a besos y apapachos. ¿Y qué decir de la abuela? Raquel Pankowsky está espectacular de divertida con el toque adecuado de ternura propio de una abuelita “normal”. Me da gusto verla de nuevo en acción.

El papel que se alternan dos niños es el de “Pericles”. A nosotros nos tocó con Sebastián Gallegos, quien tiene una voz muy dulcesita todavía, pero a él no le queda la frase de la canción que dice que está gordito… porque no lo está. Al otro niño sí, se ve más rellenito en la foto del programa.

El ensamble está bien, pero me llevé una no muy grata sorpresa al saber que Mauricio Salas forma parte de él. Yo sé que trabajo es trabajo, pero bajar de ser el protagonista masculino en “Mary Poppins” a “Puritano” (ni supe quién era), supongo que no está tan cool. En fin. Shit happens.

Finalmente, ahora que todo lo veo con lentes kabbalistas, me gustó mucho la escena de “Mauricio Beineke” y “Alicia Beineke” (Tomás Castellanos y Marisol del Olmo) en la que el “Tío Lucas” le aconseja (a él) recordar cómo vio a su esposa “la primera vez”. Y eso es algo súper kabbalista, pues se dice que el ser humano –dado que a toooodo se acostumbra– es bueno que regrese a “la primera vez”: que se enamoró, lo ascendieron, descubrió la Kabbalah, conoció a su mejor amigo. Por que es normal que pasado un tiempo nos acostumbremos a las cosas y a las personas, y caigamos en una especie de “plateau”. Entonces para salir de él, la mejor manera es recordar ese primer momento y volver a él cuantas veces sea necesario a fin de recuperar el entusiasmo. 


En cuanto a Melinda y su boda, supongo que debe ser duro para los papás aceptar que los hijos crecemos… Pero así es la vida. Hay que irse adaptando para mantenerse unidos.

martes, 3 de febrero de 2015

Shopaholic to the Stars


Amo a Sophie Kinsella. Es mi autora favorita. Para quienes no la ubican, ha escrito numerosas novelas, algunas individuales, otras como parte de la serie “Shopaholic”: Confessions of a Shopaholic, Shopaholic Takes Manhattan, Shopaholic Ties the Knot, Shopaholic & Sister, Shopaholic & Baby, Minishopaholic y Shopaholic to the Stars. Todas las he leído y todas me han encantado. ¡Se las recomiendo todas! Si vieron la película, no se dejen llevar. Los libros son mucho más divertidos. Que conste que no dije “ mejores”; son artes diferentes.

Sobre este nuevo título, ¿qué les puedo decir? Rebecca Brandon (née Bloomwood) es igual de divertida, ocurrente, positiva y entusiasta que en los anteriores. Lo disfruté mucho. Me gusta que, aunque somos completamente diferentes, me identifico con ella en varias cosas. Bueno, pensándolo bien, sólo en dos: 1) a toda situación tratamos de verle siempre “el lado amable” y 2) nos gusta opinar y sugerir. Al igual que Sheldon (The Big Bang Theory), somos fans de los Buzones de Sugerencias. ¡Nos encanta dar retroalimentación! (positiva y/o negativa), sólo que Becky lo hace a través de cartas y yo a través de Twitter o verdaderos buzones… Cada vez hay menos, pero en Sport City todavía aplica.

El mensaje con el que me quedo de este libro de 473 páginas es, resumido en una frase, que “no todo lo que brilla es oro”. Al principio Becky está extasiada de mudarse a Los Angeles, no cabe de la emoción. Pero luego, conforme vive aquello que había imaginado como hiper increíble, se da cuenta de que las apariencias engañan y que hay mucho más allá de lo que ven los ojos. Y yo creo que eso nos pasa a todos en general, para bien y para mal, depende cómo se tome. En el caso de Becky, en específico, es para bien. Porque sacrificar pareja y amistades a cambio de un poco de fama no vale la pena. Yo sé que muchos podríamos caer en la tentación, pero creo firmemente de que, si eligiéramos lo segundo, a la larga nos arrepentiríamos. Después de todo, lo que hace valiosa nuestra vida es el poder compartirla con los demás. ¿De qué nos sirve entonces salir en los medios si al terminar lo propio nos quedamos completamente solos? Créanme. Lo he visto y no vale la pena.

Lo peor es que uno se imagina que la gente famosa es súper feliz y lo tiene todo. Nooot!! Nada más alejado de la realidad. Y este libro por eso me gusta. Porque es como un sneak peak a la vida de los famosos ¡pero ojo!, no de todos, sino de aquellos sin escrúpulos, que buscan la fama por la fama, que hacen hasta lo imposible –y lo impensable– para que los medios hablen de ellos… Y eso es lo que descubre Becky: que la realidad no es como la pintan, sino que hay mucha basura detrás.

Hay algo que también rescato, ahora que soy estudiante de Kabbalah. Becky siempre está deseando que la entiendan: “es mi gran oportunidad”, “la tengo que aprovechar”, “si tan sólo se pusieran en mis zapatos, “si me comprendieran”... La realidad es que detrás de estos pensamientos tan “válidos” hay una gran dosis de egoísmo, de lo cual nos tenemos que deshacer lo más pronto posible, ¡a la voz de ya! Curiosamente, cuando lo hace, ¡se pone feliz! Y no les quiero echar a perder la historia, pero así acaba el libro (oops). Y esto aplica en todos los aspectos de nuestra vida. Si yo en mi relación de pareja me la quiero pasar a todo dar, sin dar nada a cambio o lo mínimo que no me implique mucho sacrificio, ¿adivinen qué? No me la voy a pasar tan bien como si diera todo sin esperar nada a cambio. Pero nos han educado tan contrariamente a este precepto, que por eso estamos como estamos (a nivel individual, colectivo y mundial). Nos han dicho que “si nosotros no vemos por nosotros mismos, nadie lo hará”. Mmmhhh. No es verdad. La Luz lo hará; Dios, el Universo, al final nos referimos a lo mismo. Como dice Karen Berg, “when you take of others, the Light takes care of you”.

Así que este libro es una forma de abrirnos los ojos acerca la fama y de reafirmaros que, así como dice el refrán, “no todo lo que brilla es oro”.