martes, 11 de septiembre de 2012

What to expect when you’re expecting? (¿Qué esperar cuando se está esperando?)


Obviamente nunca he leído el libro, ¿cómo por qué? Así que no tengo esa referencia. Pero la película me encantó. Lo primero que debo decir es que ¡¡amo!! a Cameron Diaz. Tiene 40 años y mis respetos para el cuerpazo que tiene. Además me cae bien sólo de verla, siento que tiene la mejor vibra. De hecho su personaje es el que más me gustó y hasta cierto punto con el que más me identifiqué (me gustaría decir que por el abdomen súper mega plano, pero no; más bien por lo deportista y porque le gusta bailar).

Lo que más me gustó (de la movie) es que no es la típica historia de amigas que quedan embarazadas al mismo tiempo. Porque eso ya lo sabemos gracias a la vida real… ¿A poco no? Es como fiebre de anillos, fiebre de bodas, fiebre de bebés. Todas parejitas, todas al mismo tiempo. Ni bien ni mal, sólo que usualmente así es. Anyways…

Lo que me encantó es que, aunque interconectadas, cada historia tiene un mensaje distinto.

Me impresionó muchísimo, por ejemplo, la de Holly (Jennifer Lopez), que es la que adopta. ¡Qué fuerte! Dios mío, de verdad, QUE FUERTE. Se habla del sentimiento de culpa (al no poder hacer lo que “únicamente las mujeres –todas– se supone que deben poder hacer”: quedar embarazadas), lo caro que sale intentarlo por todos los medios (el total de los ahorros invertidos en fertilización in-vitro), y bueno, aquí el marido es bueno y comprensivo. Nada más falta que fuera el típico macho que reclamara, culpara y tuviera sentimientos macabros hacia la mujer… Si fuera así, pues hasta ahí llegó el matrimonio. Si no, juntos evalúan nuevas alternativas (como la adopción).  

No poder tener hijos es algo que no le deseo a nadie porque siento que somos una cultura súper machista (la mexicana) sin cultura de adopción. Además, en general todas las mujeres queremos vivir el proceso. No creo que conscientemente  (¿subir chorrocientos kilos, estar mareada, no poder dormir aguuusto, estar agotada, con sueño, al final tener estrías, celulitis? ¡Habría que estar loca para querer eso!). Es más bien que traemos ese chip adentro: el de la maternidad (en serio, lo leí en TIME). Y entonces ignoramos todos los sacrificios que conlleva ese estado porque queremos “hacer realidad nuestro sueño”. Pero ¿y las que no pueden? Perdón, pero la maternidad no es sólo parir; es educar, amar, entregarse. Así que lloré y lloré cuando les entregan a su hijito africano. ¡Buah! ¡¡¡La ceremonia estuvo preciosa!!! Ahora entiendo por qué Brad y Angelina son fans y ya llevan tres.  

La otra historia que amé fue la de Jules (Cameron Diaz). ¡Me encanta su actitud! Súper sana, en control, informada, jajajajaja, ¡es lo mejor! Sin embargo, hay una escena que me dejó pensando: cuando se pelea con el novio (padre de su hija) en el baño y dice frente al espejo: “¿por qué actúas así Jules?” Queridos hombres, si me están leyendo, ¡¡eso pasa muy seguido!! Queremos –quisiéramos, moriríamos por–  ser perfectas, por decirles siempre las palabras correctas en el momento correcto, pero ¿qué creen? Tenemos hormonas… ¡¡demasiadas!! y unas neuronas que a veces (ok, más seguido de lo que todos quisiéramos) se salen de control.

Una vez, érase yo en la playa esperando a un fulano. Veinte o treinta minutos después mi paciencia empezó a agotarse. Entonces yo pensé: voy a ir (a donde estaba) súuuuper casual y decirle: “ey, qué onda, ¡vente!” –gran sonrisa– “el agua está deliciosa”. Siguiente escena, entré al lugar con una mega jeta y le dije: “¿qué onda, eh? ¡Llevo media hora esperándote! (you idiot)”. Sobra decir que no duramos nada porque su enojo fue exponencial al número de veces en el que yo me dije: “WTF, Bianca? Well done!! Sobre todo porque así lo planeaste”. Ahora me río, pero de verdad hombres, is not funny.

Por eso, como dice Belinda, en el amor hay que perdonar. Porque seguro la vamos a regar... ¿Qué digo seguro? ¡SEGURÍSIMO! Pero ténganos paciencia. Digo, ya si es locura tras locura, histeria tras histeria, enojo tras enojo y regaño tras regaño, pues entonces algo anda mal. Seguro alguien (¿ella, él?) o algo (¿la relación?) está enferma. Pero si es de vez en cuando, ok, enójense y hagan drama, pero mídanle. Las hormonas son traicioneras. Se los juro. No siempre nos hacen caso.

Otro personaje que me cayó increíble fue el de Wendy (Elizabeth Banks). Moría por quedar embarazada, entonces cuando lo hace, siente que no se puede quejar. “¿Qué no era lo que quería y durante tantos años deseó con todas sus fuerzas?” Así que amé la escena en la que se deshace de esa falsa imagen de mujer panzona-feliz. ¡Cómo se agradece que la gente sea auténtica, caray! Insisto: la verdad nos hará libres. En todos sentidos. Y eso no quiere decir que no quisiera a su hijo, pero hay que ser realistas y aceptar ante los demás, pero sobre todo ante uno mismo, nuestros verdaderos sentimientos sin querer aparentar lo contrario. Y OBVIAMENTE sus síntomas no estaban padres, era NORMAL que los alucinara.

Para el caso de Skyler (Brooklyn Decker) creo que ya se me pasó el tren, jeje. Como dicen por ahí, ¡juventud, divino tesoro! Es lo único que envidio de las que son mamás a los 15-20 años. ¡Qué maravilla el cuerpo! Regresa todo a donde estaba. Pero bueno. Eso ya no me tocó. No estoy tan ruca, pero sí le voy a tener que trabajar…

El caso de Rosie y Marco (Anna Kendrick y Chace “superhandsome” Crawford) pues es triste. Claro, ¡nunca perder a un bebé será una noticia agradable!, pero sinceramente en mi opinión fue lo mejor que les pudo haber pasado. Por cierto, que si de veras fue UNA vez y ¡pum! Pues sí qué mala suerte, ¡ja! Lo que me gustó de esta pareja fue que se dan tiempo para que las cosas regresen “back on track”. A veces pienso que los seres humanos somos necios, no sabemos tomar distancia de las situaciones: de aquél noviazgo irrespetuoso, de aquella amiga chismosa, de aquel familiar criticón, de aquella situación desgastante –cualquiera que ésta sea.

Yo, por ejemplo, no creía en los breaks. Para mí era como decir: “ey, dame chance a ver si encuentro a alguien mejor”. Hoy me doy cuenta que no, que neta hay veces que se necesitan: porque estamos en un círculo vicioso que hay que romper, porque la rutina ya nos atrapó y hay que buscar una manera de escapar, individualmente primero y en pareja después; porque “tener” a la otra persona disponible 24/7 a veces cansa, y hace que no se le valore y trate como debiera. En fin. Tantos motivos. No digo que si tengo un novio (lo cual veo cada día más lejano) le diré que estoy a favor de los breaks… ¡Tampoco! Pero ahora tengo una visión distinta. A veces tomar distancia nos ayuda a crecer, mejorar y dimensionar las cosas y/o situaciones, darle su justa y debido proporción.

Finalmente, ¡qué risa el club de los hombres! Pero además muy realistas: las que tenemos el control en la relación somos las mujeres. Si queremos una casa, ¡compramos una casa! Jajajaja, así de decididas somos, chicos.

Creo que a mi hermano y a mi mamá no les encantó, pero yo salí feliz. Además la vi en compañía de mis amigas, gratis, un día antes del estreno, en sala VIP, con jugo de açaí, cupcake y sushi incluido… No me puedo quejar. I enjoyed it very much!

pd. el oso fue salir de la sala y saludar a la gente con los ojos y la nariz roja, pero casual :) 

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