domingo, 10 de febrero de 2013

Lincoln

… Se me hace tan difícil CREER que se pueda COMPRAR a la gente... y digo comprar en presente porque Yehuda Berg dice que en la India aún puedes comprar a un niño por 24 dlls. Por si fuera poco, la trata de blancas es eso: el tráfico de personas a cambio de dinero. But I just can’t conceive it. La mente no me da para imaginármelo.

Siento que hay personas que están destinadas a grandes misiones. Todos tenemos una (misión) y siento que es igualmente valiosa una modesta que una gigante, pero sí creo que hay misiones que impactan a más gente, que influyen sobremanera en la vida de los demás.

Tal fue el caso de Abraham Lincoln. ¿Abolir la esclavitud? ¡Vaya tarea! Qué titánica encomienda. De plano no veo cómo la pudo haber llevado a cabo sin la ayuda de Dios; definitivamente ha de haber sido una persona muy iluminada y espiritual (que no perfecta, como se refleja en la película; también tiene sus momentos de duda y oscuridad).

Un detalle que me hizo reflexionar fue la “corrupción” que hubo detrás­ –a fin de que pasara la enmienda 13. Es decir: “yo gobierno americano republicano trato de convencer a los políticos demócratas (porque los necesito) soon-to-be-unemployed (ésa es mi ventaja o leverage) de votar por la libertad… ¿Cómo hago? Les ofrezco de todo, desde puestos de trabajo hasta dinero”. OK.

La diferencia, sin embargo, que me hace pensar que efectivamente “el fin no justifica los medios” es que Lincoln se INVOLUCRA (lo cual no estaba en los planes) y trata de CONVENCER a los necios de que es la mejor elección es decir NO a la esclavitud ¡apelando a su INTELIGENCIA! No al miedo, no a la culpa, no al ego (de querer pasar a la historia); su argumento está basado en el amor, y cuando les habla, apela a su inteligencia y a su corazón. No se cree superior por entender algo que ellos todavía no logran comprender, sino que con una mezcla de compasión y decisión, los hace entender que creerse dueños de las personas es de lo más bajo que un ser humano puede hacer.  

Voy a poner un mal ejemplo, advierto. Hubo un tiempo en el que iba a “x” misa… pero dejé de hacerlo porque pecaba más de lo que me servía. Me parecía que el sacerdote nos hablaba como si fuéramos tarados, como si no tuviéramos idea de cómo agradar a Dios; en su homilía apelaba al miedo, a la culpa, y no al amor. Es un mal ejemplo porque ya no puedo criticar más a la iglesia de lo que lo hacen en todos lados, pero por eso me gustó ese detalle de la película. Porque cuando he sido tratada como ignorante ¡me ha chocado y he reaccionado negativamente! En cambio cuando hablo con gente que me asume como una persona inteligente y capaz, y me ha tratado como tal, ha habido fiesta en mi cerebro y mis reacciones han sido mucho más positivas.

En lo personal no soy fan de películas o novelas históricas, pero aplausos a Steven Spielberg por este film tan bien hecho. ¡Me encantó! Me puso la piel chinita en más de una ocasión. Finalmente, espero que Daniel Day-Lewis se lleve el Oscar a casa.

2 comentarios:

  1. Un gran personaje, en su faceta política y personal, pero demasiado charleta, en esta versión, un vara, sermoneador, y a ratos incluso un tanto lunático. Y todo en esa manera tan Spielberg, de resaltar emociones de forma descarada a través de la música, de abrazos del 'todosjuntosporfin', tan impositivo en sus sentimientos... Pero un personaje como Lincoln no puede producir una mala película y de estas tampoco Spielberg sabe hacerlas. Un saludo!

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  2. Ya sé! La música juega un papel muy importante a la hora de resaltar los sentimientos, me gusta ese toque!!! Gracias por compartir :)

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