martes, 24 de enero de 2012

Conéctate

Creo que a Gaby Vargas la amas o la odias. Yo, ooobvio, la amo, al igual que muchas amigas, pero el otro día que fui a León con 10 personas en una camioneta, fui víctima del bullying por traer su libro. Anyways, se los recomiendo ampliamente. ¡Me encantó! 
“Conéctate” es el libro 13 de su carrera... y es mi número favorito. Otro plus es que ¡¡ya era hora!!, su cara no aparece en la portada. Creo que eso era cuando el ego le decía que la imagen lo era todo y que ella debía mostrar la suya al máximo porque era (y sigue siendo) guapísima. Siempre he dicho que “destila clase”. 
La verdad es que este post me es complicado porque, como la entrevisté, no me quiero viciar y mezclar la entrevista (que saldrá publicada en CARAS en marzo) con mi humilde opinión. Pero bueno, lo intentaré. 
Me parece que el libro es un compilado de todo lo que Gaby ha aprendido a lo largo de 10 años,  (lo cual se agradece MUCHÍSIMO porque no todo mundo se atreve a hablar desde SU experiencia) cuando empezó “a despertar”, a darse cuenta que el ego estorba y que de una u otra manera tenemos que contactar nuestra verdadera esencia. Se agradece que sea una persona tan autodidacta y tan leída porque cita ejemplos de todos lados, estudios interesantísimos que se han aplicado a lo largo y ancho de todo el mundo, y cifras por demás ilustrativas que respaldan muy bien lo que dice. 
La primera parte es sobre cómo conectarnos con nosotros mismos; en su opinión, si no estamos bien primero nosotros, es casi imposible estar bien con los demás porque entonces más bien creamos relaciones codependientes: busco que el otro me dé lo que yo no me puedo dar. Por eso dicen que una pareja no se conforma de dos medias naranja, sino de dos naranjas completas. Me gusta aún más quienes dicen que somos más bien una naranja y una toronja (¡es totalmente cierto!). 
A lo largo de 290 páginas da MUCHÍSIMOS tips para “conectarnos”. Lo que más me gustó –y que me parece totalmente cierto– es que lo primero que hay que hacer es autoconocernos CAÑÓN, osea de verdad irnos a lo profundo, nada de que “por encimita porque qué miedo”, na nais. ¡Hasta el fondo! Conocernos, aceptarnos, querernos, y entonces ejercer nuestro derecho a ser feliz. Plis, nada de que este mundo es un valle de lágrimas, yo no creo que a Dios le agradece mucho esa frase, la verdad. 
Espero que no me tachen de hereje pero yo creo que a la Virgen y Dios les encanta vernos felices, y no sufriendo y llorando por los rincones. Lo mejor es cuando aprendemos a que el dolor, que es inevitable y parte de la vida, lo podemos ofrecer por algo más grande, porque entonces ganamos por todos lados: en experiencia y en amor. No digo que sea regaladamente fácil, pero de que se puede, se puede. Siempre tenemos esa opción. 
La segunda parte es conectarnos con los demás. Gaby dice que tendemos a relacionarnos “detrás de la barda”. Claro que en la entrevista me puse medio punk (amablemente punk, aclaro) porque ya ven que yo suelo ser muy sincera (mi blog es un ejemplo) y luego por eso me va como me va; me vale, pero de repente sí duele, y es cuando pienso: “hubiera sido más cautelosa y malpensada”. Pero no está en mí, me falta afilarme el colmillo. Anyways, continúo. 
Lo que la autora recomienda es irnos como cuando nos metemos a una alberca: de poquito en poquito; primero la manita, luego el pie, después quizá hasta la rodilla, y ya que la calamos, ¡pum!, el clavado. Es decir, no se trata de contarle nuestros problemas al que se sienta al lado en el avión (como yo, jijiji, es broma), sino de ir evaluando y permitirle a esas personitas que nos rodean –y que vemos que sí nos “quieren bien”– conocernos un poco más... no sólo nuestra parte del ego, sino mostrarles nuestra verdadera esencia, quienes realmente somos. 
Lo más padre –y más triste a la vez porque no abundan esos casos– es que cuando las personas son auténticas es mucho más satisfactorio e interesante llevarte con ellas. Personalmente amo a la gente que le vale lo que opinen de ella, que es coherente, original, honesta, sincera, abierta, cero borrega. Pero, les digo, no conozco tantas porque pienso que la mayoría ha sido taaan lastimada que ya mejor toma distancia. Es comprensible, pero como dice Gaby, esa máscara, esa armadura, aleja, no acerca. Y entonces las relaciones en general (no sólo de pareja) no son tan padres como podrían llegar a ser... 
La tercera parte es conectarnos con el universo, que para mí es Dios (ella no le quiso poner así porque no quiere que haya una carga semántica religiosa). Para lograrlo, ella recomienda fijarnos atentamente en la naturaleza y el arte, y agradecerle –al universo– por ello. 
Pero hacerlo consciente, AQUÍ Y AHORA, ejemplo: Al ir caminando por el malecón (ja!), decir –o pensar para no dar muestras de locura– “Hoy Diosito te la rifaste con el atardecer, ¡esos colores están impresionantes!, gracias” o al salir de ver el Ballet de Amalia Hernández: “Virgencita, ¿qué tal, no se te enchinó la piel? Esa danza del venado estuvo de impacto, gracias porque tuve la oportunidad de disfrutarla” o cuando vamos por la carretera: “Quién si no Dios pudo haber creado tanta belleza: qué abundancia de plantas, árboles, flores, animales, colores. ¡Gracias!”. 
Hace poco escuché que un arquitecto llevó a Ricardo Legorreta (q.e.p.d) del D.F. a Cuernavaca para que viera una flor, y pintara el edificio exactamente –o lo más parecido por lo menos– a ese color. Así de abundante es Dios. Por eso, me estoy acordando, Santiago Pando dice que la pobreza es una incoherencia, producto del hombre y no de Dios, porque Él no escatima. Si algo le sobra es creatividad, abundancia, generosidad. 
Algo que me llamó la atención fue lo metida que está en la yoga. Y sí les digo que se nota, eh, porque además de que está guapísima, se ve más centrada, más aterrizada. No es que haya sido mi mejor amiga antes, pero me acuerdo de ella en Gente Nueva, y sí siento que vibra diferente, como que es más humilde :) También me gusta que cero se pone de ejemplo, como que todo el tiempo dice que, para desconectad@s, ella; que no se siente en posición de juzgar a nadie porque sabe que esto de la conexión es una lucha interna que cada quien libra en su debido momento, a su debido tiempo, ni antes ni después.
Las frases en verde a lo largo del libro me encantaron, sobre todo dos que les comparto: 
"Baila como si nadie te viera. Canta como si nadie te escuchara. Ama como si nunca te hubieran herido. Vive como si el cielo fuera la tierra". Mark Twain
“Diario necesitas media hora para meditar, excepto cuando estás muy ocupado, entonces necesitas una hora completa”. San Francisco de Sales 
pd. les recomiendo el ejercicio de las “páginas matutinas”; yo ya tengo mi agenda de Distroller, nada más me falta levantarme 15 minutos antes (¡OMG!) porque ahorita hago "páginas nocturnas" y creo que no funciona igual... pero ya les diré qué tal me va cuando lo haga como debe ser :) 
pd2. olvidaba presumir que me autografió el libro (¡y me creo mucho! jijijijiji). 
pd3. el libro es de Editorial Aguilar y no le encontré un sólo error de dedo y mucho menos de ortografía.

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